Jueves, 27 de Junio de 2019

Sociedad »  Tetis: el satélite helado de Saturno

Ciencia a su alcance

Profesor Oscar Roberto Ameri-Iván Ameri

La tercera de las lunas históricas de Saturno, descubierta por Cassini el 21 de marzo de 1684 y llamada Tetis por John Herschel, es un cuerpo que nos recuerda a nuestro satélite, pero que en realidad está hecho principalmente por hielo. Lo delata su baja densidad, que indica que debe tener muy poca roca en su interior.
A pesar de todo, no es precisamente un cuerpo cometario. Es un objeto de 1.066 kilómetros de diámetro y que, por tanto, se sitúa entre los de tamaño medio que giran alrededor de su enorme planeta. Su origen estaría en la nebulosa que dio lugar a Saturno, pero existe una teoría que afirma que una luna del tamaño de Titán, con una corteza de hielo, fue devorada por el planeta. En el proceso, las fuerzas gravitatorias de marea rompieron dicha corteza y, mientras la luna era asimilada, esta se desmenuzó para dar lugar a los anillos y a los satélites en los que predomina el agua helada.
El mismo hielo hace de Tetis una luna muy brillante (tiene un albedo de 1,23), y una que ha pasado por una larga historia de impactos que han roturado su superficie. Fueron choques de cuerpos externos sólidos, pero Tetis también está expuesto a un continuo bombardeo de partículas energéticas. En efecto, su órbita lo sitúa dentro de la magnetósfera de Saturno, donde existen muchas de estas partículas atrapadas. Su órbita es casi circular, y lo mantiene a una distancia de unos 295 mil kilómetros respecto al planeta. En cuanto a su forma, no es totalmente esférica, pues sometido a las fuerzas de marea y de otros tipos, ha acabado adoptando una forma ligeramente elipsoidal.
   
El Anillo
El origen  de su considerable brillo es el hielo que lo compone, pero también la continua caída de partículas de hielo procedentes del anillo E, a su vez generadas por la luna Encélado, cuyos géiseres de agua congelada las envían para distribuirse de esa forma alrededor de todo el planeta. A pesar de todo, se ha detectado algo de material oscuro en ciertas zonas de la superficie, que los astrónomos creen que es algún derivado del hierro, y una banda azulada, quizá relacionada con los electrones de la magnetosfera de Saturno. Tetis ha sido visitado por las sondas Pioneer 11 (1979), Voyager 1 (1980) y Voyager 2 (1982), y Cassini (2004). Las primeras sobrevolaron Saturno y lo fotografiaron, y esta última permanece en órbita alrededor del planeta, realizando observaciones periódicas sobre la lna. Fue precisamente Cassini la que pasó más cerca de Tetis, a unos 1.500 kilómetros de distancia, el 24 de septiembre de 2005.
Las imágenes que han enviado estos vehículos, así como las señales radáricas, indican que Tetis tiene muchos cráteres, si bien la mayoría no son muy grandes. El mayor se llama Odysseus y tiene unos 450 kilómetros de diámetro, testigo de un pasado cataclismo. No se trata de un cráter demasiado profundo, sino bastante llano debido a las características dinámicas del hielo, que se deforma con el paso del tiempo. Aún y así, en él se encuentra un pozo central de hasta cuatro kilómetros de hondo. El resto de cráteres son mucho más pequeños, pero pueden superar los 40 y hasta los 200 kilómetros. En la superficie de Tetis también hay fallas y precipicios cortados en el hielo, uno de ellos con un centenar de kilómetros de ancho y de hasta 2 mil kilómetros de largo y tres de profundidad (Ithaca Chasma), que va de polo a polo.
 
