El básquet femenino de Regatas Resistencia atraviesa un presente de consolidación y crecimiento, impulsado por un trabajo sostenido en la formación deportiva y humana de sus jugadoras. Bajo la conducción de Denise Baloni, el proyecto no solo apunta a mejorar el rendimiento dentro de la cancha, sino también a construir una identidad sólida que posicione al club como referencia en la disciplina.
Actualmente, las categorías formativas entrenan con una frecuencia diaria que marca una diferencia significativa en el desarrollo del equipo: la U13 trabaja de 18 a 19, mientras que las U15 y U17 lo hacen de 19 a 20. Esta estructura, poco habitual en etapas formativas, refleja una apuesta clara del club por el crecimiento del básquet femenino.
«Entrenar todos los días no solo mejora lo técnico y lo táctico, sino que también potencia la motivación de las chicas. Se genera un hábito, un sentido de pertenencia y un compromiso que eleva el nivel del grupo.
Además, habla del lugar que el club le da a la rama femenina, brindando un espacio real y sostenido para su desarrollo», expresó Baloni.
La entrenadora remarca que su enfoque va más allá del rendimiento deportivo inmediato. Su propuesta se centra en formar jugadoras inteligentes, capaces de comprender el juego, tomar decisiones y adaptarse a distintos contextos dentro de la cancha.
«Busco que las jugadoras no solo ejecuten bien, sino que entiendan por qué hacen cada cosa. Que puedan leer el juego, resolver situaciones y competir con carácter. Pero, sobre todo, que no jueguen con miedo al error», explicó.
En ese sentido, Baloni sostiene que el verdadero diferencial de su trabajo está en el plano humano. El básquet, para ella, es una herramienta de formación integral.
«Trabajamos mucho sobre la confianza, la autonomía y la gestión emocional. Queremos jugadoras que se animen, que puedan sostenerse en la frustración y que encuentren en el equipo un espacio para crecer. Cuando una jugadora evoluciona como persona, inevitablemente mejora como deportista», afirmó.
Uno de los pilares fundamentales de este proceso es el acompañamiento institucional, donde la Subcomisión de Básquet cumple un rol clave. Desde la organización de los espacios hasta el respaldo constante al proyecto, su apoyo ha sido determinante.
«El acompañamiento de la Subcomisión es fundamental. Hay una apuesta real por el básquet femenino, no solo desde lo discursivo sino desde lo concreto: infraestructura, horarios, planificación. Eso nos permite trabajar con seriedad y proyectar a largo plazo», destacó la entrenadora.
Con la mirada puesta en el futuro, el objetivo es claro: consolidar un equipo competitivo sin perder de vista la formación. Para 2026, el proyecto busca dar un salto de calidad tanto en resultados como en identidad.
«No se trata solo de competir, sino de construir un equipo con una identidad clara: intenso, inteligente y con carácter. Queremos sostener un nivel alto durante toda la temporada y ser protagonistas en cada torneo», señaló Baloni.
En lo estrictamente deportivo, se apunta a mejorar indicadores clave como la eficiencia ofensiva, la solidez defensiva y la toma de decisiones en situaciones de presión, además de alcanzar una mayor regularidad competitiva. Sin embargo, el eje sigue siendo la construcción de una cultura de equipo.
«Queremos jugadoras comprometidas, con mentalidad de crecimiento, que entiendan la exigencia como una oportunidad. Buscamos desarrollar liderazgo, fortalecer la confianza y generar un entorno donde el error sea parte del aprendizaje, pero la actitud y el esfuerzo sean innegociables», agregó.
Finalmente, Baloni resumió el espíritu del proyecto con una definición que sintetiza su visión: «El verdadero logro va a ser que el equipo tenga identidad, carácter y propósito. Que cuando se las vean jugar no solo se reconozca su nivel, sino también sus valores. Porque un equipo que crece desde lo humano y sostiene la exigencia en el tiempo no solo compite mejor: trasciende».
De esta manera, Regatas Resistencia continúa consolidando un camino que combina formación, competencia y valores, con el respaldo institucional necesario para que el básquet femenino siga ganando protagonismo dentro y fuera de la cancha.
«Queremos consolidar a los chicos y construir una identidad de equipo»
Juventud Villa Centenario atraviesa una etapa de renovación con fuertes expectativas, apostando a un proyecto deportivo basado en la identidad y el sentido de pertenencia. Así lo expresó su flamante entrenador, Marcelo Cachi, quien valoró la conformación de un plantel integrado en su mayoría por jugadores surgidos de la institución o con pasado en ella.
«Pudimos armarnos un equipo de primera con la mayoría de chicos que salieron del club o que tuvieron un paso por el club. Eso marca un sentido de pertenencia muy importante», señaló el entrenador.
El objetivo inmediato es afianzar al grupo en la máxima categoría, con un enfoque tanto en lo colectivo como en lo individual. «La idea es que estos chicos se puedan consolidar en Primera y poder desarrollar el juego colectivo, además de mejorar las características de cada uno», explicó.
En cuanto a la identidad de juego, Cachi fue claro: «Queremos un equipo dinámico, que no frene el balón y que busque siempre las mejores posibilidades de gol».
Bajo esa premisa, el plantel trabaja intensamente en los entrenamientos diarios, con la mirada puesta en llegar en óptimas condiciones al torneo asociativo, que comenzará en breve.
El proyecto, además, tiene una proyección a mediano plazo. «La idea es consolidarnos y formar el mejor equipo posible para en un futuro poder afrontar de la mejor manera un torneo Pre-Federal», agregó.
Cachi también destacó el respaldo dirigencial en la conformación del equipo: «Los dirigentes mostraron mucha predisposición e hicieron un esfuerzo importante para incorporar jugadores».
«Tratamos de encarar todos los partidos con mucha responsabilidad y buscando hacer siempre lo mejor posible», concluyó el entrenador.

