Fundación Rewilding Argentina y la Red Yaguareté reclamaron en redes sociales avanzar hacia políticas integrales que superen las fronteras humanas, bajo la premisa de que “el yaguareté no reconoce fronteras” y que, por lo tanto, su protección “tampoco puede hacerlo”.
Las oreganizaciones alertaron que la desaparición de la yaguareté Acaí, aún sin resolver, expuso la falta de respuestas coordinadas para la protección de la especie a escala regional, al tratarse de un animal que habita territorios que atraviesan fronteras nacionales.
En el texto señalaron la ausencia de información pública suficiente, la escasez de sentencias judiciales claras y la débil articulación entre países ante la caza y muerte de yaguaretés, factores que, según remarcaron, “debilitan cualquier esfuerzo de conservación” y mantienen vigente el riesgo para la especie.
En ese sentido, reclamaron ampliar el análisis más allá de un caso puntual.
CASO HISTÓRICO
Acaí nació el 28 de febrero de 2023 en el Parque Nacional Iberá, en la provincia de Corrientes, como resultado de los programas de reintroducción del yaguareté impulsados por la Fundación Rewilding Argentina junto con la Administración de Parques Nacionales.
Se trató de un nacimiento histórico, ya que la hembra fue criada en condiciones de libertad y sin contacto humano, un aspecto central para garantizar su comportamiento silvestre y su futura integración ecológica.

En octubre de 2025, Acaí fue trasladada y liberada en el Parque Nacional El Impenetrable, en la provincia del Chaco, una región donde no se registraban hembras silvestres de la especie desde hacía décadas.
Su liberación respondió a un objetivo estratégico: contribuir a la restauración de una población reproductiva de yaguaretés en el Gran Chaco argentino, una de las zonas históricas de distribución del felino, actualmente fragmentada y con fuertes presiones antrópicas.
Al momento de su liberación, el 5 de octubre de 2025, Acaí portaba un collar de rastreo satelital con tecnología GPS y VHF, herramienta fundamental para el monitoreo científico de sus desplazamientos, su adaptación al nuevo ambiente y su interacción con el territorio. Estos dispositivos permiten seguir en tiempo real los movimientos del animal y detectar eventuales situaciones de riesgo, tanto naturales como vinculadas a la actividad humana.
HECHOS, HIPÓTESIS E INVESTIGACIÓN EN CURSO

El seguimiento de Acaí se mantuvo activo hasta el 25 de octubre de 2025, fecha en la que el collar emitió señal por última vez. Días después, el dispositivo fue hallado sumergido en el río Bermejo, sin rastros del animal ni señales compatibles con una pérdida accidental del equipo. Desde entonces, y pese a diversos rastrillajes y operativos en la zona, no se logró localizar ni a la yaguareté ni a su cuerpo.
Ante esta situación, la Administración de Parques Nacionales dio intervención a la Justicia Federal con el objetivo de determinar qué ocurrió y establecer si existió participación humana en la desaparición. La causa judicial continúa abierta y bajo investigación, con la participación de fuerzas de seguridad y equipos técnicos especializados en delitos ambientales y conservación de fauna silvestre.
Entre las principales hipótesis analizadas se encuentra la posibilidad de un daño intencional al collar satelital, lo que podría indicar una intervención humana deliberada.
También se investiga la caza furtiva del animal, seguida del descarte del dispositivo en el río, una línea considerada relevante por técnicos y organizaciones vinculadas a la conservación.
De manera marginal, la Justicia no descartó por completo la posibilidad de que Acaí continúe con vida en una zona remota del monte, aunque especialistas coinciden en que se trata de un escenario poco probable.
En el marco de la investigación, se realizaron allanamientos y se secuestraron teléfonos celulares de pobladores de la región, con el fin de analizar posibles vínculos con el hecho.
IMPACTO REGIONAL Y DESAFÍOS DE PROTECCIÓN
La gravedad del caso llevó a la Administración de Parques Nacionales a ofrecer una recompensa de 250 millones de pesos para quienes aporten información relevante que permita esclarecer los hechos o identificar a los responsables.
Cabe recordar que la especie se encuentra en peligro crítico de extinción, está declarada Monumento Natural Nacional y se estima que quedan menos de 200 ejemplares en estado silvestre en el país.
En ese sentido, cada individuo cumple un rol ecológico clave y posee un valor estratégico para la viabilidad genética de las poblaciones.

