entre el relleno de lagunas y cemento por doquier

«La catástrofe es no respetar las normas de la naturaleza y de la sociedad»

El titular de la Fundación Ambiente Total, Ramón Vargas, aseguró que las lluvias torrenciales de este año son comunes en 
la historia climatológica, pero reconoció que tienen mayor impacto ante el crecimiento urbano sin planificación ni control.

Mientras aún persisten las consecuencias del temporal que volvió a azotar la provincia, impactando con mayor fuerza principalmente en las zonas urbanas como el Gran Resistencia y la zona metropolitana, desde la Fundación Ambiente Total, su referente Ramón Vargas explicó a La Voz del Chaco los motivos que  generaron lo que el gobierno provincial y municipal denominaron catástrofe hídrica. En primera medida el especialista aseguró que estas lluvias torrenciales, como las que se registró el sábado pasado y el 8 de enero, no son extraordinarias, sino que son más comunes que incluso las medias registradas, debido a la características propias del clima de la región, que pasa de un extremo a otro, es decir de sequía a la inundación. Sin embargo, a pesar de esto, Vargas sostuvo que la vida cotidiana se desarrolla como si la normalidad fuera la media y por lo tanto no se planifica y acciona de forma correspondiente. 
En este sentido, el botón de muestra más evidente y coyuntural es el de la construcción en la Laguna Francia, que evidenció  el rol fundamental que cumplen estos espacios para el escurrimiento y el almacenamiento del agua en la ciudad, cuando justamente con la reciente descarga de agua quedo totalmente anegada, incluso a pesar del relleno de tierra con lo que se intentó levantar el terreno. 
 
La medias no 
son normales
Vargas comenzó asegurando que estas copiosas lluvias no son ningún fenómeno nuevo: «Nuestro clima es así, lo pasa es que tenemos una memoria corta, lo que ocurre ya ha pasado en la historia meteorológica del Chaco, lo que sucede es que pueden impactar más, porque por ejemplo si asfaltamos más caminos y construimos más casas, hay más impermeabilidad del suelo, y esto hace que el agua se junte más rápido en determinados lugares y cuesta que escurra porque no construimos los desagües pluviales adecuados, o la red de drenaje para una ciudad que esté más en armonía con el tipo de clima que tenemos», describió y destacó: «También tenemos una gran cantidad de asentamientos, ya van más de 200 que se instalan generalmente en tierras bajas, que justamente por eso no eran ocupadas. Entonces el impacto es muy fuerte», reconoció. 
El ambientalista además explicó que  «los sistemas climáticos están corridos hacia el Sur, y es lo que produce  estas lluvias y nos está impactando fuertemente, por ejemplo el río Paraná no crece, cuando en esta época tendría que haber tenido un pico de crecida ya en diciembre, y este año no lo tuvimos de magnitud, creció pero no mucho, no más de cinco metros, por poco tiempo, entonces en realidad para esta época es que el río está bajo, porque la lluvia que está cayendo acá, en otros años se daba un poco más arriba en la zona de Brasil y esa agua se canalizaba a través del Paraná», describió y alertó: «Si está creciendo el río Paraguay, está muy arriba de su cota normal, y hay que estar atentos porque en cualquier momento el Paraná se va a despertar de la larga somnolencia que está teniendo y nos va a preparar un susto para los próximos meses», anticipó. 
Tras indicar esto Vargas instó: «Tenemos que aceptar que el clima es así, nos vamos de un extremo hídrico al otro, o sea de la sequía a la inundación, y en general acompañado con algunas lluvias torrenciales, es una característica, y la otra es que siempre hemos tenido períodos más secos, o sea largos años seguidos que no llueve tanto, otros períodos normales le llamamos por la media de la lluvia y otros hiperhúmedos, y da la sensación que este año está comenzando uno de esos ciclos hiperhúmedos,  como sucedió en el 96, 97 y 98 que tuvimos muchas inundaciones periódicas, en las que se juntaron lluvias con crecida de ríos», recordó.
El inconveniente surge, según el especialista, porque «entre tanto nos olvidamos de que estos ciclos que se repiten a lo largo de la historia y hacemos cosas como un camino con muy pocas alcantarillas, como en la ruta 89, donde quedan dos opciones o cortamos el camino o el camino se corta solo, porque no tiene la cantidad de alcantarillas que tiene que tener», ejemplificó. «Nos iremos acostumbrando o seguiremos viviendo según las acciones de la naturaleza que no son nada fuera de lo común. No tenemos como sociedad una costumbre para prepararnos para estos ciclos húmedos. Vivimos como si lo normal fueran las medias de las lluvias, y lo menos frecuentes son las medias, lo que es más frecuente en nuestra zona son los extremos hídricos y para esto no nos preparamos, creemos que todo es suave», describió.
 
