La Confederación General del Trabajo (CGT) inició este jueves su cuarto paro general contra la administración de Javier Milei, en rechazo a la reforma laboral que se debate en la Cámara de Diputados. La medida de fuerza se extiende por 24 horas y genera una paralización casi total del transporte público en todo el país.
La huelga afecta colectivos —incluida la UTA—, trenes y vuelos, provocando complicaciones para millones de usuarios. Desde la conducción cegetista aseguraron que no se oponen a una reforma laboral, pero sí a lo que consideran un retroceso en derechos adquiridos. Jorge Sola, integrante del triunvirato de la central, afirmó que “la Argentina se paralizará de punta a punta”.

En paralelo, sectores sindicales más combativos como la UOM, Aceiteros y Pilotos, junto con las dos CTA, convocaron a una movilización hacia el Congreso, donde se desarrolla el debate legislativo. Durante el plenario de comisiones, Hugo “Cachorro” Godoy, titular de la CTA Autónoma, cuestionó la constitucionalidad del proyecto y el tiempo otorgado a las representaciones sindicales para exponer.
Tras la eliminación de algunos artículos polémicos, entre ellos el vinculado a las licencias y la cuota sindical, el oficialismo confía en que el texto obtenga aprobación y sea girado nuevamente al Senado. Desde el sindicalismo anticiparon que, en caso de convertirse en ley, avanzarán con su judicialización.

