El doctor Julio Vallejos, director del Instituto de Cardiología de Corrientes y líder del conjunto chamamecero Avío del Alma, entrevistado por «La otra campana», el programa clásico radial que se emite todos los domingos por LT7 Radio Corrientes y LT25 Radio Guaraní con la conducción de Gustavo Ojeda, se refirió tanto a su próxima participación en la 57ª edición Provincial y 21ª Nacional del Festival del Auténtico Chamamé de Mburucuyá como al presente institucional del centro de salud que conduce, destacando la convivencia entre su vocación médica y su profunda identidad cultural.
En relación con su presentación artística, Vallejos confirmó que Avío del Alma actuará en una franja central de la grilla del festival de Mburucuyá, con un repertorio centrado en el chamamé tradicional. La propuesta incluye homenajes a figuras fundamentales del género como Julián Zini, Salvador Miqueri y Juan Carlos Jensen, en consonancia con el espíritu histórico y patrimonial que caracteriza al festival.
Durante la entrevista, el músico y médico resaltó la influencia familiar y territorial en su formación artística, vinculando su recorrido personal con la tradición chamamecera del sur correntino. Mencionó especialmente el legado cultural heredado de sus antepasados y la cercanía con referentes del género, elementos que, según explicó, sostienen su compromiso con una expresión musical auténtica y arraigada.
En el plano institucional, Vallejos informó que el Instituto de Cardiología de Corrientes cerró un año de importantes logros, entre ellos su posicionamiento como la segunda institución cardiológica del país en un ranking latinoamericano.
De cara a 2026, cuando se cumplirán 40 años de su creación, subrayó el enfoque integral, humanizado y continuo de la atención cardiovascular, destacando al Instituto como una política de Estado consolidada y de fuerte respaldo social.
-El tópico de cómo está funcionando, cómo está trabajando y cuáles son las perspectivas para este año en el Instituto Cardiológico de la provincia lo vamos a dejar como segunda instancia, porque en una primera instancia queremos hablar también de temas del corazón, pero de este corazón chamamecero del doctor Julio Vallejos, que va a estar en Mburucuyá, donde ya se palpita ese festival auténtico y tradicional que comienza el viernes. Así que lo saludo al doctor Vallejo para que nos cuente cómo vivió esta Fiesta Nacional del Chamamé y cómo se apresta para ir a Burucuyá en cinco días más, donde está la cuna de nuestro chamamé tradicional y auténtico. Doctor muy buenos días. Gustavo Ojeda los saluda desde LT7, «La otra campana».
-Hola, Gustavo. Un gusto estar en contacto con vos y con toda la audiencia. Ciertamente siempre es muy agradable la conversación que tenemos con vos y con toda la radio, porque nos permite transmitir a la gente, o al menos intentarlo, de alguna manera especial, lo que uno siente.
Ya sea en la faceta profesional, cuando uno pone el corazón en lo que hace, como también en esto otro que es parte de la vida, de la pasión y del corazón que uno pone. Así que qué bueno que podamos estar en contacto por esto.
-Sí, es muy bueno. Y hablaremos de su corazón chamamecero, porque va a estar en cinco días más en Mburucuyá, un lugar muy caro a los sentimientos de nuestra historia folclórica. Va a estar ahí, ya estuvo el año pasado, fuiste la sorpresa cuando apareció por primera vez en alguna bailanta. Su nombre va creciendo, y queremos que nos hable de eso, de cómo está preparando su apronte para Mburucuyá.
-Bueno, sí. Realmente me siento honrado de estar acompañado por un grupo de músicos tan excelentes, eximios chamameceros. Siempre teniendo en cuenta y como norte el legado de Julián Zini dentro de nuestro repertorio.
Este año nos ampliamos un poco para no dejar pasar fechas tan importantes como los cien años del natalicio de don Salvador Miqueri y también, en Mburucuyá, hacer un homenaje a Juan Carlos Jensen, otra figura emblemática del chamamé. Ambos, digamos, pilares fundamentales del género.
Este repertorio será una manera de homenajear a estos grandes, teniendo siempre presente a Julián Zini desde su poesía y estando en contacto con el público de Mburucuyá, a través de esa característica tan especial que tiene el festival de conservar el chamamé auténtico y tradicional.
