El turismo nacional inició la temporada de verano 2026 con señales claras de dinamismo, aunque lejos de un comportamiento homogéneo. Según el informe difundido por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came), los viajes se activaron de manera selectiva, con ocupaciones que crecieron por «picos» vinculados a eventos, festivales y propuestas culturales, y con un turista que define sus salidas cada vez más cerca de la fecha, controla el gasto y reduce la duración de la estadía.
El relevamiento, realizado durante la primera quincena de enero en distintos destinos del país, permitió identificar tendencias que atraviesan tanto a los grandes polos turísticos como a las plazas regionales y de cercanía.
En el Nordeste Argentino (NEA), la temporada mostró un comportamiento dispar, con destinos de fuerte atractivo natural que lograron niveles altos de ocupación y otros que comenzaron el verano con registros más moderados, aunque con expectativas de recuperación hacia el resto del mes.
En ese marco, el Chaco no fue mencionada de manera específica en el informe de la Came, más allá de referencias generales al turismo de paso y a las estadías breves en ciudades de tránsito de la región.
Picos de
ocupación
Uno de los rasgos centrales del verano 2026 fue la pérdida de peso de la reserva anticipada y de las estadías largas planificadas con meses de antelación.
De acuerdo con la Came, la ocupación se explicó mayormente por picos asociados a fines de semana, eventos puntuales y agendas culturales o deportivas, más que por un flujo constante durante toda la quincena. «La dinámica dominante es la del viaje conveniente: cuando se combinan evento, clima favorable y una propuesta clara, la ocupación sube rápidamente», señaló el informe.
En ese contexto, Puerto Iguazú volvió a destacarse como uno de los destinos líderes del país y del NEA. Durante los primeros quince días de enero alcanzó una ocupación superior al 82%, con picos del 85%, más de 68 mil arribos y alrededor de 203 mil pernoctaciones.
El desempeño estuvo impulsado por la fortaleza del Parque Nacional Iguazú, la oferta de excursiones y actividades en la selva, y una agenda que combinó naturaleza y propuestas culturales.
Desde el sector turístico local señalaron que «la demanda respondió con rapidez cuando se alinearon buen clima, actividades programadas y precios competitivos».
También en Misiones, Oberá mostró un comportamiento destacado, con una ocupación cercana al 80% en los primeros días de enero y expectativas del 70% para la segunda quincena. Allí predominaron estadías de entre dos y cinco noches, vinculadas al turismo de naturaleza, a las rutas culturales y a la identidad inmigrante de la región.
Posadas, en cambio, inició la temporada con registros más bajos: la ocupación promedio se ubicó en torno al 40%, con un perfil muy marcado de turismo de paso y decisiones tomadas en el día, lo que explicó la escasa proporción de reservas anticipadas.
En Corrientes, otro de los destinos clave del NEA, la ocupación promedio informada durante la primera quincena fue del 55%. Si bien el nivel resultó moderado, el informe destacó picos significativos asociados a eventos culturales como fue el Festival Nacional del Chamamé y propuestas de naturaleza, en particular en torno a los Esteros del Iberá, uno de los productos más demandados del verano a nivel nacional.
Asimismo, el Carnaval concentra las expectativas del sector turístico para el segundo mes de las vacaciones
decide tarde y se queda menos
El relevamiento de la Came confirmó un cambio estructural en los hábitos de viaje. El turista del verano 2026 se mostró activo, pero prudente: viaja, se mueve y consume, aunque lo hace con mayor control del presupuesto, define su salida sobre la fecha y ajusta la duración de la estadía. «Más que un retroceso del turismo, lo que se observa es una reconfiguración de la forma de viajar», sostuvo el informe.
En el Litoral y el NEA, este comportamiento se manifestó con claridad. Prestadores de Misiones y Corrientes coincidieron en que las reservas anticipadas perdieron relevancia y que muchas consultas se concretaron en el mismo día, incluso de manera presencial.
