En el marco del Día Internacional de las Mujeres Juezas, la titular del Juzgado Federal 1 de Resistencia, Zunilda Niremperger, se refirió a la trayectoria dentro del Poder Judicial, los desafíos que enfrentó al iniciar su carrera en un ámbito históricamente dominado por hombres y los cambios que se han producido en materia de equidad de género en las últimas décadas.
La magistrada, que cuenta con más de tres décadas de experiencia en la Justicia y ha representado a la Argentina en numerosos congresos internacionales vinculados al derecho y la justicia, destacó los avances logrados por las mujeres en los espacios de poder, aunque reconoció que aún persisten miradas y prácticas que evidencian desigualdades.
Además, analizó la implementación del nuevo Sistema Procesal Penal Federal, que redefine el rol de fiscales y jueces y explicó cómo impacta en el funcionamiento de los tribunales y en la dinámica de las decisiones judiciales.
Una trayectoria marcada por el trabajo y la perseverancia
En declaraciones a La Radio, Niremperger agradeció el saludo por la conmemoración y recordó los inicios de su carrera en la Justicia. «Tengo muchos años como jueza y muchísimos años de trabajo, porque en realidad ingresé a trabajar muy joven, a los 19 años. Mirando hacia atrás, siento que ha sido un camino largo y lleno de aprendizajes», señaló.
La magistrada explicó que ese recorrido profesional estuvo marcado por diferentes desafíos, especialmente en un contexto institucional muy distinto al actual.
«Me siento realmente privilegiada y en muchos aspectos fortalecida por la experiencia acumulada. Comencé a trabajar en un tiempo donde el Poder Judicial estaba absolutamente masculinizado, no solamente por la cantidad de hombres que lo integraban, sino también por la forma en que se ejercía el poder dentro de la institución», recordó.
Según explicó, ese escenario generaba obstáculos adicionales para las mujeres que aspiraban a ocupar cargos de responsabilidad. «No fue un camino fácil, aunque sí fue posible recorrerlo. Con el paso del tiempo ese paisaje institucional fue cambiando y hoy el escenario es diferente, aunque todavía quedan muchas transformaciones por hacer», afirmó.
El desafío de las mujeres en los espacios de poder
Niremperger destacó que la lucha de las mujeres por ocupar espacios de decisión no se limita únicamente al acceso a los cargos, sino también al reconocimiento de su autoridad y capacidad.
«Hace mucho tiempo que las mujeres venimos luchando por ocupar espacios de poder, pero no solamente para llegar a esos lugares, sino para que se reconozca nuestra capacidad de decidir en igualdad de condiciones», explicó.
En ese sentido, sostuvo que la verdadera transformación institucional no se logra únicamente incrementando el número de mujeres en cargos de responsabilidad. «La cantidad de mujeres en los puestos de poder no garantiza por sí sola la equidad de género ni la igualdad en las decisiones.
Lo que realmente puede producir un cambio es que esas mujeres tengan conciencia del poder que implica ocupar esos lugares», indicó.
Para la magistrada, esa conciencia implica también una responsabilidad con otras mujeres que buscan desarrollarse profesionalmente. «Cuando una mujer llega a un espacio de decisión debe entender que tiene la posibilidad de representar a muchas otras y de ayudar a abrir caminos para que otras puedan alcanzar esos lugares», sostuvo.
Diferencias en la forma de ejercer el poder
Durante la entrevista, la jueza federal también reflexionó sobre las diferencias que pueden existir entre hombres y mujeres en la forma de ejercer el poder dentro de las instituciones.
«Creo que las mujeres tenemos ciertas capacidades diferenciales en relación a los hombres. No se trata de que sean mejores ni peores, simplemente son diferentes», explicó.
En ese sentido, consideró que las mujeres suelen aportar una mirada particular en los procesos de toma de decisiones.
«Las mujeres muchas veces tenemos una sensibilidad mayor para analizar determinadas situaciones y para afrontar decisiones complejas. Esa sensibilidad puede marcar una diferencia en el modo en que se evalúan los casos y se interpretan determinadas realidades», afirmó.
Sin embargo, aclaró que estas características no implican una superioridad de género, sino simplemente una diversidad de enfoques que puede enriquecer el funcionamiento de las instituciones.
