Hubo un fuerte sacudón a escala política e institucional con lo ocurrido ayer en el Senado. Es que la mala estrategia asumida por Victoria Villarruel, de avanzar con el tratamiento del mega Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) activado por Javier Milei, dejó expuesta la poca espalda parlamentaria con la que este gobierno central cuenta.
Si bien, la vicepresidenta había logrado atar vínculos con diferentes bancadas provocando una derrota histórica del kirchnerismo cuando se conformaron las comisiones y se eligieron autoridades, esta vez se abroquelaron los legisladores de Unión por la Patria, los gobernadores (algunos anti K), los justicialistas de Unidad Federal y los radicales, con el presidente partidario, Martín Lousteau como abanderado de ellos.
CUESTIÓN DE NÚMEROS
De esta manera, se aprobó el rechazo al DNU con 42 votos y 4 abstenciones, mientras que los apoyos que obtuvo el oficialismo vinieron de 25 bancas. Fue una derrota para los de La Libertad Avanza y el PRO, en una señal contundente de la necesidad de negociación que no imperó en la Cámara alta, y sobre la que está trabajando Martín Menem en Diputados.
Será en ese recinto donde se definirá la cuestión, puesto que el DNU continuará vigente mientras que una de las cámaras del Congreso lo avale. En este caso, recae en el espacio que contiene a 257 legisladores de todo el país.
¿HAY TENSIÓN?
La norma insignia de Milei, que fue rechazada, habría colaborado con la relación esmerilada que tendría con Villarruel.
Es que la titular del Senado resguardó al Gobierno durante más de un mes y pagó sola el costo político de no convocar -ante pedidos para sesionar-, aunque se quedó sin margen en los últimos días y tuvo que incorporar el aterrizaje del mega DNU en el recinto.
Lo que generó la furia de la Casa Rosada, que se tradujo mediante un comunicado en el que Presidencia apuntó en forma implícita contra la vicepresidenta.
Lousteau, expuesto
La Unión Cívica Radical (UCR) dio la nota una vez más, en el sentido de poco rigor orgánico, con varios episodios a lo largo de su historia que involucraron polémicas.
En este caso, fue el propio presidente de la UCR nacional, Martín Lousteau, quien fue el único correligionario en votar por la continuidad del tratamiento del DNU. Fue luego de la moción libertaria para frenar el debate y evitar el rechazo que al final cosechó.
Lejos de sonrojarse, el legislador por Caba se diferenció del resto de los correligionarios. Estos, observaron atónitos, aunque varios no se sorprendieron, puesto que desde el vamos fue señalado como un dirigente permeable a las apetencias kirchneristas. Es más, en esta situación, quedó en sintonía con el bloque K.
Después, cuando hubo que votar por el rechazo, mantuvo su postura, a diferencia de otros radicales (como los correntinos) que no avalaron el rechazo. Una muestra de la interna latente en el partido de Alem, donde un amplio sector sostiene que Lousteau junto a Morales son filo kirchneristas inmersos en el radicalismo.
Sin ir más lejos, hace poco, Gustavo Valdés, ex contrincante del senador en las elecciones partidarias, dejó en claro que le importaba «tres carajos» lo que pensaba el senador por la Ciudad Autónoma. Lo dijo luego de que se conocieran críticas por el acercamiento del correntino hacia Milei, cuando lo recibió en su visita a la capital provincial.
¿Y los chaqueños?
Los tres senadores por el Chaco no abordaron la moción del DNU de la misma manera. Los representantes de Unión por la Patria, Pilatti Vergara y Antonio Rodas, votaron negativamente; mientras que Víctor Zimmermann, de Juntos por el Cambio, votó a favor del Decreto de Necesidad y Urgencia 70/23.
El sur «apretó»
Además del kirchnerismo, fueron vitales para el rechazo las voluntades de los representantes de las provincias del sur. Tal el caso de Mónica Silva (Río Negro) y los santacruceños José María Carambia y Natalia Gadano.
Un reflejo de la injerencia de los gobernadores patagónicos, que desde hace tiempo vienen mostrándole los dientes al Presidente, con reclamos de todo tipo.
A ellos se podría sumar a otra sureña, el caso de Edith Terenzi, que es aliada del mandatario de Chubut, Nacho Torres, uno de los abanderados de esa región en lo que es la disputa con Nación. También se sumó la neuquina Lucila Crexell.