Laguna Francia, el botón de muestra
Para muestra basta un botón, dice el dicho, y el botón de muestra de las afirmaciones del titular de la Fundación Ambiente Total es el reciente caso de la laguna Francia. Antes que nada Vargas recordó las numerosas acciones que se realizaron desde el gobierno y el municipio años atrás con reuniones, conferencias, resoluciones,  por las lagunas y los cursos naturales de agua: «Se insistió mucho en cuidar el ambiente, proteger los cursos de agua, y nos agarró después de hablar tanto, esas lluvias del 8 y 9 de enero, y  fue como si a la gente le echaran un balde de agua y se despertó de ese letargo y empieza a ver que todo lo que se había estado hablando, en la realidad no se concretaba y había que hacer algo, por ejemplo proteger las lagunas», señaló así el despertar de la conciencia de los vecinos. Vargas recordó que «la laguna Francia estuvo totalmente inundada a principio de año, el agua desbordó la avenida Italia».
«Con las lluvias del sábado, los vecinos han podido firmar, están preparadísimos porque tomaron imágenes hasta con drones (es decir una toma aérea)  mostrando que  todo eso está bajo agua porque es el territorio de la laguna», destacó (ver foto). «La empresa a pesar de esto sigue tratando de construir ahí, dice que tiene todas las autorizaciones, pero los vecinos se han organizado en comisiones, y toman acciones legales, que se van a resolver para el martes según anticipó el juez Civil y Comercial 21 Julián Flores», recordó sobre el desarrollo de la oposición vecinal al avance de la obra. «A su vez la empresa trata de defender lo que está haciendo diciendo, que tiene todas las autorizaciones, pero cuando se ponen a seguir los trámites parece ser que hay algunas autorizaciones que están faltando, o que llaman la atención», destacó. 
En este sentido recordó que «APA durante muchos años mantuvo todo eso como una zona prohibida desde el 98 en adelante, lo han declarado así en varios juicios de particulares que reclamaban sus propiedades y se le negó por ser laguna, y es lo que ocurrió en la laguna Francia; el Código de Agua es muy claro en esto sobre la línea de rivera que no puede modificarse por 30 años y esto se hizo en el 98, y si bien no ha pasado ese plazo, se modificó por varias resoluciones y esto es lo que está en discusión», describió los entretelones de la disputa. «Ahora la particularidad es que este debate deja de ser en los papeles, ayer se puso en evidencia el rol que juega todo ese lugar, porque a pesar que ya habían rellenado varios metros de tierra la superficie, todo eso quedó totalmente bajo agua, y los vecinos con sus herramientas como las redes sociales, durante todo el día de ayer han estado mostrado con fotos, filmaciones, cómo se acumuló el agua y a pesar del relleno que se hizo volvió a aparecer a laguna, lo que entienden fundamentan con la razón su reclamo». 
Vargas destacó que incluso ahora en el lugar «hay muchos vecinos afectados también por la falta de escurrimiento que tiene esa laguna que en su historia fue un brazo del río Negro, y a medida que fue avanzando la ciudad se fue achicando más, la laguna tenía cuatro veces más capacidad de almacenamiento que ahora, es más lo que ahora llaman la laguna Los Teros era parte de la laguna Francia, pero en el medio construyeron dos barrios completos arriba de la laguna», recordó y consideró: «Entonces pagamos la consecuencia de no respetar la naturaleza, y de no cuidar los bienes que tenemos», sentenció. Al mismo tiempo aportó que «el código urbano que se confeccionó hablaba de las lagunas permanentes y transitorias, y que estas últimas se podían rellenar, entonces pasamos de tener 70 lagunas a sólo 30, porque, en pos del crecimiento de la ciudad, destruimos estos elementos que es lo más barato para aguantar estas lluvias», sostuvo. «Cuando se tapan estas lagunas hay que hacer conductos y nunca van a tener suficiente  capacidad de escurrimiento y almacenamiento que tiene una laguna». 
Al mismo tiempo recordó: «Tuvimos un período en el que se ha construido una enorme cantidad de pavimento y esto tiene sus consecuencias, si previamente no se hacen bien los desagües y la canalización correcta. Ahí es lo que planteamos cuando decimos que soluciones parciales nos generan problemas totales, a la larga tenemos estos problemas. Si no hacemos una planificación y vamos ejecutando realmente las obras que necesitamos vamos a seguir viviendo en la zozobra», anticipó. No obstante aclaró que por más que se hagan estos trabajaos necesarios «no quiere decir que un golpe de lluvia como el de ayer o el de enero, no tengamos calles anegadas, porque es imposible». Sin embargo dimensionó: «200 milímetros son 20 centímetro de agua, que cuando escurre a zonas más bajas juntan 50 u 80 y un metro de agua en las zonas más bajas», indicó justamente el mayor problema del anegamiento. «Muchos se asombran porque aseguran que nunca se inundaron, pero resulta que unas cuadras arriba construyeron casas o edificios, el agua llega más rápido y se inunda más rápido». 
 
