Miércoles, 12 de Agosto de 2020

Policiales »  El Superior Tribunal confirmó la sentencia contra el asesino de Maira Benítez

confirman la condena de 21 años de prisión

Así lo dictaminó la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia, conformada por los jueces Emilia María Valle y Rolando Ignacio Toledo. La sentencia rechazó el recurso interpuesto por la defensa de Rodrigo Silva, confirmando la condena de 21 años de prisión por el homicidio de Maira Benítez, ocurrido en diciembre de 2016.

 


La Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia dictó la sentencia 49 con fecha de ayer, firmada por Emilia María Valle y Rolando Ignacio Toledo, por la que rechazaron el recurso interpuesto por la defensa de Rodrigo Silva, confirmando así la condena que le fuera impuesta por la Cámara del Crimen de Villa Ángela. Silva deberá cumplir una pena de 21 años de prisión como autor del homicidio de Maira Benítez, hecho ocurrido el 17 de diciembre de 2016 en el Lote 11, ubicado a unos quince kilómetros de Villa Ángela.
Según informó la Dirección de Prensa del Superior Tribunal de Justicia del Chaco, la Sala Penal destacó que esa instancia se encontraba limitada a revisar el recurso planteado por la defensa de Silva, dado que el interpuesto por el abogado de la familia de Maira, Pablo Vianello, fue declarado inadmisible por el Tribunal de Juicio y, a su vez, la parte querellante no interpuso recurso de queja contra esa denegatoria. Entre otras cosas, contrariamente a lo sostenido por el defensor, los jueces concluyeron que Maira no había desaparecido como aquel pretendía, sino que había sido víctima de homicidio y que el autor había sido Silva. Conclusión a la que arribaron a partir de la valoración de los elementos probatorios producidos, entre otros,  testimoniales, allanamientos realizados, demarcaciones efectuadas en el lugar del hecho por canes especialmente entrenados para técnicas  de evidencia criminal, que daban cuenta de la presencia de la víctima en la vivienda que ocupaba Silva, por comportamientos de este anteriores y posteriores al hecho, por el tráfico de comunicaciones existente desde el celular secuestrado al imputado, en días y horas posteriores al suceso investigado, el haber sido Silva el último que estuviera con Maira, con quien mantenía una relación conflictiva en razón  del conocimiento de ella respecto a una situación de infidelidad de aquel.
En base a todo ello, señalaron que la defensa «...se agravia por la falta de motivación o fundamentación contradictoria del resolutorio en crisis, dicha queja no se apoya en argumentos sólidos que puedan considerarse conducentes, en virtud de que se tratan de meras afirmaciones o especulaciones carentes de sustento lógico jurídico, demostrando únicamente una mera discrepancia con la manera de concebir y tener por acreditado el hecho traído a juicio. La defensa ha omitido demostrar la existencia de un apartamiento inequívoco de las reglas de la sana crítica, o bien la irrazonabilidad o incongruencia de las conclusiones a las que arribó el Tribunal, tratando de esta manera imponer su opinión personal respecto a la selección y valoración del material probatorio, lo que no resulta un modo hábil de fundar dicho remedio legal».
«El núcleo del embate casatorio planteado por el casacionista pone en tela de juicio el criterio de selección y evaluación de los extremos probatorios aportados a la causa, sin lograr demostrar en el remedio procesal deficiencias en el razonamiento ni ausencia de fundamentación legal que descalifique al fallo como acto jurisdiccional válido», indicaron.
«Ello por cuanto el impugnante construye sus quejas a partir de un análisis aislado y fragmentario de los elementos probatorios valorados por la Cámara del Crimen que no alcanza a enervar la conclusión a la que han arribado y por tanto, la decisión transita incólume el control casatorio», señalaron.