El impacto de la crisis en tres sectores claves de las pymes

El contexto de los últimos meses afectó a estas unidades de producción en sectores como la industria textil, la vitivinicultura y la metalmecánica En los últimos meses se afectó a las pymes en sectores como la industria textil, la vitivinicultura y la metalmecánica. Según los datos de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (Came), las ventas minoristas cerraron 2018 con una caída de 6,9% interanual y solo en diciembre la baja con respecto al último mes de 2017 fue de 9,9%, informa La Nación. Si se toma el informe sobre producción industrial de FIEL, se observa que la actividad fabril en el rubro de alimentos y bebidas cayó 1,9% en noviembre pasado con respecto al mismo mes del año anterior; la rama de insumos textiles disminuyó su actividad 3,3%, y la metalmecánica registró una baja de 10,9%.En tanto, según datos de la Fundación Pro Tejer, hubo una caída en el período de enero a octubre de 2018 de 11,8%. «El sector está cayendo duro desde 2016, salvo una pequeña evolución favorable que hubo en los meses electorales de 2017», dijo al matutino Marcos Meloni, empresario de esta industria y vicepresidente de Pro Tejer.
Alerta en el Gobierno: según afirmó, «en 2002 la capacidad instalada en uso era de 60%, tuvo un pico máximo en 2007 llegando a 88,5% y luego transitó períodos dispares, con un mal año en 2008 y otro favorable en 2013. Desde 2015 vino en picada alcanzando el 76% de uso de su capacidad instalada y tocando un piso de 49% en 2018». Meloni enfatizó que «el sector textil esta próximo al peor mes desde 2002». Remarcó que «las importaciones de productos terminados aumentaron 100% en unidades». De esta forma se acentúa la marcada competencia en el escenario local y la pérdida de mercados para empresas argentinas. Otra industria que pasa un mal momento afectando principalmente a pymes es la vitivinícola. En todo 2018 se vendieron 8.385.727 hectolitros de vinos para el consumo interno, según el Instituto Nacional de Vitivinicultura. Esa cantidad fue 6% inferior con respecto a la de todo 2017. El dato positivo es que por la depreciación cambiaria se estimuló la exportación de vinos, que en términos de hectolitros creció 23,5% en 2018 en relación con 2017. Por esas operaciones ingresaron u$s822 millones. Y un dato a tener en cuenta es que el consumo per cápita está en valores mínimos históricos. Gabriela Lizana, integrante de la Came y presidenta de la Asociación de Productores del Oasis del Este (Aproem), señaló a La Nación que el sector del vino enfrentó un año muy complicado. Y agregó: «La cosecha 2018 fue buena en términos de cantidad, pero con precios más bajos que los del año pasado para el productor».
Escaparle a la crisis. Afirmó que los compradores que son formadores de precios pactaron un valor, pero «luego reformularon unilateralmente los términos en detrimento del productor». Y agregó: «Hubo menor precio y plazos de pago más largos, que llegaron a ser de entre 8 y 12 meses después de la cosecha, e incluso más. Y hay un alto porcentaje de insumos dolarizados. La devaluación trajo aparejado un importante aumento de costos, no compensado con un incremento de precios de los productos». En cuanto a las perspectivas, afirmó que «la pérdida de poder adquisitivo de los argentinos y las altísimas tasas de intereses que dificultarán la inversión necesaria para realizar la cosecha, son algunos de los problemas que tenemos por delante en el cortísimo plazo, y las respuestas no se están haciendo escuchar». Desde el sector de la metalmecánica, Jorge Göttert, presidente de la Cámara Argentina de la Máquina Herramienta y Tecnologías para la Producción, expresó que 2018 «se caracterizó por un primer semestre con actividad en crecimiento, que hasta comienzos del mes de abril mostraba buenas perspectivas; al finalizar el primer semestre las dudas ya eran muchas y los proyectos de inversión se frenaron en gran medida. El año finalizó con una situación muy complicada y el sector, trabajando con una gran capacidad ociosa». Según estimó, la caída de la actividad en el año llegó a 25%. La falta de crédito, la carga impositiva y el freno general en el consumo son los tres factores que, según mencionó, generan tanta capacidad ociosa.

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