LIGA ARGENTINA DE BÁSQUET

El Toti de la gente, Agustín Brocal, vive un gran presente en Estudiantes


Aún con edad de U23, el ex Villa San Martín ya es líder de uno de los protagonistas de la Liga Argentina.

Bajo el título de «La maduración y el liderazgo de Brocal en Estudiantes», la página oficial de la Liga Argentina de basquetbol -la misma donde Villa San Martín quedó como el «1» del país a la luz de las estadísticas- entrevistó a uno de los embajadores que tiene el basquetbol chaqueño: Agustín Toti Brocal. 
El ex tricolor se transformó en uno de los referentes de Estudiantes de Olavarría, equipo con el cual accedió al último Súper 4 y era protagonista de la Conferencia Sur de la segunda categoría del basquetbol subcampeón mundial.
El Toti de la gente como se lo conoce en el equipo donde brillara otro chaqueño -Rubén Wolkowyski, campeón allí- llegó desde Villa San Martín en 2014 y se asentó rápidamente, siendo hoy un líder del club.

consolidado 
a los 22
La nota firmada por el colega Lucas Leiva resalta que Brocal pertenece al grupo de jugadores que elevaron su rendimiento en la atípica temporada 2019/20.
«Más allá de ser ficha U23, el Toti se convirtió en uno de los jugadores jóvenes más importantes y determinantes de la categoría. Ese pibe de Resistencia que armó sus valijas llenas de sueños basquetbolísticos y que se sumó a Estudiantes de Olavarría en 2014, tras ser reclutado del Club Villa San Martín, pasó en un par de años a ser uno de los jugadores más importantes de la estructura del Bata, producto que pulió esa cantera olavarriense», sostiene el texto.
«Brocal llegó a Estudiantes con 15 años y se transformó en una pieza vital del proyecto. Hoy, con 22 años (nació el 9 de octubre de 1997), este escolta de Resistencia, de Olavarría por adopción deportiva, viene sorprendiendo temporada a temporada con rendimientos de altísimo nivel. Sin altibajos, con una regularidad muy alta», se agrega aclarando luego que Agustín finalizó su séptima temporada dentro de la institución, desde que el club se encontraba militando en el Torneo Federal.
«Los números hablan por sí solos: pasó de promediar 4,8 minutos en su primer año dentro de la categoría (14/15), a tener 30,4 para esta última 2019/20. Sobra decir que en el medio hay un tema clave de maduración en su desarrollo y obviamente de edad, algo que lo catapultó para ser uno de los referentes claros. Ese ascenso fue año por año y las cuentas son muy claras: 13,9 minutos en la 2015/16; 12,5 en la 16/17; 15,6 en la 17/18; y 29,3 en la 18/19», se detalla.
«Ese protagonismo que fue ganando lo hizo evolucionar hasta convertirse en un líder, siendo tan joven pero con condiciones que claramente puede demostrar noche tras noche. Un jugador inteligente, cerebral, pero con muchísima actitud y corazón, de esos que tan bien le sientan a la filosofía de Estudiantes», definen al chaqueño.
Luego se analiza: «Quizá para la 18/19 dio su mejor salto, pasando de ser una de las alternativas del banco dirigido por el Lobito Gustavo Fernández a tener una explosión, siendo una fija dentro de los jugadores con más carga de minutos y uno de los revulsivos. Tuvo un año especial, con 13,1 puntos, 2,8 rebotes y 1,6 asistencias en esos ya mencionados 29,3 minutos».
Todo este rendimiento lo llevó a ser el único jugador de la Liga Argentina elegido para ser parte de un representativo de figuras de la Liga de Desarrollo en un intercambio para participar del Juego de las Estrellas de Brasil en febrero de 2019. Experiencia fantástica para el chaqueño, que para la última 2019/20 tuvo que elevar aún más su vara, porque cargó con mayores responsabilidades y porque tenía que rendir acorde a otras expectativas, a otro tipo de rol. El mismo Lobito Fernández lo explicó hace un tiempo expresando: «Brocal ya viene marcando muchas cualidades, desde el año pasado haciéndose cargo de un rol diferente al que estaba acostumbrado. Tiene más protagonismo, y este año la iniciativa era solidificar esa actitud que tuvo. Obviamente que lo que más le destacó es esa aceptación a los retos que se le propone y la seria búsqueda de concretarlos, tiene esa gran virtud. Otro de los retos que se le ha propuesto para este año es el liderazgo». 
«La propuesta y el nuevo desafío del Toti no falló, para terminar redondeando una 2019/20 excelente y en altísimo nivel. Así llegó a firmar una gran campaña con su más alta media de tiempo en cancha (30,4 minutos), concretando 12,5 puntos (51,4% en dobles, 38,1% en triples y 68.8% en libres), 3,8 rebotes, 2,5 asistencias y 1,2 recuperos en 32 presentaciones. Y estas estadísticas se ven acompañadas con su influencia dentro de la cancha, determinante en el juego, pero también desde su capacidad de liderazgo, quizá el desafío más importante propuesto», continúa el análisis.
Radicado en Olavarría desde hace ya varios años, donde hoy pasa el aislamiento dedicando su tiempo a entrenar y a estudiar, el Toti Brocal disfruta lo más hermoso: celebrar junto a su mujer Melisa su reciente paternidad tras el nacimiento de Augusto Andrés el pasado mes de abril. 
«Venías de un año importante, brillante, y quizá el desafío para esta última temporada era sostener esa vara y tomar mayor protagonismo desde lo líder», se le señala y Agustín responde: «La verdad es que sí, era otro rol el que me esperaba para este año. Tenía que liderar, asentarme, tratar de volver a tener la temporada que tuve el año anterior, y hasta incluso superarla. Creo que en todo eso que el Lobo me pidió, en eso de ser un jugador de rol y tratar de ser un líder, la verdad es que me sentí muy cómodo. Sinceramente soy un jugador al que le gusta tomar ese tipo de responsabilidades. De hecho, cuando era chico, cuando era juvenil, miraba mucho a los jugadores que eran cabeza, líderes del momento. Desde esa edad ya me iba preparando, porque sentía que era realmente lo que me gustaba. Me fui preparando para tener esa oportunidad que tuve esta temporada que terminó».
«¿Y cómo asimilaste estos cambios? La verdad es que venían teniendo una gran temporada una vez más», se le señaló luego, a lo que el chaqueño acotó: «Sin dudas. Me sentí muy cómodo, sentí que estaba llevando muy bien ese papel de liderar, que el equipo iba muy bien, que mi temporada personal iba igualando y superando a la anterior. Siento que realmente estábamos para pelear por el ascenso, porque lo mostramos con el equipo dentro de la primera fase que terminamos primeros, jugando en un gran nivel, con bajas de lesionados y demás, y el equipo siempre pero siempre se sobrepuso a las dificultades. Escucho a los demás jugadores de los otros equipos y también decían que estaban para pelear por el ascenso, así que íbamos a tener como cinco campeones (risas), pero la realidad es que esa era la sensación que sentíamos en Estudiantes, incluyéndome». 

