El Gobierno del Chaco dispuso la desafectación del inmueble ubicado en la esquina de avenida Pellegrini e Hipólito Yrigoyen, donde funcionaron durante décadas el emblemático Bar La Estrella, luego el Café de la Ciudad y finalmente El Viejo Café, del listado de bienes declarados de Interés Cultural de la ciudad de Resistencia.
La medida fue oficializada mediante un decreto del Poder Ejecutivo provincial, tras una evaluación técnica de la Comisión Provincial para la Protección del Patrimonio Cultural y Natural, y fue explicada públicamente por el presidente del Instituto de Cultura del Chaco, quien brindó detalles sobre los fundamentos de la decisión.
«Lo primero que hay que decir es que se trata de un edificio que es propiedad de una familia que desde hace muchos años viene solicitando la desafectación del lugar», explicó en diálogo con La Voz del Chaco, el presidente del Instituto de Cultura del Chaco, Mario Zorrilla. Según señaló, la declaración como bien de interés cultural se realizó de manera inconsulta, lo que impedía a los propietarios disponer libremente del inmueble.
El funcionario recordó que durante años el edificio fue alquilado para el funcionamiento del tradicional café, pero que esa actividad cesó hace tiempo. «A partir de que el lugar dejó de funcionar como café, toda la actividad cultural que se desarrollaba en su interior desapareció», afirmó.
En ese sentido, sostuvo que el espacio perdió el contenido que había justificado su protección. «Se convirtió en un edificio del casco céntrico absolutamente degradado, en el que no se puede realizar ningún tipo de intervención», remarcó, y agregó que actualmente se trata de «una cáscara vacía que ya no conserva el valor como sitio de interés cultural».
Evaluación patrimonial
y derecho de propiedad
El presidente del Instituto de Cultura indicó que el pedido de desafectación fue analizado por la Comisión Provincial de Patrimonio, un organismo creado por ley e integrado por especialistas. «No se trataba de un sitio de interés arquitectónico, porque no lo es. Sí había sido declarado por su valor cultural, pero ese contenido hoy ya no existe», explicó.
En función de ese análisis, la Comisión recomendó avanzar con la desafectación, lo que fue posteriormente ratificado por el Poder Ejecutivo. «Esta resolución es una manera de reconocer el legítimo derecho que tiene la familia sobre una propiedad privada», sostuvo el funcionario.
Un hito de memoria en
una esquina emblemática
Consultado sobre el futuro del inmueble, el presidente del Instituto de Cultura aclaró que la decisión no implica borrar la historia del lugar. «Nosotros asumimos el compromiso, que la familia aceptó con gusto, de colocar un monolito con una placa recordatoria en esa esquina, porque es un espacio de memoria para los resistencianos», señaló.
Asimismo, reconoció el valor simbólico que conserva el sitio: «Por supuesto que a todos los nostálgicos nos va a extrañar no ver el bar funcionando en ese lugar, porque la esquina sigue siendo emblemática, pero no podemos dejar de reconocer el derecho de la familia a disponer de su bien».

