La provincia del Chaco se ubica entre las jurisdicciones del país con menor proporción de viviendas rurales desocupadas, según el informe Radiografía de la vivienda rural en la Argentina elaborado por la Fundación Tejido Urbano a partir de los datos del Censo Nacional 2022.
El estudio revela que, en conjunto con otras provincias del nordeste argentino, la proporción de viviendas vacías en el ámbito rural oscila entre el 12 y el 14 por ciento, muy por debajo del promedio nacional para ese tipo de territorio.
El estudio también señala que, dentro de estas provincias con mayor presencia de población rural, la brecha entre viviendas vacías en zonas urbanas y rurales resulta menor que en otras regiones.
En el caso chaqueño, la relación muestra que en las ciudades hay entre ocho y diez viviendas desocupadas cada cien unidades habitacionales, mientras que en el ámbito rural la cifra se ubica entre doce y catorce. Esta diferencia, aunque existente, se mantiene moderada en comparación con los niveles que se observan en otros territorios del país, donde el fenómeno de la vacancia rural alcanza proporciones significativamente más elevadas.
El informe también profundiza en las causas que explican la existencia de viviendas rurales deshabitadas en la provincia del Chaco. Entre los factores identificados se encuentra el peso de la categoría censal denominada “otras situaciones”, que agrupa viviendas cerradas, abandonadas o sin un uso definido al momento del relevamiento.
En esta provincia, el 32 por ciento de las viviendas rurales vacías se encuentra dentro de esta clasificación, lo que evidencia la dificultad para identificar con precisión las razones de la desocupación en determinados contextos rurales.
La situación se replica, con matices, en otras provincias del nordeste argentino. Corrientes, Formosa y Misiones también figuran entre las jurisdicciones con menores porcentajes de viviendas rurales desocupadas del país.
En estas provincias, al igual que en Chaco, el porcentaje de viviendas vacías en zonas rurales se mantiene dentro de un rango que va del 12 al 14 por ciento, lo que refleja una ocupación relativamente estable del parque habitacional rural y una menor disparidad entre los entornos urbanos y rurales.
CONTEXTO NACIONAL DE LA VIVIENDA RURAL

A nivel nacional, el informe detalla que en la Argentina existen 17.783.029 viviendas particulares, cifra que representa el 99,9 por ciento del total de viviendas registradas en el país, mientras que el restante 0,1 por ciento corresponde a viviendas colectivas, con un total de 11.920 unidades.
Del total de viviendas particulares, 15.699.016 se encuentran ocupadas, lo que equivale al 88,28 por ciento, mientras que 2.084.013, es decir el 11,72 por ciento, se registran vacías.
El análisis territorial muestra una marcada concentración de viviendas en áreas urbanas. Según el relevamiento, el 92,4 por ciento de las viviendas del país se ubica en ciudades o localidades urbanas, mientras que el 7,6 por ciento restante se encuentra en ámbitos rurales, ya sea en localidades rurales agrupadas o en zonas rurales dispersas.
No obstante, el fenómeno de la vacancia presenta diferencias significativas entre ambos territorios. En las ciudades, el porcentaje de viviendas desocupadas alcanza el 10,69 por ciento del total, mientras que en el ámbito rural la proporción asciende al 24,24 por ciento. Esta brecha evidencia una dinámica particular del parque habitacional rural, donde el número de viviendas sin habitantes duplica prácticamente el promedio observado en los entornos urbanos.
En términos comparativos, la estadística permite dimensionar la magnitud del fenómeno. Mientras que en las ciudades argentinas se registran en promedio once viviendas vacías cada cien unidades habitacionales, en las zonas rurales esa cifra asciende a veinticinco por cada cien viviendas.
TIPOLOGÍAS Y CAUSAS DE LAS VIVIENDAS VACÍAS

El informe también analiza las causas que explican la existencia de viviendas desocupadas. En las ciudades, la mayor parte de los inmuebles sin habitantes se encuentra en venta o alquiler, o bien son utilizados como consultorios, comercios u oficinas. También aparecen las segundas residencias o viviendas de uso temporal, especialmente vinculadas al turismo o al uso recreativo de fin de semana.
En el ámbito rural, en cambio, la lógica es distinta. Las segundas viviendas constituyen el principal motivo de vacancia, representando el 41,1 por ciento del total de viviendas rurales deshabitadas. En segundo lugar aparece la categoría “otras situaciones”, que concentra el 28,8 por ciento de los casos y que incluye viviendas cerradas, sin uso definido o en estado de abandono. Esta clasificación resulta especialmente relevante porque agrupa situaciones heterogéneas que el propio instrumento censal no logra caracterizar con precisión.
La incidencia de esta categoría se vuelve particularmente significativa en algunas provincias. En Misiones, por ejemplo, el 34 por ciento de las viviendas rurales vacías se encuadra dentro de “otras situaciones”, mientras que en Formosa y Santiago del Estero el porcentaje alcanza el 35 por ciento. En el caso de La Pampa, el indicador asciende al 39 por ciento y en Santa Cruz llega al 65 por ciento, lo que muestra una fuerte presencia de viviendas rurales sin uso definido.
Por último, el informe examina las tipologías constructivas de las viviendas vacantes. A nivel nacional, el 90 por ciento de las unidades desocupadas corresponde a casas, mientras que apenas el 1 por ciento son departamentos. Los ranchos representan cerca del 7,5 por ciento del total y las casillas alrededor del 2,5 por ciento.
Estas últimas dos tipologías suelen estar asociadas a condiciones de mayor precariedad habitacional y presentan mayores dificultades para su reutilización, especialmente en áreas rurales donde forman parte de las formas constructivas tradicionales.

