Por Hugo Sager Presidente del Poder Legislativo

Ramón Carrillo como respuesta y ejemplo de las políticas públicas


«Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios como causa de enfermedad son unas pobres causas». Así pensaba Ramón Carrillo, el creador del sistema sanitario argentino, el creador del Ministerio de Salud Pública e impulsor de tantos hospitales a lo largo y ancho del país, quien enfrentó y venció el paludismo en la Argentina, de la misma manera que la sífilis, las enfermedades venéreas, la brucelosis, enfermedades que hacían estragos entre los sectores más vulnerables. 
Impulsó la creación de Emesta, primera empresa pública en producir medicamentos, y fue quien promovió la idea de que el deporte social debía ser un vehículo para acercar al sistema sanitario a los sectores infantiles y juveniles. Así nacieron los Juegos Deportivos Nacionales Evita, en honor a quien comprendió, apoyó y sostuvo esta posibilidad de detectar, tratar e incluir a niños y jóvenes a la competencia a través del estricto control médico que llegó a los barrios y se quedó para siempre a través de la atención primaria de la salud.
Fue quien cambió el concepto de hospital público, dotándolo de tecnología de punta y profesionalizándolo; miles de enfermeras pueden dar fe de ello. Perseguido por la Revolución Libertadora después de su fallecimiento en Belem Do Pará, Brasil, ni siquiera admitieron el pedido de las Fuerzas Armadas brasileñas para trasladarlo a su patria natal.
Hoy, todos esos sectores herederos de los poderosos intereses que Carillo enfrentó vuelven al ataque intentando llevar a una discusión que opaque su extraordinaria tarea. Y lo hacen en un momento en el que, en plena pandemia, su apellido vuelve a ser noticia por la científica del Conicet integrante del equipo que desarrolló el test argentino. Carolina Carrillo presentó, junto al presidente Alberto Fernández, el Neokit-Covid-19, un test rápido de diagnóstico molecular -creado por argentinos- para detectar en forma masiva el coronavirus; una alternativa de solución a una situación dolorosa que vive el mundo, y a un costo sustancialmente menor al que el mercado impondría.
Nuevamente desde el Estado, el apellido Carrillo aparece como respuesta y ejemplo de las políticas públicas. Por eso no podemos quedarnos callados como si esto solo fuera un tema de revisión histórica. No confundamos, es la eterna disputa entre el poder concentrado y la responsabilidad ineludible del Estado de poner todos los esfuerzos a favor de los sectores más vulnerables.
Es en estos momentos cuando debemos tener en claro a quién representamos y en cuál vereda nos situamos. 
Hoy más que nunca Ramón Carillo presente.


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