Sorprendentes conciliábulos de las últimas horas en la cúspide del poder nacional

Aída y Peppo; Cambiemos y el justicialismo: ni tan lejos ni tan cerca

El pedido de desafuero contra la diputada nacional de Cambiemos está camino al Congreso, donde todo indica que no prosperará. En este escenario, todo dependerá de cómo la exintendenta y el gobernador Peppo se planten en el centro.

EN EL CENTRO DE LA ESCENA. El gobernador Domingo Peppo y la diputada nacional Aída Ayala.

El oficio que pide el desafuero para habilitar la detención de la diputada nacional Aída Ayala (Cambiemos/UCR) está en camino hacia el Congreso nacional. Si su destino fuera la Cámara de Senadores, dormiría el sueño de los justos, sin ninguna posibilidad siquiera de tener tramite en la propia comisión.
En Diputados la cuestión es diferente, pero no tanto. Está claro que este es un caso diametralmente diferente de Julio De Vido. Aquí no se trata de que sus pares le larguen o no la mano a la legisladora chaqueña. En términos gráficos nadie se escupe para arriba y sentar un precedente de esta naturaleza, más allá del contenido de la causa que nadie conoce, incomoda a propios y extraños.
Como en el tema de los pasajes todos tiran para el mismo lado. Es natural que así sea. Admitir que un diputado de la Nación vea afectada su inmunidad por el simple pedido de un juez de Primera Instancia, sin siquiera haber sido citado a declaración indagatoria es claramente improcedente porque desvirtúa en su esencia el sentido por el que se han dado los fueros que como tales no pertenecen al legislador, sino a la Cámara de la que forman parte, de ahí el carácter de irrenunciables.
Cuesta entender el criterio jurisdiccional siendo que la normativa en el plano nacional es inmunidad de arresto y no de proceso. La causa puede iniciarse, tramitarse, investigarse y hasta juzgarse sin necesidad de llegar al extremo de restringir la libertad. 
En el caso la imputada ni siquiera pudo ejercer su derecho de defensa pues ni siquiera fue indagada previo a la decisión. No hubo por tanto procesamiento, ni ratificación del mismo y la propia resolución que pide el desafuero tampoco fue revisada por una instancia superior. 
En este marco parece claro que el desafuero no prosperará y por tanto la libertad de la legisladora no quedará amenazada lo cual no es impedimento para que la causa siga su curso hasta llegar al juzgamiento, luego de sortear las instancias judiciales propias del procedimiento.
En la Argentina no rige una norma legal que indica que los procesos de corrupción no pueden durar más de cuatro años ni que los imputados deben ir a prisión si tuvieran sentencias condenatorias de dos instancias. 
Prima el derecho de inocencia hasta que un fallo firme, agotadas las instancia recursivas torne operativas las decisiones.
Ello, habitualmente, demanda años y años y de hecho no impide que la persona sea candidata como tampoco impide que de ser electa pueda asumir como ocurrió recientemente con el senador Carlos Menem, quien debió llegar a la Corte Suprema que en un par de horas revalidó el criterio fijado por la jurisprudencia que desde siempre acuño el más Alto Tribunal de la Nación.
De Ayala, como del propio Domingo Peppo, dependerá que se planten en el escenario y aun en condiciones aparentemente desfavorables se muestren dispuestos a dar batalla. 
La realidad los ha puesto en el mismo plano. Ambos en el banquillo de acusados. Habrá que ver el temple, la convicción y la decisión de cada uno en dar batalla. 
Si se saben manejar con temple y profesionalidad, coparán el centro del escenario con una polarización inevitable donde el desarrollo de las causas judiciales transita por un andarivel distinto sujeto a los tiempos, pasos y procedimientos de la Justicia.
En situaciones parecidas, en otros tiempos y realidades, las adversidades en el campo judicial terminaron cimentando las aspiraciones. 
Quizá valga aquello de que el avión levanta vuelo porque tiene viento en contra, o aquel otro refrán de quien pega a un perro muerto. Más que nada pareciera una cuestión de actitud en lo que será una carrera de resistencia.
Mingo y Aída, Aída y Mingo están en el centro de la escena. Compiten pero se respetan y se retroalimentan en sus respectivas aspiraciones. 
Macri desde lejos sigue el juego. Conoce de estos escenarios y las más de las veces minimiza la opinión de sus consejeros más próximos y hasta de lo que indican las primeras encuestas. 
Como telón de fondo aparece una pulseada entre la Justicia y la política y una realidad que suele darse algunas veces cuando oficialistas y opositores cierran filas en el análisis de cuestiones que hacen al ejercicio pleno de sus responsabilidades. 

Arranca otra semana repleta de novedades
Hace poco más de un mes que el Chaco vive los que son -muy posiblemente- los días más álgidos de su corta historia política, judicial e institucional.
Y esta semana que acaba de arrancar no será la excepción. Para nada.
Es que se espera que se produzca un cúmulo de avances en las dos megacausas por lavado de dinero que están en manos de la Justicia Federal.
En este escenario, también se aguarda que la Fiscalía a cargo de Patricio Sabadini encamine nuevas imputaciones (no detenciones), pero en un nuevo expediente, también vinculado a supuesta corrupción y malversación de fondos públicos.
Uno de los puntos que concentrará gran parte de la atención esta semana tiene que ver con la situación de Jacinto Sampayo.
El líder del Sindicato de Trabajadores Municipales (STM), quien se encuentra detenido desde hace tres semanas, será trasladado hoy a Buenos Aires.
Y en este escenario, todo lo que rodea a ese viaje, es seguido con total atención desde distintos sectores políticos y gremiales.
Tampoco hay que perder de vista el hermético operativo conjunto que preparan la Justicia Federal y las fuerzas de seguridad para que el traslado de Sampayo no tenga fisuras y salga lo mejor posible.
El viaje a Capital Federal fue autorizado por la jueza Zunilda Niremperger para que el detenido se someta a una junta médica que determine su estado de salud.
Sin embargo, distintos informes de inteligencia que llegaron a manos de la jueza y del fiscal el viernes marcan la necesidad de extremar las medidas de seguridad en torno al traslado del sindicalista acusado de lavado de activos.
 
LA INTERPELACIÓN DE OCAMPO
Otro foco de atención esta semana estará puesto irremediablemente en la presencia del ministro de Hacienda, Cristian Ocampo, en la Legislatura.
El funcionario, imputado en la megacausa Lavado I por presunto fraude a la administración pública, será sometido a un feroz cuestionario por parte de los diputados de la oposición.
La interpelación -prevista para el miércoles por la mañana- podría ser la plataforma de despegue definitivo de la acusación para el ministro.
Es que Ocampo cuenta con información confidencial, relativa al manejo de los fondos de las pautas- y en el Parlamento podría tranquilamente dar a conocertodo lo que sabe. Más aún si se tienen en cuenta sus últimas declaraciones periodísticas. «Estoy para aclarar todo lo que respecta a mi persona y mi función», había asegurado tras declarar ante Sabadini y Niremperger.
 

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