Obras y planificacón 
 En cuanto a las posibles soluciones Vargas afirmó: «No hay dudas que con obras correctas se puede mitigar el impacto, pero primero que nada hay que respetar las normas, si no respetamos las leyes de la naturaleza y de la sociedad llegamos a este caos hídrico, la catástrofe hídrica como dice el intendente, pero la catástrofe somos nosotros, no es hídrica, no respetar las normas de la sociedad y de la naturaleza esa es la catástrofe», diferenció. En este sentido recordó: «Nos costó mucho construir un sistema de defensa , con la construcción de terraplenes, las estaciones de bombeo, pero antes de que el Banco Mundial nos diera la plata exigió un ordenamiento territorial desde el punto de vista del riesgo hídrico, que nos obligó a sacar la resolución 1111 y desde 2017 derogamos esa resolución, pero antes ya veníamos incumpliendo esta norma, entonces nos hubiéramos evitado muchísimos problemas si se hubiera respetado y se seguía cumpliendo esto porque las lagunas no hubieran disminuido su superficie y su volumen de almacenamiento», aseguró. 
«Si a esto le sumamos que hemos estado haciendo pavimento sin desagües pluviales adecuados, porque la laguna Francia por ejemplo cuando crece se desagota por un tubo de 70 centímetros de diámetro hacia la laguna Los  Teros, y no es suficiente, tendríamos que haber hecho más que un tubo», cuestionó.  «Primero no haber ocupado con ciudad el lugar de la laguna, todo el camión de tierra que ponemos en una parte baja es un camión de agua que va hacia algún vecino, y se ponen muchísimos camiones de tierra para poder ir rellenando, construyendo,  todo eso nos hace perder almacenamiento y acelera el escurrimiento hacia la zona baja, entonces es catastrófico porque no estamos haciendo las cosas bien, y después de hacer el pavimento lo rompemos para hacer los desagües pluviales. Entonces, por qué no hicimos primero los desagües», cuestionó retóricamente. «En vez de planificar y clarificar se construye rápido para poder mostrar y ganar elecciones y los ciudadanos no exigimos que se trabaje ordenadamente y respetando las normas, ahora ocurre que los vecinos tomaron conciencia», destacó. Al tiempo que aconsejó: «Hay que prestar mucha atención porque la gente está enojada, porque se promete mucho y en los hechos se hace todo lo contrario, sobre todo con estos emprendimientos grandes que parece que tiene más poder y doblan más fácil la  aplicación de las leyes, mientras que algún vecino lo multan por infringir una ordenanza porque es débil», comparó.  

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