En Entre Ríos, buena parte de la ocupación se terminó de definir en las 72 horas previas, especialmente alrededor de fines de semana con carnavales y fiestas populares.»La duración de la estadía acompañó esta lógica flexible.
En ciudades de paso frecuentes de Misiones, Corrientes y Chaco, los visitantes no suelen permanecer más de una noche, ya que continúan viaje hacia otros destinos regionales. En contraste, los destinos consolidados sostuvieron estadías más prolongadas: Puerto Iguazú alcanzó un promedio de 4,4 noches, mientras que otros polos turísticos nacionales se ubicaron entre tres y cuatro días de permanencia.
Según la Came, en términos generales la estadía promedio en destinos de vacaciones plenas se concentró entre tres y cuatro noches, mientras que en el Norte y el Litoral se observó una mayor dispersión, con permanencias de entre dos y cinco noches, según la combinación de eventos, playas de río, termas y propuestas culturales.
Gasto selectivo
Aún con un turista más cuidadoso, los datos de la primera quincena confirmaron que el gasto turístico continuó siendo significativo y con impacto concreto en las economías locales.
El patrón dominante fue el de un consumo más racional y concentrado, donde el visitante priorizó experiencias con sentido y ajustó gastos accesorios.
En el NEA, los valores de gasto diario se ubicaron en un rango moderado. En Formosa, el gasto promedio rondó los $85 mil por persona y por día, asociado a propuestas de playa, río y recreación.
En Corrientes y Misiones, si bien el informe no detalló cifras específicas para todas las localidades, se destacó que el impacto agregado fue relevante, especialmente en destinos de naturaleza y en aquellos que lograron articular eventos con oferta gastronómica y cultural.
En Puerto Iguazú, el gasto medio diario ascendió a $117.940 por persona, impulsado por excursiones, visitas al Parque Nacional, gastronomía y servicios asociados. «Estos valores no reflejan un consumo indiscriminado, sino la concentración del gasto en experiencias de alto valor agregado», indicó la Came.
experiencia
que no se posterga
Más allá de los eventos, la naturaleza convertida en experiencia programada fue uno de los pilares del verano. A nivel nacional, el Parque Nacional Iguazú encabezó el ranking de visitas, con más de 50 mil ingresos en los primeros días de enero y niveles de ocupación superiores al 80% en la ciudad.
El informe destacó que crecieron las experiencias especiales, como paseos de luna llena en Cataratas, actividades guiadas en la selva y propuestas de turismo activo, que transforman al atractivo natural en un evento en sí mismo y concentran visitas en fechas determinadas.
Desafíos
del sector
El panorama positivo en términos de movimiento turístico convivió con desafíos estructurales. Uno de los principales problemas señalados por prestadores y cámaras fue el crecimiento de la oferta informal de alojamiento, que compite de manera directa con la hotelería registrada y genera asimetrías de costos.
«La rentabilidad también apareció bajo presión. El turista consume de manera más selectiva, mientras que los costos operativos -energía, insumos, personal y logística- se mantuvieron elevados, reduciendo márgenes en buena parte del sector. A ello se sumó la dependencia creciente de la agenda y del clima, que volvió más volátil la temporada y dificultó la planificación financiera.
Finalmente, la Came advirtió sobre los desafíos de comunicación. En regiones afectadas por contingencias ambientales o climáticas, los mensajes generalizados pueden desalentar viajes incluso hacia zonas plenamente operativas.
La gestión fina de la información y la diferenciación territorial se vuelven claves para no apagar la temporada de manera innecesaria», concluyó el informe.
En síntesis, el verano 2026 confirmó que el turismo argentino sigue en movimiento, aunque bajo nuevas reglas: decisiones tardías, estadías más cortas, gasto selectivo y una fuerte dependencia de eventos y experiencias diferenciales.
En el NEA, los destinos que lograron articular naturaleza, cultura y agenda fueron los que mejor captaron la demanda, en un escenario donde el desafío pasa por adaptarse a un viajero más racional, pero todavía dispuesto a viajar.

