Pandemia

Trabajar con temor, pero con conciencia social y solidaridad

Al igual que el personal sanitario y el de fuerzas de seguridad, propietarios y trabajadores de comercios de «cercanía» llevan adelante un importante trabajo silencioso para abastecer a los chaqueños, pero conviven diariamente con el peor de sus temores: el contagio.

Son miles los pequeños y medianos comercios que diariamente abren sus puertas para dar un sustento a sus propietarios y trabajadores, así como también para que muchas familias chaqueñas puedan abastecerse de productos de primera necesidad en medio de este aislamiento general y obligatorio para combatir al coronavirus (Covid-19). Si bien a este sector de locales de «cercanía» el duro impacto económico por la falta de clientes no lo perjudica, sí tiene que luchar contra otro fantasma común para muchos, que es el temor diario de un posible contagio que ponga en peligro a las familias que subsisten gracias a esta actividad.
El pasado domingo, jornada atípica por la cuarentena, la Agencia Foco recorrió pequeños y mediados comercios de distintas barriadas de Resistencia para conocer el testimonio y pensamiento de muchos chaqueños que consideran una patriada abrir sus puertas en medio de esta pandemia. A pesar de los daños financieros que podrían provocar estas medidas adoptadas por el Gobierno, todos los comerciantes entrevistados aseguraron estar de acuerdo con este aislamiento obligatorio y resaltaron su pedido de responsabilidad social a los clientes que llegan a sus locales.
Este fue el caso de Raúl Maciel, cajero y encargado de la abastecedora de carnes La 9 de Julio, quien habló de sus sentimientos encontrados a la hora de explicar por qué continúa trabajando en medio de esta crisis. Lo primero que resaltó fue el sentido de responsabilidad con el que encara su jornada laboral, insistiendo en los mecanismos de prevención vigentes, así como con la higiene y protección de los trabajadores que reciben a cientos de clientes por día. «Hay que ser solidarios, hay mucha gente que no la está pasando bien y tiene que abastecerse de carne, por lo que nosotros tenemos que estar como siempre con ellos tomando todas las precauciones para cuidar la salud de todos», explicó. También pidió a la ciudadanía que respete las normas de prevención adoptadas por las autoridades pensando en la salud de todos. «La irresponsabilidad la vemos a diario acá, cuando vemos familias enteras, con varios niños, que vienen a comprar carnes sin respetar la cuarentena y esto se tiene que terminar por el bien de todos», añadió.

Basta «de vivos» y más controles
Otro de los comerciantes entrevistados fue el propietario de la histórica verdulería capitalina Los Reyes de la Fruta, el exfutbolista Víctor Travesani. El recordado zaguero de Chaco For Ever también felicitó a las autoridades por estas medidas preventivas adoptadas y se sumó al pedido de conciencia social para que los chaqueños puedan cuidarse entre todos y combatir el Covid-19.
Dentro de las limitaciones lógicas que tiene este rubro, los trabajadores y propietarios tratan de mantener activos todos los protocolos preventivos vigentes, siempre teniendo la premisa de ser solidarios  con la gente. Es para destacar el servicio de entregas a domicilio implementado por este local, que si bien ya se venía desarrollando con anterioridad a esta crisis, en los últimos días fue muy solicitado por los clientes.
Pero más allá de las particularidades que se repiten en todos los comercios, Travesani pidió al gobierno provincial que agudice los controles de precios de los productos de este sector. «Los precios en el Mercado se dispararon y son una locura, se duplicaron los costos y creo que no es momento para que eso sea trasladado a los clientes», explicó el verdulero.
«Basta de los vivos de siempre como dijo el Presidente. Si yo te doy una lista de precios de hace dos días vas a ver que el precio de la bolsa de papas era de $330 y ayer se llegó a pagar hasta $750, es una verdadera locura y nos afecta a todos», añadió indignado el comerciante.
Para finalizar, Travesani aseguró que «es momento que todos aportemos nuestro granito de arena para sobrellevar esta crisis y no perjudicar al prójimo, porque si no nos cuidamos entre todos realmente nos va a ir muy mal».

«Pánico, incertidumbre 
y miedo constante»
«Miedo» fue otra de las palabras comunes entre los trabajadores de los locales de cercanía que estuvieron cara a cara con sus clientes este domingo. Cecilia, propietaria de un minimercado en avenida 9 de Julio al 2530, que le da trabajo a ella y a otras nueve personas, expresó el gran temor que le provoca toda esta situación nacional, no solo por los posibles contagios de coronavirus, sino por las duras consecuencias económicas que toda esta pandemia provocará. «No sé si Argentina está preparada para enfrentar todo esto, lo que me genera una sensación de pánico, incertidumbre y miedo constantemente, porque tengo dos hijos y no quiero poner en riesgo ni su salud ni su futuro», explicó.
La comerciante consideró que esta crisis será peor a la que vivió el país en 2001, de la cual ella fue testigo, porque con la economía parada será muy difícil afrontar todos los compromisos que se vendrán en abril para el sector. «Esto no va a terminar el 31 de marzo, seguramente continuará por muchos más días, pero no tendremos otra más que cumplir y cuidarnos entre todos para salir adelante», concluyó.

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