Esta A Disposicion Del Fiscal

Detuvieron a Chapulín, acusado de matar a los ancianos de Pampa Cejas

26/03/2013 |
El joven tiene un frondoso prontuario delictivo, entre ellos el asesinato de su abuela, hace unos cuantos años. Aún la Justicia no pudo reunir pruebas suficientes, pero ya lo apresaron por ser el principal sospechoso del crimen.


El joven sospechado de ser el autor material del homicidio de los ancianos de Pampa Cejas fue detenido y puesto a disposición de la fiscal 1, doctora Lucrecia Pistán de Loto. El acusado es ahijado de las víctimas -Neri Cleto Cáceres, de 77 años, y Nélida Figueroa, de 74. Son muchos los antecedentes que lo ponen en la mira de la Justicia, aunque ésta todavía no tiene respuestas para dilucidar un caso que por su complejidad y falta de pruebas, se está dilatando.
 
¿quien es chapulin?
Según quienes lo conocen, Chapulín -alias del principal sospechoso- mostró desde temprana edad un carácter muy fuerte y violento, manifestando esta actitud hostil con sus propios compañeros de la escuela primaria de la zona. «Si no me das, te mato», «Si me seguís molestando, te mato, «Si no (…) te mato»  eran las frases amenazantes más frecuentemente utilizadas.
Se sabe que cuando el acusado tendría unos 15 años, ingresó sorpresivamente a la casa de sus padrinos con evidente propósito de robo. Con gesto violento quiso golpear con un martillo en la cabeza a Figueroa, pero la maza se separó del cabo antes de concretar el ataque, por lo que se desbarató su feroz intento. En esos momentos ingresó Cáceres a la vivienda y el agresor emprendió veloz huida. Cuentan los allegados que ese incidente provocó un quiebre en las relaciones cuasi familiares. Además el joven está acusado de haber matado a su abuela, María Fulcera Chávez de Ruiz.
No fue la única vez que el jovencito atentó contra sus propios protectores. Un día entró subrepticiamente al campo de Cáceres y se llevó una jaula de animales que fue detenida en el puesto de Pampa Cabrera, pero olvidó en el lugar una campera que facilitó su detención y el esclarecimiento de este hurto de ganado que fue una de sus actividades más audaces. En Charata apuntan «con la complicidad de ciertos funcionarios de seguridad»; esto mientras cumplía parte de su breve condena en la Comisaría de Charata, ya que antes había pasado por Tres Horquetas. Es que a Chapulín lo habrían visto en repetidas ocasiones instalado en patrulleros «acompañando y ayudando a la vigilancia» de barrios y lugares que él conocía a la perfección. También en el Paseo del Sol, gritando y dando órdenes a grupos de jóvenes que se ubicaban en la tribuna, siempre con algún guardián del orden cerca. Adquirió así un aura de poder y protección que lo llevó a presentarse incluso como policía; «pero no se le hacía caso, ya que todos sabíamos quién era», sostuvo un conocido vecino. 
Contando tan sólo con 16 años asesinó de un solo golpe dado con un palo en la cabeza mientras dormía, a doña María Fulcera, su abuela, quien lo criara y cobijara desde niño. 
 Enterada del funesto hecho, su angustiada madre cayó en estado depresivo siendo internada en el hospital local. No le fue fácil superar el dolor. Lo raro -se comenta en la ciudad- es que el menor, inimputable por la edad, a poco de ser puesto en libertad manejó la hacienda de la abuela que contaba con un interesante número de vacunos, los que se fueron diezmando en operaciones non sanctas, hasta quedar casi vacío de animales.
Según investigaciones, viciadas de estas operaciones ilegales, Chapulín siguió manejándose en ese mercado negro, pero en forma encubierta, hasta ser sorprendido con carne obtenida en forma clandestina. Así se sumó al lote de personajes que practican el abigeato y la faena de animales ajenos en forma descontrolada en la zona. Fue acusado y se le abrió una causa por estos ilícitos. 
En tanto su abuelo, un hombre humilde pero de bien, entró a formar parte de una historia tan triste como la de su propio nieto. Se llamaba Perfecto Ruiz, falleció hace unos quince años. Pepe, como se lo conocía familiar y amistosamente en aquellos parajes, se enteró por entonces que padecía un mal terminal y tomó una decisión valiente: fue a pedir a sus vecinos Neri Cleto Cáceres y Nélida Figueroa que apadrinaran a su nieto (tendría unos cuatro años), quien más adelante sería popularmente conocido como Chapulín, hoy, en la mira por el doble asesinato.
Poco tiempo antes de la ejecución de los ancianos -quienes hasta le habían construido una casita que habita con su madre y un hermano en el barrio Libertad- el joven pateó el auto de su padrino porque éste se había negado a trasladarlo desde Charata a la zona de Pampa Cejas-Pampa Avila. Este incidente estaría registrado en una declaración manifestada por el propio Cáceres en un destacamento rural de la zona.



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