Delcy Rodríguez juró este lunes como la presidenta interina de Venezuela en el Parlamento en Caracas –la Asamblea Nacional– dos días después del operativo norteamericano que dejó acéfalo al régimen chavista con la captura de Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, trasladados a Estados Unidos para ser juzgados por narcotráfico y y terrorismo, entre otros delitos.
“Vengo con dolor por el secuestro de dos héroes que tenemos de rehenes en los Estados Unidos”, dijo Rodríguez en su juramento. “Vengo también con honor a jurar en nombre de todos los venezolanos”, agregó la presidenta interina.
Aunque en un primer momento Rodríguez se mostró hostil con el gobierno del presidente norteamericano, Donald Trump, al rechazar la injerencia extranjera e insistir en que Maduro seguía siendo el presidente legítimo de Venezuela, el domingo por la noche la mandataria interina aseguró estar dispuesta a cooperar con Washington, en lo que podría ser un cambio radical en las relaciones entre los gobiernos adversarios.
Rodríguez -que en Instagram ya cambió su perfil a “presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela- se desempeñó como segunda de Maduro desde 2018, supervisando gran parte de la economía de Venezuela, un país dependiente del petróleo, y su temido servicio de inteligencia, y estaba en la línea de sucesión presidencial.
La mandataria forma parte de un grupo de altos funcionarios en la administración de Maduro que ahora parece controlar Venezuela, mientras Trump y otros miembros del gobierno norteamericano dicen que presionarán al gobierno para que se alinee con su visión para la nación rica en petróleo.
El sábado, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela le ordenó asumir el papel de presidenta interina, y la líder fue respaldada por el Ejército.
La mayoría chavista en la nueva Asamblea Nacional de Venezuela, que también se instaló el lunes, gritó “¡Vamos Nico!” en apoyo a Maduro. El diputado Nicolás Maduro Guerra, hijo del mandatario depuesto, dio su “apoyo incondicional” a la presidenta interina.