-Se reflexionaba el otro día, después del festival en la capital correntina, sobre dos grandes ausencias. Usted también se va a referir a dos grandes ausencias, Juan Carlitos y Salvador. Se pensaba, junto a un amigo, en otras dos grandes ausencias: Ramón Ayala y Aníbal Maldonado, que ya no están físicamente con nosotros, pero que han aportado muchísimo a la historia del chamamé.
-Sí, yo creo que todos los chamameceros, o una gran parte de ellos, tienen siempre en su repertorio algo de Julián Zini, porque fue tan fuerte la impronta que marcó en el acervo chamamecero y en la cultura. Creo que fue una verdadera inflexión. Desde el nacimiento de Los Hijos del Payubre, aquí en Mercedes, criándome yo a su lado y palpitando todo eso, fue algo muy emocionante.
Y además compartiendo un poco de la genética musical de mi familia, porque yo contaba el otro día, cuando hicimos un evento frente al Instituto de Cardiología, esta extensión de la Fiesta Nacional del Chamamé más allá del escenario, que con Bocha compartimos no solo la amistad, sino también la genética. Los Sheridan son mis primos hermanos, tenemos los abuelos en común.
Mi padre me contaba que en el paraje San Salvador, en el departamento de Paso de los Libres, a orillas del río Miriñay, donde nacieron mis padres y vivieron mis abuelos, mi abuela María Daniela Losada de Vallejos salía al patio de su rancho, una casa de 1917 que aún existe, con sus once hijos, guitarra en mano y una voz dulce que ligaba al alma. Ese gen, creo yo, es el que compartimos los Sheridan y los Vallejos, y que traemos al arte y al chamamé en la sangre, en el ADN.
Eso explica por qué fui tan adepto a la prédica y a todo lo que hizo Julián Zini, que me marcó profundamente y me enseñó tanto a lo largo de la vida.
«En el Cardiológico no tratamos de ser los mejores, sino de ser mejores cada día»
-Y yendo a lo institucional, al Instituto Cardiológico, donde tiene una alta responsabilidad. En tu rol de director, sin duda de una institución de enorme prestigio en el Norte Argentino, ¿qué se puede decir del Instituto?
-El año que terminó fue de muchísimas realizaciones. Participamos de un ranking latinoamericano, invitados por una consultora chilena. Ya haber sido convocados fue una distinción enorme, siendo una de las pocas instituciones públicas participantes. Logramos ubicarnos como la segunda institución de la Argentina, detrás del Hospital Italiano de Buenos Aires. Para una institución del interior y del norte del país, es algo realmente increíble.
No tratamos de ser los mejores, sino de ser mejores cada día. Ese es el compromiso de nuestra gestión con la gente y con los correntinos.
En 2026 se cumplen 40 años de la sanción de la ley de creación del Instituto. Por eso el lema elegido es «40 años en tu corazón». Porque hoy el Instituto no solo cuida el corazón de los correntinos: está en el corazón de los correntinos.
-Eso es digno de destacar. Desde el director hasta el último camillero, el trato humano es ejemplar. Yo soy socio del Instituto y tengo solo palabras de elogio. Es importante que la sociedad lo apoye y que los gobiernos sigan acompañando esta política de Estado.
-Coincido plenamente. Las cosas que funcionan deben dejar de ser políticas de gobierno para transformarse en políticas de Estado. Eso es lo que pasó con el Instituto de Cardiología. Hoy, cuando se le pregunta a un correntino dónde quiere atenderse ante un problema de salud, el 100% responde: en el Instituto de Cardiología. Eso es un honor enorme, pero también una enorme responsabilidad.
Nuestro objetivo principal es el abordaje integral de las enfermedades cardiovasculares, desde la prevención hasta el trasplante, con una medicina centrada en la persona, humanizada y empática. Cuando alguien dice que el Instituto es un lujo, yo digo que no: es dignidad. Así se debe tratar a la gente.
-Para cerrar, doctor, un consejo para los oyentes, desde el médico.
-Encontrar el equilibrio. No ser esclavos del cuidado ni del placer. No se trata de prohibir todo, sino de equilibrar lo que nos gusta con lo que nos conviene. De eso se trata la vida. El gran desafío del ser humano es lograr ese equilibrio.
-Se le agradece enormemente esta charla. Gracias por estar, doctor. Un fuerte abrazo.
-Gracias a vos, Gustavo. Un abrazo grande.

