El Chaco comenzó de manera anticipada la recepción de las primeras dosis de la vacuna antigripal, en el marco de una estrategia sanitaria nacional orientada a adelantarse a la temporada de enfermedades respiratorias, un fenómeno que en los últimos años ha mostrado variaciones en su comportamiento epidemiológico.
La coordinadora de Gestión Sanitaria, Antonieta Cayré, explicó que esta decisión responde a cambios detectados en la circulación del virus de la influenza, particularmente a partir de la observación de lo ocurrido en el hemisferio norte y su progresiva replicación en el país.
«Este año se adelantó la entrega de dosis. Por lo general, siempre las recibíamos a mediados o finales de marzo, para poder iniciar en abril junto con el comienzo de la temporada invernal y el aumento de las enfermedades respiratorias.
Lo que se vio en el hemisferio norte es que se adelantó la circulación y, desde hace unos años, también viene adelantándose lentamente en nuestro país, por lo que se tomó esta decisión. La verdad es que estamos muy contentos porque ya contamos con más de la mitad de las dosis previstas para esta primera etapa, recibidas y distribuidas», sostuvo.
En términos operativos, la funcionaria señaló que la distribución de las vacunas se encuentra avanzada en la mayor parte del territorio provincial, restando únicamente algunas localidades más alejadas, lo que responde a desafíos logísticos propios de la geografía chaqueña.
«Faltarían algunas localidades más alejadas, nada más. La idea es que todos los servicios de salud cuenten con la vacuna para garantizar que todas las personas del Chaco, vivan donde vivan, puedan acceder.
Cuando hablamos de todas las personas, nos referimos a aquellas que están dentro de la población objetivo, que son más vulnerables a la enfermedad y cuya situación de salud podría cambiar si se contagian con el virus de la influenza», indicó.
POBLACIÓN OBJETIVO Y FACTORES DE RIESGO
Consultada sobre posibles modificaciones en los grupos destinatarios de la campaña, Cayré confirmó que no se registran cambios en los criterios de inclusión, los cuales se mantienen estables desde hace más de una década a partir de evidencia epidemiológica consolidada.
«Es el mismo de siempre, porque esto es algo que se demostró ya hace varios años. Empezamos a ver esto en 2009 y luego se mantuvo. Los más afectados son las embarazadas, las personas con obesidad, con enfermedades crónicas como diabetes o enfermedades cardiovasculares, aquellas que estén cursando alguna patología que requiera fármacos inmunosupresores, los niños menores de dos años y los mayores de 65 años», indicó.
«Nosotros tenemos que garantizar que la vacuna llegue a toda esta población para evitar complicaciones. La vacuna antigripal no evita el contagio, aunque disminuye la transmisión al bajar la carga viral, pero lo que hace principalmente es evitar las complicaciones que pueden tener estas personas si se infectan con el virus de la gripe.
Una persona sana y joven puede tener tres días de fiebre alta y dolor muscular; deberá hacer reposo, pero luego de esos tres o cuatro días recupera su estado habitual», agregó.
En este sentido, la especialista remarcó la diferencia en la evolución clínica entre personas sanas y aquellas que integran los grupos de riesgo, donde la enfermedad puede derivar en cuadros de mayor gravedad, hospitalizaciones o incluso desenlaces fatales.
«En una persona mayor de 65 años o en una embarazada la situación es distinta. Es esperable ese cuadro que algunos mencionan: ‘me coloqué la antigripal y parece que me engripé, me enfermé o me bajaron las defensas’.
En realidad, no es así, porque esta vacuna es inactivada, es decir, no contiene virus vivos y es incapaz de generar la enfermedad», sostuvo.
FUNCIONAMIENTO DE LA VACUNA Y CIRCULACIÓN VIRAL
«Lo que sí puede pasar es que la persona ya estuviera incubando el virus al momento de vacunarse o que, por sus defensas, el organismo necesite entre 10 y 15 días para generar inmunidad.
En ese caso, puede contagiarse estando vacunada. También puede tratarse de otros virus que no están incluidos en la vacuna y que circulan en la misma temporada.
La vacuna contempla tres cepas del virus de influenza -dos de influenza A y una de influenza B- que son las más frecuentes, pero existen muchos otros virus respiratorios que pueden generar síntomas similares, aunque generalmente con menor gravedad», explicó.
La funcionaria subrayó la importancia de comprender que la vacuna antigripal tiene una composición específica que apunta a las cepas predominantes, lo que no excluye la posibilidad de contraer otras infecciones respiratorias durante la temporada invernal.
Respecto al momento oportuno de la vacunación, Cayré insistió en la necesidad de que la población objetivo se inmunice de manera temprana, antes del inicio de la circulación viral sostenida en la región.
«Eso es lo que siempre solicitamos: que, sobre todo las embarazadas, ni bien se enteren de que la vacuna está disponible, se acerquen al vacunatorio, sin importar la edad gestacional. Lo mismo para los adultos.
Lo ideal es que la mayor cantidad de personas esté vacunada antes de que inicie la circulación viral. Nuestra provincia suele tener un inicio un poco más tardío por las características climáticas, pero lo recomendable es llegar al invierno con la población de riesgo ya protegida», indicó.

