Lunes, 01 de Junio de 2020

Política Provincial »  El coronavirus afectó al 2,4% de los vecinos del Gran Toba

medidas de contención

De las más de 4 mil personas que viven en los barrios Toba, Chillily, Camalote y otros aledaños, existen 119 positivos y llevan contabilizados 10  fallecidos. Hacinamiento, pobreza y marginalidad un combo tan mortal como el mismo virus.


Si bien el Covid-19 no hace distinciones sociales al momento de su contagio, la población con menos recursos económicos es la más expuesta y vulnerable, y esto quedó demostrado en el Chaco con la situación de las barriadas que se conocen como Gran Toba. De los a 640 casos confirmados y las 36 muertes en la provincia, 119 infectados, entre las que hay 18 personas internadas y 10 fallecidos pertenecen al barrio Toba y sus alrededores. 
Mientras que desde la Nación se anticipa la extensión de la cuarentena, y desde Resistencia el intendente Gustavo Martínez analiza retrotraer a la fase 1, la realidad no es la misma para todos, y esas medidas en estos sectores específicos podrían ser más perjudiciales, sino se analiza con sus particularidades.
Lo que se llama el Gran Toba está conformado por el histórico barrio Toba, Chillily I y II, Camalote, Cotap y Crescencio López. Es el área de mayor hacinamiento del Chaco, se estima que habitan más de 4 mil personas. «El hacinamiento es familiar y comunitario. Dentro de algunos lotes viven hasta tres familias, con un promedio de 16 personas compartiendo una misma vivienda (datos de  2014)», señaló el diputado provincial Rodolfo Schwartz, quien recordó que este es el resultado del tan denunciado éxodo rural.
«El hacinamiento es la base objetiva del avance del contagio al 2,25% de la población del barrio, el fin de semana pasado. Para tener una idea de esta magnitud de contagio, si este porcentaje se aplicara a toda la provincia, significaría que hoy debería haber 30 mil infectados en el Chaco», comparó el legislador para dimensionar la situación en este sector.
Asimismo reconoció que «el virus no vino de los barrios humildes, vino en avión y barcos, cruzando el Atlántico, pero hará estragos en estos, por las condiciones de vida y de gran vulnerabilidad de la salud».

acciones coordinadas
En este sentido a la hora de plantear las medidas preventivas como la extensión de la cuarentena, o su retracción a la primera fase, Schwartz recordó que «la cuarentena no es igual para todos. Algunos se preocupan porque van a engordar y otros porque no tienen para comer, algunos pueden salir al patio o al balcón y otros no tienen patio ni balcón. Algunos no pueden sostener sus pequeñas fuentes de trabajo o su trabajo personal y otros no tienen ni changas».
Por esto entendió que es fundamental tomar medidas democráticamente «esto es imprescindible para tomar medidas diferenciales para cada lugar, respetando las particularidades territoriales y de los pobladores».
«No es lo mismo acordar con la comunidad del lugar donde y como serán los retenes, que levantarse con un terraplén en la esquina y una nube de policías que lo defiende, equipados como para la mejor represión, sin saber cómo se va a comer, porque no se tiene nada», indicó.

Intervención estatal
Ante esta situación, el Gobierno está llevando adelante una serie de medidas de abordaje integral. Se trata de un trabajo en conjunto de distintas áreas del Gobierno, donde se brinda atención y asistencia médica, además de un importante trabajo de prevención y promoción de la salud.
Asimismo, la secretaria de Derechos Humanos y Géneros, Silvana Pérez, destacó que «es importante ante comunidades que tienen tantas vulnerabilidades históricas y estructurales dar un abordaje particularizado con fuerte presencia del Estado para cuidar, acompañar y transitar esta situación».
El trabajo se viene realizando en articulación con la comunidad y sus referentes, con la gendarmería y el COE, además de los equipos de trabajo de la Secretaría de Derechos Humanos y Géneros; ministerios de Salud Pública, Seguridad y Justicia, y de Desarrollo Social; además de la Secretaría de Desarrollo Territorial y Ambiente.
Las cuadrillas sanitarias recorren casa por casa con equipos de salud interdisciplinarios para la detección temprana de síntomas, y en casos detectados cuentan con atención especializada a través del camión sanitario. Hay un espacio para aislamiento de pacientes leves en las cercanías, y en caso de urgencias se brinda atención en el hospital. Se hacen fumigaciones y trabajos de limpieza general permanentemente.

