ES UN SUBOFICIAL DE LA ARMADA

Las vivencias de marino chaqueño en la Antártida Argentina

Un chaqueño forma parte de la Armada Argentina y hace poco estuvo en el sur del continente, en la Antártida. Se desempeña como suboficial de una unidad, además de estar encargado de reparaciones y control de averías de la base. Regresando a casa, el marino chaqueño contó su experiencia.
 
BASE ORCADAS
La tarea más importante del suboficial primero David Vallejos en su función en Orcadas, fue la conducción diaria del personal en sus tareas cotidianas, «en sus puestos de  trabajo, así como también en su vida personal. En estas latitudes, alejados del mundo y de nuestros seres queridos, es importante mantener el espíritu de camaradería bien alto para animar y ayudar en cualquier situación y estar atento a los estados de ánimo», relató.
También fueron vitales para la seguridad y la vida normal de la base los cargos que desarrolló por su especialidad como mecánico en sistemas, reparaciones y control  de averías: «Los incendios son el enemigo número uno en estos lugares, donde el frío hace que tengamos elementos para calefaccionarnos», detalló.
DESEO CUMPLIDO
Estar en la Antártida era un deseo que David Vallejos veía muy lejano en el ’99 cuando por primera vez llegó a Orcadas como parte de la dotación del buque oceanográfico ARA «Puerto Deseado» y conoció a los invernantes de ese entonces. Desde ese momento, quiso tener la experiencia de vivir en la Antártida: «Pasaron 16 años de aquel breve encuentro hasta que salí seleccionado para invernar en Orcadas; fue un momento cúspide para mi carrera, me trajo mucha alegría y a la vez ansiedad, ya que había que prepararse un año entero (2017) para nuestra invernada (2018)», revivió.
Desembarcar en Orcadas se convirtió para David en una de las mejores experiencias que ha vivido en la Armada, «el saber que empezaba una etapa de mi carrera que nunca había vivido y por las circunstancias que acarrea estar en la Antártida y las cosas que sabíamos que nos esperaban por hacer; fue una sensación de alegría y a la vez un poco de nostalgia por la familia».
 
ARGENTINA PRESENTE
Desde el 22 de febrero de 1904, la Argentina está presente en el continente blanco con la creación de la base antártica Orcadas. La presencia ininterrumpida del país se apega a la misión de brindar apoyo logístico y efectuar el mantenimiento para el desarrollo de la ciencia: trabajos en sismología, estudios punto geodésico (detección de la deriva continental), seguimiento de mamíferos y aves, estudio de algas y hielos, recolección de datos meteorológicos: presión, humedad, temperatura del agua, observación de nubes y vientos. Las Fuerzas Armadas, su personal y sus bases antárticas están disponibles para brindar el sostén logístico para tales investigaciones científicas.
«El año entero estuvo lleno de experiencias nuevas pero recuerdo un día en especial, cuando se voló el techo del local de los equipos de comunicaciones; era ya muy tarde, casi medianoche, y tuvimos que ponernos a trabajar con casi 20 grados bajo cero, mucho viento y una fuerte nevada que nos castigaba, pero logramos repararlo», dijo, destacando el trabajo en equipo. «Hemos cumplido orgullosamente con esta tarea que la Armada nos encomendó y disfruté día a día el hermoso paisaje que nos regaló la Antártida», sintetizó.

Enorme experiencia de este hombre que cumplió un sueño
Es la tercera vez que el Suboficial Primero David Vallejos está en la Antártida, pero nunca había invernado: en las dos oportunidades anteriores fue como tripulante del buque oceanográfico ARA «Puerto Deseado» durante las Campañas Antárticas de Verano 1998/1999 y 1999/2000.
Ingresó a la Armada en 1996 apenas terminó sus estudios secundarios: «Busqué algo nuevo y atrayente para mi vida y vi la oportunidad de la Armada en una propaganda por televisión, que hablaba de buques y de conocer el mundo», recordó. Así fue como viajó a la Delegación Naval de Corrientes para interiorizarse sobre los requisitos de ingreso y empezar a prepararse.
«Hasta los 17 años viví en Resistencia, estudié en las escuelas primarias N° 373 y 700 y terminé la secundaria en la 41 ‘General Lorenzo Winter». Cuando decidí ingresar, mi familia primero se sorprendió por mi edad, porque tenía que irme a Buenos Aires y porque ellos no conocían nada de la Armada», confesó.
Su primer pase fue a Mar del Plata, a la Escuela de Submarinos y Buceo, pero estuvo comisionado en el entonces aviso ARA «Yrigoyen» para poder navegar. «Ahí conocí la vida plenamente en el mar, destino que todo marino prefiere», aseguró. Luego fue al «Puerto Deseado» y de allí estuvo  en la corbeta ARA «Guerrico», el aviso ARA «Teniente Olivieri», realizó el Curso Aplicativo en la Escuela de Suboficiales de la Armada para ascenso a cabo principal y más tarde se fue a Ushuaia (Tierra del Fuego). Finalmente volvió a Puerto Belgrano, al multipropósito ARA «Hércules» hasta el 2016.
Hoy agradece a su señora Karina, a sus hijos Jonatán (19), Janet (16) y Valentino (8) quienes lo apoyaron  en su deseo de ir a Orcadas y a la Armada Argentina por confiar en su desempeño siendo el suboficial más antiguo de la base. »La Armada es una carrera que me da orgullo llevarla adelante. Estoy siempre agradecido por la oportunidad de pertenecer a esta Institución llena de tradiciones navales y grandes valores como el honor y la camaradería», destacó.
Ramón y Estelina, los padres de David, continúan viviendo en Resistencia, como sus hermanos Francisco y Lucas: «Los disfruto mucho en vacaciones, todos los años visitamos Chaco porque mi señora también es de allá». Como todos los marinos que dejan su provincia natal para ingresar a la Armada, David añora a sus seres queridos y una infancia de lindos recuerdos transitada entre el río y el monte, «lugares que jamás olvidaré», completó.
«Mis padres siempre me dijeron que el sacrificio acarrea grandes logros y verdaderos éxitos; así lo evidencié en mi vida, siempre recordando esas palabras. El sacrificio que me han inculcado de niño hoy tiene sus frutos.»  Y así enseña a sus hijos, de la misma manera que él aprendió. Su hijo mayor quiere ser oficial de Marina y está en la Escuela Naval Militar en su segundo año, «un orgullo para mí y un sufrimiento más para mi señora por las ausencias, la distancia y la lejanía que implica hacer nuestro trabajo», concluyó el marino chaqueño.
 

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