Otras Lunas
Se cree que, en el pasado lejano, Tetis y Dione sufrían los efectos de una resonancia orbital, con mareas gravitatorias que calentaron el interior del primero, convirtiendo en líquido parte de su hielo y formando un océano subterráneo, Cuando la relación entre las dos lunas cambió y el núcleo de Tetis dejó de ser calentado, el océano se congeló de nuevo y se expandió, produciendo la grieta que ahora es Ithaca Chasma. Otros científicos piensan, en cambio, que esta apareció tras el impacto que ocasionó el cráter Odysseus. El hecho de que este sea más joven que la grieta parece desmentirlo. En cualquier caso, la aparición de Odysseus debió afectar gravemente al satélite. Sus planicies en el otro lado podrían ser el resultado del hielo acomodándose tras el choque. Se estima que Odysseus pudo aparecer, como muy pronto, hace mil millones de años.
Tetis, que puede verse desde la Tierra con una magnitud aparente de 10,2, tiene una temperatura superficial de unos -187 ºC. Su órbita alrededor de Saturno es casi ecuatorial, estando inclinada apenas un grado respecto al ecuador del planeta. Gira alrededor de él en un período de 1,88 días, exactamente el mismo tiempo que tarda en dar una vuelta sobre sí mismo, por lo que siempre muestra el mismo hemisferio a Saturno. Se sabe, asimismo, que Tetis tiene dos pequeños lunas troyanas, Telesto y Calipso, que se hallan orbitando alrededor  de los puntos de Langrange 4 y 5 el satélite.
Su presencia certifica la estabilidad, a lo largo de muchos millones de años, de esos puntos de libración. No están previstos más sobrevuelos cercanos por parte de la sonda Cassini, por lo que los científicos deberán conformarse con los datos obtenidos hasta la fecha para caracterizar este satélite.  

Israel no pudo hacer historia y su nave espacial se estrelló en la Luna
La primera nave espacial de Israel no logró descender en la Luna, después de haber recorrido 6.5 millones de kilómetros. Su motor falló a sólo 150 metros de la superficie lunar. El premier Netanyahu afirmó que su nación intentará otra vez el objetivo que sólo EEUU, Rusia y China han logrado alcanzar.
Beresheet, construida por SpaceIL e Israel Aerospace Industries (IAI), tuvo como objetivo convertirse en la primera nave israelí y la primera misión financiada de forma privada en aterrizar suavemente en la Luna. Pero el pequeño robot no pudo hacerlo y se estrelló contra la superficie selenita a las 16.25 hora argentina.
Tras comenzar su maniobra final de aterrizaje a las 16.10 hora argentina, la aeronave no tripulada, de 585 kilos de peso y 1,5 metros, que costó U$S100 millones, inició un proceso calificado por los ingenieros de la IAI como «un camino de no retorno», pero perdió su motor principal, se encaminó hacia un descenso incontrolado y se estrelló contra la superficie lunar sin poder cumplir exitosamente su misión. Los ingenieros de la IAI, que controlaban y contemplaban el proceso de aterrizaje desde su base en Yehud, en el centro de Israel, comunicaron en vivo que la operación había fracasado ante un público expectante en todo el mundo.
El control de la misión afirmó que perdió las comunicaciones con la nave espacial cuando estaba a unos 149 metros sobre la superficie de la Luna.
«Tuvimos una falla en la nave espacial, desafortunadamente no hemos logrado aterrizar con éxito», dijo Opher Doron, el gerente general de IAI, durante una transmisión en vivo desde el control de la misión. «Es un gran logro hasta ahora», completó.
«Si al principio no tiene éxito, intente nuevamente», enfatizó el primer ministro Benjamin Netanyahu, quien observó el intento de aterrizaje de Beresheet desde el centro de control de SpaceIL en Yehud, Israel, y posteriormente buscó imprimir optimismo y esperanza frente a la desazón reinante entre los técnicos y científicos, y también a una nación expectante.
Y es que Israel no pudo finalmente integrar el exclusivo club de naciones que lograron posarse en la Luna, que siguen siendo tres, todas ellas superpotencias: la Unión Soviética, los Estados Unidos y China.