FUE EL PRIMERO EN DERROTAR AL JUSTICIALISMO

Murió Rolando Tauguinas, el gobernador de la transición

Por una ajustadísima ventaja, había llegado al poder en una elección histórica que abría el camino a un extenso período sin gobiernos peronistas en la provincia. Tenía 82 años.

TAUGUINAS. El ex gobernador falleció ayer a los 82 años.

El ex gobernador Rolando José Tauguinas falleció ayer en un sanatorio céntrico, a los 82 años. Hasta allí la noticia objetiva de su partida terrenal, un hecho que abre la puerta al recuerdo reflexivo sobre la historia política reciente de la provincia por un motivo medular: este médico bonachón de tono mesurado y conciliador, fue el único jefe del Ejecutivo chaqueño no perteneciente a los dos partidos tradicionales.
Su llegada al poder significó el comienzo de una transición política sin precedentes en el justicialismo provincial, acostumbrado a gobernar el Chaco desde la Provincialización. Con apenas un puñado de votos de diferencia a su favor, la fórmula Tauguinas-Varisco desalojó al PJ de la Casa de Gobierno en 1991, al derrotar a Jorge Oscar Morales (también fallecido), quien iba acompañado por Julio René Sotelo.
Tauguinas tenía historia radical, pero se había sumado a la convocatoria fundacional de Acción Chaqueña en los ‘80, cuando el coronel José David Alberto Ruíz Palacios se propuso volver a conducir el Poder Ejecutivo Provincial, pero por medio de las urnas (lo había hecho al final de la dictadura militar, en 1982). Pero el militar que llegó a ser intendente de Resistencia y presidente de la Legislatura provincial, nunca logró su sueño dorado de ser gobernador constitucional del Chaco.
Un requisito incumplido, de la residencia mínima en la provincia, sirvió al justicialismo para impugnar la candidatura de Ruíz Palacios, que era de origen santafesino. Una semana le faltó el coronel para postularse como Dios manda, y su compañero de fórmula hasta ese momento, Rolando Tauguinas, pasó al primer lugar de la dupla con Luis Varisco en el rol de copiloto.
Todo era fiesta en el PJ, que gobernaba de la mano de Danilo Baroni y se permitía fiestas anticipadas como el show que dio Palito Ortega en la cancha de For Ever, en el cierre de campaña. El triunfalismo de los peronistas en ese momento estaba avalado por encuestas que daban a Acción Chaqueña en declive por el impedimento de su principal figura, pero Ruíz Palacios intensificó la campaña con Tauguinas al frente y Acción Chaqueña logró lo imposible (con un guiño radical por cierto).
La boleta de Acción Chaqueña logró el 37,11% de los votos, mientras que el justicialismo alcanzó el 34,48%. Así de ajustada fue la elección y el Gobierno cambió de signo político por menos de un punto cuando todavía la Constitución provincial no preveía el ballotage. Tauguinas asumió con Ruíz Palacios a su diestra y durante un tiempo la relación entre ambos transcurrió con normalidad, hasta que el médico saenzpeñense hubo de advertirle al coronel que aceptaba sugerencias pero no órdenes.
La idea de Ruíz Palacios de gobernar tras bambalinas se esfumó y el gobernador mostró autonomía suficiente como para tomar el timón sin consejeros. La administración de Tauguinas no brilló, sino que mantuvo la provincia en un nivel promedio de regularidad institucional con algunos baches, producto del ajuste que aplicó para reducir el gasto público en tiempos de convertibilidad.
El gobernador de Acción Chaqueña se transformó en buen discípulo de Carlos Menem y aplicó a rajatabla los conceptos económicos de moda, con leyes que desataron conflictos serios a nivel sindical y social. Ejemplo claro es la reformulación del viejo IPS en Insssep a través de la famosa Ley 4044, que determinó una drástica reducción de haberes para el sector público.
Como positivo puede señalarse la normalización del pago de salarios para el sector docente, una brasa caliente que recibió Tauguinas del justicialismo que recién pudo resolver cuando encomendó tal misión al ministro más joven de su gabinete, Manuel García Solá, quien al frente de la cartera de Educación estableció un mecanismo de prioridad que garantizó el cobro del 1 al 5 de cada mes y liberó la Plaza 25 de Mayo de las carpas sindicales.
Años después, García Solá sería convocado por Menem para el Ministerio de Educación de la Nación, lo que demostró el nivel de sintonía que existió entre las gestiones de Tauguinas y del ex presidente de origen riojano.
En materia de obras, coronó su gestión con la finalización de la primera etapa del nuevo Hospital Perrando, pero no llegó a inaugurar las instalaciones. Lo hizo al poco tiempo su sucesor, Angel Rozas, quien lo reemplazó al frente del Poder Ejecutivo gracias al instituto de la segunda vuelta electoral, una herramienta de las democracias modernas que se incorporó a la Carta Magna en la gestión Tauguinas. Quizás la modernización de la Carta Magna provincial haya sido por esa y otras razones, su mayor legado.
Al terminar su gobierno, se alejó de la política activa y vivió de su jubilación. Los más observadores podían verlo deambular (en los últimos años con bastón) por Resistencia, del brazo de su compañera de siempre, Meneca, o al volante del mismo auto particular que tenía cuando era la máxima autoridad provincial, un Renault 18 de ‘85, cremita. Austero y de perfil bajo, modesto y con errores que supo admitir en silencio al distanciarse de las tribunas y los comités. Así era el doctor Rolando Tauguinas.

Heroísmo 
y dolor

Cuando ganó las elecciones, muchos vieron al gobernador Rolando Tauguinas como un político sin currículum, tocado por la varita mágica, un suertudo de aquellos, pero no todo era color de rosas en la vida del primer mandatario, quien habría de enfrentar uno de los golpes más duros (sino el más terrible), al tiempo de asumir en el poder. Su hijo varón Marcelo, estudiante impecable de abogacía y muy apreciado por quienes lo conocían, enfermó de cáncer y emprendió una lucha sin cuartel contra la enfermedad.
Su padre era, además de gobernador de la provincia, un eminente médico cirujano, por lo cual las esperanzas de que Marcelo Tauguinas sanara, eran muchas. Al menos así lo veían sus compañeros de facultad, pero la vida del joven se fue como escapa el agua entre los dedos. Sin embargo, el entonces gobernador continuó en el ejercicio del cargo, sin exhibir grietas institucionales e incluso motorizó, junto a su esposa, la creación de la Fundación Marcelo.
Tauguinas también fue héroe. En la primera mitad de su gestión recorrió el Chaco con asiduidad y en ese tren de viajes por el interior decidió visitar El Impenetrable. Con destino a Misión Nueva Pompeya, los pilotos del helicóptero oficial recibieron la noticia de que la camioneta de Información Pública, una Chevrolet doble cabina, había volcado en un camino de tierra con tres ocupantes.
El gobernador fue informado en el momento y no lo dudó. Ordenó a los tripulantes desviarse de la ruta para aterrizar en el punto del accidente, donde descendió para asistir personalmente a los trabajadores de prensa. El más lastimado era el conocido locutor y periodista radical Carlos Candia, con una fractura expuesta en el brazo y severas heridas en el costado derecho del rostro (había perdido una oreja).
Tauguinas se quedó en mangas de camisa, armó torniquetes, curó heridas, y a Candia lo entablilló con trozos de tela y unas tablas que encontró él mismo tiradas por el lugar. En esas condiciones y seguro de que la asistencia terrestre estaba por llegar, se despidió con una sonrisa tranquilizadora. 

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