Discriminación y desconfianza en los primeros años
Al recordar sus primeros años en la carrera judicial, Niremperger reconoció que debió enfrentar situaciones de discriminación y desconfianza vinculadas tanto a su edad como a su condición de mujer. «Cuando empecé, a principios de la década del 90, atravesé un proceso bastante difícil. Existía discriminación, ninguneo y también desconfianza, no solo por ser mujer sino también por ser joven», relató.
Según explicó, ese contexto generaba una presión adicional sobre quienes intentaban consolidar su carrera profesional. «Había que demostrar permanentemente que uno tenía capacidad para desempeñar el cargo. Muchas veces las mujeres teníamos que trabajar el doble para que nuestro trabajo fuera reconocido», señaló.
No obstante, destacó que con el paso del tiempo esas barreras comenzaron a transformarse. «Con los años esa situación se fue modificando.
Hoy todavía existe machismo en algunos ámbitos, pero también hay muchas mujeres que han demostrado su capacidad y eso ha contribuido a cambiar la percepción social», afirmó.
La mirada social sobre las mujeres en la Justicia
A pesar de los avances logrados, la magistrada consideró que las mujeres que ocupan cargos de poder aún son evaluadas de manera diferente que los hombres: «Todavía se nos observa con una mirada distinta desde afuera.
Muchas veces nuestras decisiones o nuestro modo de ejercer el poder son evaluados con parámetros diferentes».
Incluso, señaló que esa mirada diferencial puede provenir no solo de hombres, sino también de otras mujeres: «El hecho de ser mujer sigue siendo un elemento que influye en cómo se analizan determinados comportamientos o decisiones. A veces ocurre incluso dentro del propio universo femenino».
Sin embargo, consideró que la creciente presencia de mujeres en espacios institucionales está contribuyendo a modificar esos criterios. «Creo que la cantidad de mujeres que hoy integran el Poder Judicial y otros ámbitos de decisión está generando cambios importantes.
Estamos construyendo un camino que seguramente permitirá modificar muchos de estos parámetros culturales», señaló.
El privilegio de representar a la sociedad
Al reflexionar sobre su trayectoria, Niremperger expresó que considera un privilegio haber podido desarrollar su carrera dentro de la Justicia y contribuir al funcionamiento del sistema institucional.
«Me siento privilegiada por muchas razones. No solo por haber llegado muy joven a un cargo de responsabilidad en un contexto complejo, sino también por haber podido sostener ese recorrido a lo largo del tiempo», afirmó.
La jueza destacó que ese camino estuvo marcado por aciertos y errores, como ocurre en cualquier trayectoria profesional.
La posibilidad de
integrar la Cámara Federal
En el tramo final de la entrevista, la jueza Zunilda Niremperger fue consultada sobre la posibilidad de que su nombre sea considerado para integrar la Cámara Federal de Resistencia, en el marco de los concursos para cubrir vacantes en ese tribunal.
La magistrada aclaró que, hasta el momento, no tiene confirmación de que su pliego haya sido enviado al Senado. «No conozco esa información y, en realidad, si el pliego hubiera sido enviado al Senado ya habría un nombre específico designado. En ese caso se individualiza a una sola persona dentro de la terna», explicó.
Actualmente, su nombre integra una de las ternas elaboradas para cubrir los cargos vacantes en la Cámara Federal.
«Yo estoy ubicada en el primer lugar de la terna, lo cual normalmente implica una mayor probabilidad de ser elegida, pero eso no es necesariamente así. La decisión final depende del Poder Ejecutivo», señaló.
Según explicó, el procedimiento establece que el Presidente debe seleccionar a uno de los integrantes de la terna y enviar ese nombre al Senado para su aprobación. «Una vez que el pliego llega al Senado, generalmente se sigue un proceso de análisis y luego se presta acuerdo. Son muy pocos los casos en los que un pliego es devuelto al Ejecutivo», detalló.
Por eso, consideró que el momento clave será cuando se conozca oficialmente el nombre que será enviado al Congreso. «El día que el Poder Ejecutivo decida enviar un pliego para cubrir una vacante en la Cámara Federal de Resistencia lo vamos a saber inmediatamente, porque se tratará de un nombre específico», concluyó.

