Tecnología al servicio de la comunidad

Solidaridad en tiempos de virus: impresión 3D de mascarillas


A través de la Facultad de Ingeniería, iniciativas particulares y de diversos grupos, se producen elementos de protección, que son donados al personal de Salud y a todos aquellos con contacto asiduo y directo con la gente que lo requieren.

En tiempos de emergencias, la solidaridad se manifiesta con mayor fuerza. Así lo comprobó la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne), con su convocatoria a través de las redes, a quienes posean impresoras 3D, a participar de la cruzada destinada a la impresión de mascarillas para los profesionales de la salud, o todo aquel que deba entrar en contacto directo con el coronavirus. 
De esta forma, en pocos días, sumaron una red de más de 30 colaboradores, con 24 impresoras, que llevan producidas 500 mascarillas, entregadas a quienes las solicitan. Como ya lo hicieron, en el hospital Perrando, a Unidad de Terapia Intensiva, Neonatología, Terapia Adultos, Laboratorio de Análisis y Traumatología. Al igual que el hospital Pampa del Indio, a los sanatorios Sarmiento y Palacio, Clínica Klinic de Barranqueras, que realizó la donación de $1.300 para la compra de insumos para las impresiones.
Por otra parte, quienes deseen inscribirse y sumarse a «dar batalla al coronavirus» con esta  campaña solidaria «Suma+e», pueden dejar sus datos en el link https://forms.gle/YPzCweTkTwaACybt5, tras lo cual especialistas se pondrán en contacto para los detalles de la tarea solidaria. 
Por su parte, la Facultad de Medicina está trabajando en conjunto en la coordinación para el armado de las máscaras 3D en Corrientes, para lo cual solicitaron la colaboración con banda elástica 2,5 cm de ancho y acetato A4 (láminas de encuadernar) de 180 o 240 micras.  

unión y organización
Gustavo Veroli, titular del laboratorio de Impresión 3D de Ingeniería, en contacto con radio Facundo Quiroga, brindó detalles de esta tarea. 
En primera medida señaló que se trata de una iniciativa del decano de esta casa de estudios, José Basterra, que lo instó a pensar alguna forma de colaborar con comunidad  a través de la impresión 3 D. «Viendo las redes, en menos de 24 horas encontramos un montón de cosas que se podían hacer, inicialmente empezamos con un modelo de un mecanismo para accionar el respirador manual, que luego lo siguió otro profesional», describió, ya que se encontraron con otra necesidad más urgente: las mascarillas faciales. 
«Así que aprovechando la tecnología abrimos un grupo de WhastApp, armamos una planilla para poder llevar un control en la producción y empezamos a sumar gente. Hoy somos 30 personas que participan en esto, tenemos 24 impresoras de las cuales el 90% están produciendo», precisó.
En lo referente a la organización, explicó que «se hizo una estadística inicial para tener una idea del peso de la pieza que íbamos a producir, la cantidad de piezas que pueda sacar cada impresora, se hace un horizonte de producción diario esperado, en función de la cantidad de impresoras, y se arma una planilla, donde cada integrante se inscribe y se va actualizando de manera de llevar un control en forma continua». 
Por esto reconoció que «la logística es lo más importante, llevamos producidas más de 532 máscaras, y tenemos que manejarnos con buen tacto, viendo que no se nos escape nada, hay un hoja de datos que es para pedidos, se van levantando los pedidos, y se va respondiendo en base al orden de entrada, y hay un referente de cada cosa». 
También aclaró: «Estamos todos trabajando desde nuestras casas, conectados on-line, una persona las retira y las traslada a la casa de dos señoras que las ensamblan, y de ahí van a los hospitales o donde se las requieran» y enumeró: «Tenemos entregadas 216 máscaras, 348 por entregar o sea que están pedidas». 
En cuanto a su utilidad, el profesional indicó: «Estas máscaras vienen muy bien a todos los profesionales de Salud, o personal que se encuentra expuesto continuamente al riesgo de contagio porque está en contacto con mucha gente, incluso con toma de muestra, necesita estar muy bien protegido, aunque esto no es una protección 100%,porque de todas formas deben utilizar un barbijo con filtrado n95, que la calidad recomendada, que no todos lo tienen, también deben tener una lente, que proteja los ojos, y a su vez se pone esta máscara encima que hace de barrera inicial», describió. 
«De esta manera, alargan la vida útil del barbijo que es más complicado de conseguir», afirmó y agregó: «Esta máscara se esterilizan con una solución de lavandina diluida con agua».
Ante la evidente necesidad, las primeras donaciones fueron a los hospitales pediátrico y Perrando, «luego de acuerdo al orden en el que se recibieron los pedidos», precisó el profesional. 

Respuesta colectiva
Por otra parte, Veroli resaltó que «la Facultad se está manejando hasta este momento en mayor parte con fondos propios, y está recibiendo algo de ayuda de la comunidad, incluso a la gente que suma con sus impresoras, se le facilita el filamento y ellos desde su casa imprimen, están produciendo las piezas». Y portó que «el 100% de los que integran el grupo solo un 25% debe ser la facultad, el resto son personas de la comunidad».
Asimismo, destacó que esta iniciativa «la tuvieron un montón de grupos más de aquí, los denominados makers, que es la gente que le gusta solucionar problemas utilizando impresión 3D, así que hay muchas personas, que hoy está trabajando en pos del mismo objetivo. Hay gente en el interior de la provincia, en pueblos como Santa Sylvina que se dedica en forma particular, una persona imprimiendo esas mismas máscaras para proveer a hospitales». «Esto es algo que nació en un pensamiento común, la mayoría de la gente que se dedica a la impresión 3D vio en qué podían colaborar y pensó lo mismo», aseveró.
El ingeniero recordó que si bien está abierta la convocatoria on-line para todos los que puedan colaborar, completando una planilla de inscripción, con la cual se llama según la necesidad, aclaró que «también hay mucha gente que se inscribe en los otros grupos, no necesariamente tiene que ser acá».
A modo de análisis, el ingeniero consideró que «frente a este contexto de situación actual, necesita de  una mirada especial y creo que la comunidad está respondiendo muy bien. En teste momento no hay ingenieros o doctores, acá somos todos personas, que estamos trabajando sobre lo mismo». 
Por último instó: «Hay que entender y tratar de ser amable con el prójimo sin el nerviosismo que se vive, pido a la gente por la calle que se tenga paciencia con el prójimo, porque hasta en las redes sociales a veces hay problemas, pero esto se soluciona con un cable a tierra y pensando que todos tenemos que empujar para el mismo lado».

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