Con el objetivo de preservar la sanidad del rodeo bovino y sostener la competitividad de la ganadería argentina, el sector productivo comenzó la primera campaña anual de vacunación contra la fiebre aftosa.
La inmunización, que se inició el pasado lunes 2 en gran parte del país, abarca a todas las categorías de bovinos y bubalinos, tanto animales adultos como menores.
En ese marco, el dirigente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Marcelo Repetto, explicó que la campaña sanitaria es una herramienta fundamental para garantizar la estabilidad sanitaria del país y la continuidad de los mercados internacionales de carne.
«El lunes 2 comenzó la primera campaña de este año. Hay que recordar que en esta etapa se vacuna la totalidad del rodeo nacional, adultos y menores», señaló el dirigente rural.
Repetto detalló en declaraciones a Radio Nataglá, que el cronograma sanitario contempla dos campañas anuales. La primera, que se desarrolla en marzo, abarca todas las categorías del rodeo, mientras que la segunda se realizará a mitad de año y estará destinada únicamente a las categorías menores.
«Después habrá una segunda campaña entre junio y julio, que alcanza solamente a terneros y terneras, es decir, a las categorías más jóvenes», explicó.
El dirigente remarcó que el operativo forma parte de un programa sanitario coordinado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), con la participación de organismos técnicos y entidades del sector productivo. Este esquema busca mantener el estatus sanitario del país como libre de fiebre aftosa con vacunación, condición clave para la producción y exportación de carne.
«Estamos trabajando bajo un nuevo programa direccionado por la Dirección Nacional de Sanidad Animal del Senasa, que busca seguir manteniendo el estatus sanitario de país libre de aftosa con vacunación», afirmó.
Reclamo por mayor
competencia
en vacunas
En el plano económico, Repetto reconoció que la vacunación representa un costo importante para los productores, quienes deben inmunizar a sus animales dos veces al año. Por ese motivo, insistió en la necesidad de generar mayor competencia en el mercado de vacunas.
«La sanidad animal es responsabilidad de los productores, pero siempre pedimos que haya competencia en la provisión de vacunas», sostuvo.
Según explicó, durante años el mercado estuvo concentrado en pocos proveedores, lo que influyó directamente en el precio de las dosis.
«Durante mucho tiempo el mercado estuvo muy concentrado prácticamente en un solo laboratorio, lo que terminaba determinando el precio de la vacuna», indicó.
En ese sentido, consideró positivo que se generen alternativas para que los productores puedan elegir.
«Lo más sano y saludable es que haya más laboratorios compitiendo. Después el productor elegirá con cuál trabajar, siempre que la vacuna tenga el mismo poder de prevención», agregó.
La importancia sanitaria para
el país
Asimismo, el dirigente rural también explicó que, aunque la fiebre aftosa no afecta directamente al ser humano, su control es fundamental para la producción ganadera y para sostener el acceso a los mercados internacionales.
«La aftosa no es una enfermedad zoonótica, es decir que no se transmite a las personas, pero es fundamental para consolidar nuestros mercados internacionales y también el mercado local», remarcó.
En esa línea, señaló que mantener la sanidad del rodeo permite posicionar a la Argentina como un país confiable en materia sanitaria y garantizar la calidad de la carne que llega al consumidor.
«Preservar la sanidad del rodeo nos posiciona muy bien a nivel mundial y también asegura que el consumidor argentino pueda seguir accediendo a carne de primera calidad», afirmó.
Situación del mercado ganadero
Consultado sobre la actualidad del sector, Repetto indicó que los precios del ganado en pie han mostrado mejoras en términos relativos, aunque advirtió que los costos de producción continúan en aumento.
«El mercado ganadero ha mejorado mucho en sus precios relativos, pero los costos también siguen aumentando, como ocurre en toda la economía», explicó.
Asimismo, consideró que la percepción de precios altos en la carne responde principalmente a la caída del poder adquisitivo de los consumidores.
«Muchas veces se ve en las góndolas que la carne está cara, pero eso tiene que ver con el poder adquisitivo de la gente. La cadena es compleja y participan varios actores, cada uno con sus costos», concluyó.

