El cierre del año 2025 deja un escenario agridulce para el sector agropecuario de la provincia. Lo que comenzó como un alivio hídrico se ha transformado en un dolor de cabeza logístico debido a la persistencia de lluvias y lloviznas que afectan no solo al este provincial, sino con especial crudeza a las regiones del sur y sudoeste.
Lluvias sobre Pampa Sommer al oeste de CharataEn localidades como General Pinedo (zona del Palmar), Mesón de Fierro y Charata, los pluviómetros han marcado excesos que superan ampliamente los 150 mm en pocos días. Esta situación ha generado anegamientos en zonas clave como Pampa del Cielo y Pampa Somer, confirmando estadísticamente que el 2025 se consolida como un año «extraordinariamente llovedor».
El dilema del productor:
Entre la cosecha y la siembra
La paradoja climática actual mantiene a los productores en una pausa forzada. Por un lado, la falta de sol impide avanzar con la recolección del girasol, un cultivo que venía prometiendo excelentes rendimientos. Por otro lado, aunque la humedad es necesaria, el exceso de barro y la inestabilidad han paralizado la siembra de soja, maíz, sorgo y pasturas, justo cuando la ventana temporal es óptima.
«Estamos en un periodo donde la necesidad de sol es fundamental», señalan las fuentes locales, advirtiendo que los pronósticos de inestabilidad se extenderán hasta las primeras horas del 2026.
La voz oficial: «Falta ver cómo termina»
El Ingeniero Luis Silva, delegado extensionista del Ministerio de la Producción en el Departamento Chacabuco, brindó detalles sobre la magnitud del impacto en su área.
A pesar de las complicaciones, los datos satelitales confirman la relevancia del girasol en la región.
untos clave del informe del Ing. Silva:
Superficie: El Ministerio detectó mediante imágenes satelitales más de 38.500 hectáreas de girasol en el Departamento Chacabuco.
Avance de cosecha: Actualmente se debería haber recolectado un 35% o más de la superficie, pero el clima ha frenado las máquinas.
Expectativa: «Si la cosecha termina de forma normal, seguramente será una muy buena campaña por los rindes que se venían dando», afirmó Silva.
Un enero decisivo
El optimismo del sector depende ahora de un cambio de frente climático. El objetivo es que, con el inicio de enero, el tiempo brinde una tregua que permita a los productores «acomodar su posición», ingresar con las cosechadoras para rescatar el girasol en pie y completar el esquema de siembra de los cultivos de gruesa.
La mirada está puesta en el cielo: el sudoeste chaqueño necesita, más que nunca, que el sol vuelva a ser protagonista. (Fuente : Charata.com).