sobre la cosmovisiÓn
Por su parte, Radio Provincia consultó con el referente de la comunidad, David García de la Fundación Napalpí, para conocer como analizan estas acciones: «Por ahora se está tomando las medidas adecuadas por ahí hay conflicto con algunos dirigentes pero se está teniendo bien en claro cuál es el objetivo y a que se quiere llegar». «Como fundación estamos acompañando y articulando y viendo de qué manera se puede trabajar, hay algunas falencias pero son cosas que pueden pasar en las diferentes comunidades», aseguró.
Asimismo explicó: «Es difícil para la comunidad teniendo en cuenta su cosmovisión, hay partes de la cultura que cuesta mucho entender, el accionar, actuar de manera coordinada, prudentemente, porque hay ideologías que hay que tener en cuenta, y el Estado no tiene mucha formación en es aparte, por ahí hay que improvisar, y algunos tomarse el tiempo de leer». 
«El virus ya está en el barrio ahora hay que ver cómo llevar adelante el tema de la convivencia más que nada»,  indicó García. «Salud actuó en momentos que tenía que actuar y más allá de las herramientas, faltó información más prudente de como transitar, porque sabíamos que el foco estaba en el centro y en el hospital y se hizo mucho operativo de seguridad en los barrios pero la gente iba y venían al centro y en esa trayectoria no se pudo evitar que el virus pueda llegar a los barrios», reconoció
«La mayoría de los vecinos había entendido, pero no se tomó en cuenta que se podía causar tanto contagio, como la propia ideología y cosmovisión de la comunidad entendía que no era para los indígenas, y el error fue pensar así, por que la comunidad hoy no se alimenta como se alimentaba antes, entonces la defensas, la forma cultural y el desconocimiento de prevenir los virus y los gérmenes de la naturaleza, ya no se usan los remedios caseros y todas esas cosas, ahora el indígena es como cualquier criollo como cualquier sujeto humano dentro del universo entonces tenemos las mismas defensas y los mismos cuidados que antes no teníaun indígena de hace 50 años», explicó.
Es por esto que García indicó: «estamos trabajando con el gobierno con todo lo que podemos aportar, trasmitir, asesorar, es necesario nuestra participación más concreta, la fundación se había presentado una propuesta para realizar una mesa de coordinación por la emergencia sanitaria y de alimentación con el gobierno, desde el lugar que estamos tratamos de acompañar y no bajar los brazos, porque esto no es algo particular de la comunidad, es algo general de la sociedad», recordó.
No obstante el dirigente reconoció que tienen inconvenientes con la distribución de la asistencia alimenticia: «Los hermanos si o si tienen que salir de su casas para ir a comprar alimentos y en eso, se está trabajando yendo casa por casa. Mucha ayuda fue para el barrio Toba y quedaron de lado el Chillily y Camalote y hubo conflicto entre los hermanos, pero  se está bajando la colaboración de la gente», aportó. Y recordó que son más de 4000 personas, «es un gran número, se está asistiendo. Hay mucha gen te que colabora con alcohol lavandina y elementos de uso cotidiano para la higiene», dijo en referencia a distintas campañas solidarias que también se impulsan. Por último reconoció las fricciones que existen con las fuerzas de seguridad «por ahí los hermanos no quieren al ejército, o una intervención tan dura, hay que generar un circulo más tranquilo, sino genera sicológicamente más violencia», recomendó.