hacia la nueva normalidad

Posiciones divididas sobre la recién sancionada Ley del Teletrabajo


Según quien analice la normativa, esta será beneficiosa o perjudicial. Entre estos últimos se encuentran empresarios que ya contemplaban esta modalidad. Por otro lado celebran el reconocimiento de las tareas del «cuidado».

El jueves, el senado aprobó la Ley de Teletrabajo, que busca garantizar los derechos laborales a los trabajadores que se desempeñan bajo esta modalidad que se extendió fruto de la pandemia del Covid-19. La normativa, por un lado es fuertemente resistida por un sector empresarial, y no contó con el apoyo de la oposición, mientras que desde otros sectores como gremiales y de género, resaltan y destacan sus beneficios. 
La norma sancionada garantiza para los teletrabajadores igualdad de derechos salariales, colectivos y sindicales, y establece la desconexión digital para evitar la extensión de la jornada laboral y la decisión personal para la «reversibilidad» de la modalidad. 
Asimismo, la ley entrará en vigencia 90 días después de terminado el aislamiento, social, preventivo y obligatorio por el coronavirus. Las regulaciones específicas para cada rama de la actividad serán acordadas en los convenios colectivos que negocien los gremios y empresarios de cada sector.

Pedido de veto 
Uno de los sectores que manifestaron su oposición fue la Cámara Argentina de Centros de Contacto (Cacc) que representa a 30 empresas distribuidas en 11 provincias argentinas. 
Asimismo, la entidad solicitó, mediante una carta al Presidente, el veto a esta ley recientemente sancionada. La Cacc sostiene que la ley, contrariamente a su objetivo, perjudicará e incluso desincentivará el real desarrollo de la modalidad de teletrabajo y la generación de empleo a nivel federal. 
Sus argumentos se centran principalmente en que, tal como ha sido elaborada, produce una sobrerregulación que resulta en dificultades operativas y logísticas. «La ley con su actual rigidez, impone un blanco o negro en cuanto a la modalidad laboral, categorizando entre trabajador presencial o teletrabajador», indicaron. Otro punto cuestionado es el «fuerte impacto sobre las estructuras de costos de las empresas, repercutiendo en la competitividad y limitando sus posibilidades de exportación de servicios. 
Esto se debe a una reducción en la eficiencia, resultante de una regulación más rígida de la jornada laboral; la pérdida de horas productivas en el caso de los trabajadores que pueden interrumpir su jornada laboral por contar con personas a cargo; y una mayor litigiosidad que puede generarse por la reversibilidad unilateral por parte del empleado. También, se incrementarán los costos logísticos por los equipamientos y tecnologías, además de los servicios de internet y electricidad necesarios para el teletrabajo», enumeraron. 
En este sentido recordaron que la Cámara fue pionera en la implementación y regulación del teletrabajo, y hoy cuenta con más del 90% de sus 50 mil trabajadores bajo esta modalidad. Antes de la cuarentena, el trabajo remoto ya había sido incorporado dentro de su Convenio Colectivo de Trabajo 688/14, el cual surgió como resultado de un trabajo cuatripartito con el protagonismo de los trabajadores y de las empresas, junto con la guía y orientación del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación y de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. «Para nosotros, el proyecto tal como está será un retroceso. Es una normativa mucho más rígida y con puntos que contradicen la que se acordó entre sindicato y empresas en nuestro sector», asegura Sebastián Albrisi, presidente de la entidad.

tarea del cuidado
Mientras que desde el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación (MMGyD) celebraron la ley que regula la modalidad de teletrabajo en cuanto reconoce las tareas de cuidados y promueve la corresponsabilidad de estas actividades.
«Se trata de una ley que amplía derechos y protege a los trabajadores y trabajadoras. Es, además, una de las primeras normativas de alcance nacional que refiere a las tareas de cuidados y a la incidencia de tales responsabilidades en la vida de las personas», señaló Cecilia Merchán, secretaria de Igualdad y Diversidad del MMGyD.

Los principales puntos de la ley
* Las personas que trabajen bajo la modalidad de teletrabajo gozarán de los mismos derechos y obligaciones que quienes trabajen bajo la modalidad presencial.
* La remuneración de los teletrabajadores no podrá ser inferior a la que se percibe bajo modalidad presencial y los convenios colectivos deberán prever una combinación entre prestaciones presenciales y por teletrabajo.
* La jornada laboral debe ser pactada previamente por escrito en el contrato de trabajo, de conformidad con los límites legales y convencionales vigentes.
* Las plataformas y/o sistemas utilizados por el empleador a los fines del teletrabajo deberán desarrollarse de modo acorde a la jornada laboral, impidiendo su conexión fuera de la misma.
* Se establece el derecho a la desconexión digital. Eso implica que el teletrabajador tendrá derecho a no estar conectado a los dispositivos digitales y/o tecnologías de la información y comunicación fuera de su jornada laboral y durante los períodos de licencias. Tampoco podrá ser sancionado por hacer uso de este derecho. 
* Las personas que trabajen en tareas de cuidado y acrediten tener a su cargo, de manera única o compartida, el cuidado de personas menores de 13 años, personas con discapacidad o adultos mayores que convivan con la persona trabajadora y que requieran asistencia específica, tendrán derecho a horarios compatibles con las tareas de cuidado a su cargo y/o a interrumpir la jornada.
* El cambio de una posición de trabajo presencial a uno de teletrabajo, salvo casos de fuerza mayor debidamente acreditada, deberá ser voluntario y el consentimiento tendrá que prestarse por escrito. Ese consentimiento será reversible en cualquier momento de la relación laboral. 
* El empleador deberá proporcionar el equipamiento, las herramientas de trabajo y el soporte necesario para el desempeño de las tareas. Asimismo, tendrá que asumir los costos de instalación, mantenimiento y reparación de las mismas, o compensar por la utilización de herramientas propias de la persona trabajadora. 
* El trabajador será responsable por el correcto uso y mantenimiento de los elementos y herramientas de trabajo provistas por su empleador y deberá procurar que no sean utilizados por personas ajenas a la relación o contrato de trabajo.
* El teletrabajador tendrá derecho a la compensación por mayores gastos en conectividad y/o consumo de servicios que deba afrontar. Esta compensación quedará exenta del pago del Impuesto a las Ganancias.
* El empleador deberá garantizar la correcta capacitación en nuevas tecnologías, la cual se podrá realizar en forma conjunta con la entidad sindical representativa y el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación.

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