El director titular del Distrito 9 Chaco-Formosa de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Alberto Dansei, aseguró que la producción bubalina representa una alternativa cada vez más viable para los pequeños productores del norte argentino.
En declaraciones a Radio Natagalá, el dirigente explicó que el búfalo presenta ventajas productivas, mayor resistencia y mejores resultados en campos difíciles, lo que podría convertirlo en un actor clave de la ganadería del futuro en la región.
Durante la entrevista, Dansei sostuvo que el crecimiento de esta actividad responde principalmente a su mayor eficiencia productiva en comparación con la ganadería vacuna tradicional.
«Nosotros decimos que el búfalo es la ganadería del futuro para los pequeños productores por una cuestión de productividad», afirmó.
Mayor productividad en campos difíciles
El dirigente explicó que en muchos campos del Chaco, especialmente aquellos con pajonales o zonas de esteros, la ganadería vacuna presenta bajos índices productivos, mientras que el búfalo se adapta mucho mejor a ese tipo de ambientes.
«En los campos donde la ganadería vacuna subsiste o anda muy por debajo de los índices, como los pajonales o los esteros, la ganadería bubalina se desarrolla plenamente y muy bien», indicó.
Según detalló, en condiciones promedio de la provincia del Chaco, la ganadería vacuna registra alrededor de un 50% de destete, con terneros que alcanzan entre 150 y 160 kilos. En cambio, en el caso del búfalo la producción puede alcanzar un 80%, con terneros que pesan entre 250 y 260 kilos al momento del destete.
«Estamos hablando de un 30% más de producción que el vacuno. Si bien el ternero vacuno puede ser más caro, la cantidad de kilos y de animales logrados supera ampliamente al sistema tradicional», explicó.
Longevidad y menor reposición de madres
Otro de los factores que, según Dansei, favorece al búfalo es la longevidad de las hembras reproductoras. «La madre es muy longeva. Es una vaca que puede durar en producción entre 22 y 24 años», sostuvo.
En la ganadería vacuna, explicó, el productor debe destinar cada año entre 20% y 25% de las hembras para reposición, mientras que en el caso del búfalo esa necesidad se reduce considerablemente. «Para la reposición alcanza con un 1% o un 2%, generalmente por accidentes o pérdidas. Eso hace que la ecuación económica termine siendo mucho más rentable para el pequeño productor», remarcó.
Mitos y desconocimiento sobre el búfalo
Dansei también señaló que el desarrollo de esta actividad aún enfrenta barreras culturales y prejuicios, tanto entre productores como entre consumidores. «Hay mucho mito. Se dice que el búfalo es salvaje, que rompe alambrados o que no es dócil, pero eso no es así. El búfalo requiere manejo, hay que trabajarlo», explicó.
En ese sentido, aseguró que cuando los animales son manejados correctamente resultan dóciles. «Ayer estuvimos destetando y mis nietos de siete años estaban tocando los terneros con un palito. Para que tengan una idea de lo mansos que son», relató.
Una carne que muchos consumen sin saberlo
El dirigente también reveló que gran parte de la carne de búfalo que se produce en el país termina comercializándose como carne vacuna. «El búfalo nace, crece, se reproduce y muere como búfalo, pero cuando se vende la carne se vende como vacuno», aseguró.
Según explicó, esto ocurre porque aún falta avanzar en una tipificación específica de la carne bubalina dentro del sistema comercial. «Hoy solo se identifica como búfalo. Lo que necesitamos es que se tipifique, que diga ternero, novillito, vaquilla, como pasa con la hacienda vacuna», indicó.
Propiedades nutricionales
Dansei destacó además las cualidades nutricionales de esta carne, que según afirmó posee características diferenciales. «Es una carne muy buena, con grasa blanca periférica y muy rica en hierro. Cuando se expone al aire puede ponerse un poco más oscura, pero es justamente por esa concentración de hierro», explicó.
Producción natural y a pasto
Otra ventaja del sistema bubalino es que se desarrolla mayormente en forma natural, sin sistemas intensivos de engorde. «Con 24 o 28 meses a campo, en campos regulares, el animal llega gordo con 470 o 500 kilos», detalló. Sin embargo, lamentó que el precio de venta todavía no refleje ese potencial productivo. «A nosotros ese animal nos pagan el mismo precio que una vaca gorda. Por eso insistimos tanto con la tipificación», señaló.
Sanidad similar
a la del ganado vacuno
En materia sanitaria, el productor explicó que el búfalo comparte el mismo esquema sanitario que el ganado bovino, aunque presenta ciertas ventajas naturales. «El búfalo es un bovino, por lo tanto tiene el mismo tratamiento sanitario que la hacienda vacuna», afirmó.
No obstante, destacó su resistencia a parásitos externos. «El ternero al nacer prácticamente no necesita desparasitación externa porque regula su temperatura con el barro y el agua», indicó.
Incluso señaló que cuando convive con ganado vacuno puede ayudar a reducir la presencia de garrapatas en los potreros. «La garrapata que sube al búfalo no completa su ciclo, se cae antes de reproducirse. Eso hace que baje la carga en el campo», explicó.

