La directora de Patrimonio Cultural del Chaco, Gabriela Barrios, repasó la historia, el valor patrimonial y los desafíos actuales del Museo de Ciencias Naturales Augusto Schultz, una de las instituciones culturales más emblemáticas de la provincia, cuya trayectoria se remonta a mediados del siglo XX y que hoy funciona en la histórica ex estación del ferrocarril Santa Fe.
«El Museo de Ciencias Naturales Augusto Schultz fue creado en el año 1960 y es uno de los primeros museos de gestión provincial», explicó Barrios en diálogo con La Voz del Chaco. Sin embargo, su apertura al público se concretó algunos años después: «El museo abre sus puertas recién el 25 de mayo de 1965, aunque no en esta sede, sino que tuvo dos sedes anteriores».
Recién en la década del 80 el museo se trasladó al edificio que ocupa actualmente, la ex estación del ferrocarril Santa Fe. «En ese momento se produjo el traspaso definitivo del predio del municipio a la provincia, algo fundamental para poder encarar la restauración del edificio y avanzar con obras públicas», detalló la funcionaria. En ese sentido, remarcó que la regularización dominial permitió proyectar ampliaciones y remodelaciones: «Fue una etapa muy gratificante porque nos permitió continuar trabajando y poniendo en valor este espacio».
Un museo provincial con gestión cultural continua
Barrios subrayó que, más allá de los cambios de sede, el museo siempre tuvo carácter provincial. «En esta última etapa estuvo gestionado primero por la Subsecretaría de Cultura y, en los últimos años, por el Instituto de Cultura del Chaco», precisó.
Actualmente, el museo convive con un espacio recientemente inaugurado: el Centro de Interpretación de los Ferrocarriles del Chaco, que funciona dentro del mismo predio. «Estamos en una sala inaugurada este año porque este edificio es Monumento Histórico Nacional y Patrimonio Provincial, por lo que significó el ferrocarril en la historia del Chaco», explicó.
Todas las estaciones ferroviarias de la provincia fueron declaradas patrimonio provincial y presentan distintos grados de restauración y usos, según las decisiones de cada municipio. «Aquí, dentro del predio de la estación, una parte es la sede del Museo de Ciencias Naturales y otra está destinada a estas salas que recrean e interpretan la importancia que tuvieron los ferrocarriles en el desarrollo del territorio chaqueño, incluso antes de que el Chaco fuera provincia», indicó Barrios, al recordar que la estación data del año 1907.
Ciencia, identidad y naturaleza
En cuanto al perfil del museo, la directora destacó su valor fundacional: «Es un museo emblemático, fue el primero, con una impronta muy clara de la década del 60, de una generación vinculada a la ciencia y a la construcción de la historia del Chaco».
Las primeras colecciones estuvieron centradas en Paleontología y Arqueología, a las que luego se sumaron muestras vinculadas a la fauna regional. «Durante muchos años se desarrolló un estilo expositivo basado en la taxidermia, lo que comúnmente conocemos como animales embalsamados, aunque técnicamente son animales taxidermizados», explicó. Estas piezas permitían acercar al público la fauna chaqueña: reptiles, mamíferos y peces, distribuidos en distintas salas.
Actualmente, esa modalidad está siendo revisada. «Hoy se puede recorrer una exposición sobre la paleontología chaqueña y estamos trabajando para montar próximamente la Sala Campo del Cielo, uno de los fenómenos naturales más importantes y únicos que tiene el Chaco, reconocido a nivel mundial por la caída de meteoritos», adelantó.
La Reserva Técnica y un nuevo enfoque museológico
Durante el recorrido, Barrios explicó el funcionamiento de la Reserva Técnica, un espacio visitable donde se preservan las piezas del museo. «Desde que el museo volvió a esta sede, luego de la restauración del edificio, decidimos mantener la colección de taxidermia en la Reserva Técnica, con la posibilidad de que el público la visite», señaló.
No obstante, reconoció que el enfoque museológico está cambiando: «La taxidermia ya no es el lenguaje principal que se utiliza en los museos de ciencias naturales. Hoy estamos en un proceso de transformación, porque queremos transmitir el respeto por la vida y la naturaleza, y eso implica repensar cómo mostramos y enseñamos».
En ese sentido, aclaró que los animales exhibidos provienen de situaciones específicas. «En todos los casos se trata de animales que llegaron por accidentes, decomisos o situaciones particulares, como cazadores, y ese era el sentido que se les daba», explicó. Sin embargo, sostuvo que el objetivo actual es otro: «Buscamos generar, especialmente en las generaciones actuales y futuras, el respeto por la naturaleza como un modo de vida».
Balance y expectativas
Al realizar un balance del año 2025, Barrios reconoció las dificultades del contexto. «Fue un año duro en términos de presupuestos estatales y políticas públicas», afirmó. Aun así, destacó el trabajo realizado: «Decidimos montar la nueva sala con producción propia, lo que nos permitió habilitar un nuevo espacio y seguir creciendo».
De cara al futuro, la directora se mostró expectante: «Esperamos que en 2026 tengamos mayores posibilidades para sostener las acciones culturales y, en el caso del Museo de Ciencias Naturales, poder montar nuevas salas con nuevos lenguajes, acordes a los desafíos actuales».

