tras 19 meses consecutivos de caída

El sueldo de los trabajadores es el menor de los últimos diez años

El dato se desprende de la medición de la inflación que realiza el Instituto Estadístico de los Trabajadores. El estudio considera la evolución de la canasta de consumo de los hogares cuyo jefe es asalariado registrado; arrojó un 2,7% para junio. 

El indicador elaborado por el Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET), que impulsa la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (Umet) y un conjunto de gremios de la CGT y las CTA, arrojó que la inflación de los trabajadores marcó en junio 2,7%, lo que mostró una leve desaceleración respecto de mayo. En línea con otras estimaciones de precios privadas, alcanzó el 55,7% interanual. La sostenida inercia inflacionaria mantiene el poder adquisitivo en el fondo del pozo: el salario real se hundió 8,8% en los últimos doce meses y acumuló su decimonovena caída consecutiva, que lo llevó al nivel más bajo en más de diez años. 
La devaluación, la inflación y las paritarias a la baja fueron los ingredientes clave del cóctel explosivo que pulverizó los sueldos en términos reales durante el gobierno de Mauricio Macri. Desde su asunción, cayeron 16,4%. El declive se profundizó desde diciembre de 2017 cuando se inició una racha de 19 caídas en fila.
A diferencia del IPC del Indec, que se publicará el próximo martes, el indicador del IET considera la evolución de la canasta de consumo de los hogares cuyo jefe es asalariado registrado. El 2,7% mensual se ubicó dos décimas por debajo del dato revisado de mayo. Así, la medición interanual mostró un leve retroceso de 1,7 punto desde el pico de 57,4% de mayo, que fue el más alto en 27 años.  
 
rubro por rubro
En junio, la inflación estuvo motorizada por Esparcimiento con un salto promedio del 6,3% y Vivienda (con un 3,7%) atado a las tarifas de gas (8%) y a los alquileres (3%). A la par, Alimentos y Bebidas y Equipamiento y Mantenimiento del Hogar subieron a tono con el promedio general un 2,7%.
También hubo subas importantes en Indumentaria y Calzado (2,3%) y Otros Bienes y Servicios (2,1%). Otros gastos importantes para las familias que subieron fueron Salud, con una variación del 1,9% (en junio no  hubo alzas en prepagas pero sí en medicamentos) y Transporte y Comunicaciones que remarcó sus valores un 1,4% además de  Educación con un aumento del 0,6%.
Si bien la leve baja del ritmo inflacionario frenó el desplome de los ingresos, el poder de compra sigue sin rebotar. «Comparado contra mayo, el salario parece haberse estabilizado», señala el informe, que advierte que en términos reales alcanzó el menor nivel de la serie elaborada por el IET que comienza en enero de 2009. 
En lo económico, este deterioro salarial, solo comparable con la caída de 2001-2002, contribuyó a agudizar la recesión mediante el derrumbe del consumo. En términos sociales, significó la incorporación de unas 4 millones de personas a la pobreza, según las estimaciones del IET. A partir de los datos de distribución del ingreso del Indec del primer trimestre, los analistas del instituto calcularon que el «semestre móvil», octubre de 2018-marzo de este año, los argentinos que no pudieron satisfacer sus necesidades básicas representaron el 35,2% de la población, nueve puntos más que un año atrás. Además, la indigencia saltó al 7,3%, lo que implicó que 1.2 millón de personas pasaron a ser indigentes en tres años y medio.
La estrategia del gobierno nacional es mantener planchado el dólar en el marco de la campaña electoral que lo muestra sin indicadores económicos favorables. Uno de los efectos que busca ese plan es estabilizar la tendencia alcista de los precios al público y moderar la caída del poder adquisitivo, pero el enfoque de la Umet es que aún «si la inflación fuera del 2,5% mensual en el segundo semestre, a fin de año habría un alza acumulada del 42,4% lo cual, nuevamente, se convertiría en el año más inflacionario desde 1991, quedando solo por detrás del año pasado que tuvo una inflación anual superior».  
Nicolás Trotta, rector de la Umet, señaló que al «comparado contra el mismo mes del año pasado, en junio de 2019 el salario real cayó 8,8%» y explicó que «si bien parece haber dejado de caer respecto a mayo teniendo en cuenta que el dólar pasó de $47 a $43, el deterioro acumulado es enorme y el más profundo desde 2002».

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