los espejos
Sobre qué ejemplos tomó, el ex Villa expresó: «Siempre están los ejemplos hacia la ‘Generación Dorada’, que aparte de ejemplos son como ídolos. Pero yo siempre pensé y dije que cuando sos joven por ahí tenés que ir más a lo terrenal, ir más hacia con lo que uno convive día a día. Creo que hay que ser inteligentes y mirar los buenos ejemplos que tenés ahí cerca, en el equipo en mi caso, como también mirar y saber cuáles son los malos ejemplos. Porque por mi parte aprendo de las dos cosas. Por decirte, ahora que se me vienen a la mente, y hablando de los liderazgos y los tipos de liderazgos, yo vi ese tipo de liderazgo silencioso de quedarse a entrenar extra en un momento del Federal o del TNA de Juancito Levrino, y aprendía mucho viéndolo a él. También del liderazgo motivacional, como decirte Juani Mateo en ese entonces. De ir tomando cosas de ese tipo de jugadores que ya tenían toda una trayectoria y que en mi caso le iba sacando todas las cosas buenas y positivas que tenían. Obviamente también está la otra parte, con jugadores que tal vez eran cabecillas de un grupo y entendía qué cosas no tenía que imitar de ellos. Es como te decía, aprender de todo lo que vas viendo, tanto lo bueno como lo no tanto. Si hay un consejo que se les puede dar a los jóvenes, más allá de lo que se puede ver con la ‘Generación Dorada’ o lo que miramos con Campazzo y demás, si está en un equipo profesional el consejo sería mirar a esos cabecillas y aprender tanto de lo bueno como de lo malo. No hace falta ir a otro extremo, convivir en ese día a día y tratar de sacar lo positivo, lo negativo también, e ir aprendiendo de ambas cosas. A mí eso me sirvió muchísimo».
«El tema de poner en práctica todo eso que uno va viendo es la parte quizá más difícil. Si bien cada uno tiene su forma, carácter y su manera de competir, de ser obsesivo o de competir siempre al máximo, tenés diferentes personalidades dentro del equipo y de parte del líder creo que está en saber cómo llegarles», sentencia El Toti de la gente, como se lo conoce en Olavarría, la ciudad ¿de otro chaqueño campeón?

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