Caña con ruda en pandemia: la vacuna guaraní más necesaria que nunca


Hoy comienza agosto, y en este primer día del mes, considerado uno de los más inclementes en la región, la tradición  manda tomar tres tragos de caña con ruda en ayunas para estar fuerte todo el año. 
Este brebaje es conocido como la «vacuna guarní», ya que el rito tiene sus orígenes en esta tribu que le atribuyó el poder de alejar los males. Para mantener vigente y presente esta costumbre, el Museo del Hombre Chaqueño Ertivio Acosta se aboca a la preparación de este trago, que pone la venta o convida a quienes pasan durante el día por sus instalaciones, al igual que lo hacen bares y cafés de la ciudad o incluso en dependencias públicas como la municipalidad. 
Sin embargo, este año con la pandemia por el Covid-19, a pesar de ser más necesaria que nunca la inmunización ancestral, el convite está suspendido. No obstante se pudo conseguir la bebida mágica para tomarla en casa. La Asociación de Amigos de este museo, ofreció una preventa online  a través de las redes sociales de la institución como también lo hicieron vecinos o diferentes comercios. 

La historia 
En su libro Cultura Popular y Regional, el historiador chaqueño, Ertivio Acosta explicó que según se registró en documentos de la época de la «conquista», el remedio que encontraron los guaraníes contra las grandes pestes fueron bebidas espirituosas y los yuyos mágicos con que el «payé» (curandero) espantaba los malos espíritus del cuerpo. 
«Nuestros abuelos -trataban de quitar los males del espíritu con la famosa ‘contrahierba’ y la ‘toma’, de guaripola, licores o bebida fuerte fabricados con chañar, patay, tunas- al parecer en tiempos de invierno nuestra gente unía la guaripola con la contrayerba para prevenir las enfermedades de esa época, conocida en el folclore como ‘calentura’ por la fiebre que produce y ‘tiriri’ o ‘chucho’ en guaraní», escribió.
Más tarde con la influencia de los europeos los componentes se «modernizaron» hasta como lo conocemos hoy en día. Los licores se transformaron en caña, con la introducción del cultivo de azúcar, en la época de la colonización española, a lo que se le sumo la llegada de la ruda en América cuyas capacidades medicinales no pasaron desapercibidas. 
La ruda llega a la Argentina traída por los españoles, quienes ya conocían los beneficios de esta planta «mágica». Aristóteles incluso afirmaba que la ruda impedía el mal de ojo, y se dice también que es útil para aliviar el dolor de oído, para combatir enfermedades nerviosas, el vértigo, los dolores de cabeza y el reumatismo. Se la usa además de manera externa para limpiar úlceras, llagas y para eliminar piojos. 
El autor Hernando Castrillo, en su libro «Historia de magia natural», explica que «la ruda tiene conocidos provechos, el zumo previene de picaduras de abejas, avispas, escorpiones y arañas».
Pero esta misteriosa planta no solo tiene propiedades medicinales, sino que, según Acosta, «termina también con la frialdad conyugal». Es así que el marido que coloca unas hojitas de ruda bajo la almohada de su mujer consigue que esta se vuelva inmediatamente apasionada. 
Además, se dice que la ruda es protectora de la envidia, por lo que recomiendan plantar dos plantas de ruda a la entrada de la casa, una en cada extremo, y si una de ellas se seca es indicio de que el vecino anda «tirando yeta».

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