Durante marzo se intensificaron los operativos de tránsito en distintos puntos estratégicos de la ciudad, con resultados contundentes: decenas de vehículos secuestrados, cientos de actas de infracción y sanciones económicas que, en algunos casos, superan ampliamente el millón de pesos.
Los procedimientos realizados por la Dirección de Tránsito de la Municipalidad de Resistencia y la Policía del Chaco , desplegados en avenidas principales, accesos y zonas céntricas, apuntan a infracciones graves como el cruce de semáforos en rojo, la circulación en contramano, la alcoholemia positiva y la falta de documentación obligatoria. En paralelo, se reforzaron los controles sobre prácticas peligrosas vinculadas a los denominados “wileros”.
Sin embargo, en una ciudad donde el parque de motocicletas domina ampliamente la escena vial, las políticas de control conviven con un problema de fondo: la falta de conciencia y formación de los conductores.
ciudad dominada por motos
Según estimaciones actualizadas a marzo de 2026, en el Gran Resistencia circulan alrededor de 200.000 motocicletas, lo que posiciona a la ciudad como una de las capitales con mayor densidad de motovehículos por habitante en el país. El crecimiento del sector es sostenido. Solo en enero de este año, la provincia del Chaco registró 3.981 patentamientos de motos nuevas, mientras que durante 2025 se consolidó entre las jurisdicciones con mayor volumen de ventas del país, con picos superiores a las 3.500 unidades mensuales.
El dato más significativo es el peso real en la calle: 7 de cada 10 vehículos que circulan en Resistencia son motocicletas. Este fenómeno se explica, en gran medida, por razones económicas. El aumento del boleto de colectivo , que alcanzó los 1.885 pesos en enero de 2026, y el crecimiento del trabajo en plataformas de reparto impulsaron a miles de usuarios a optar por motos de baja cilindrada, como la Honda Wave o la Gilera Smash, hoy predominantes en el parque automotor. Pero también por sus ventajas de movilidad en un tránsito caótico. Muchas familias cuentan con motocicletas como medio alternativo, además del automóvil.
Secuestros, actas
y controles
En este escenario, los operativos de tránsito se multiplicaron en las últimas semanas. Ayer, por ejemplo, se realizaron controlesfrente a la plaza 25 de mayo por la calle Julio A Roca. Mientras que el miércoles el punto de control fue en la avenida Sarmiento y calle Montaner, donde se detectaron infracciones como cruce en rojo, circulación indebida y falta de documentación.Como resultado, 14 vehículos fueron secuestrados, de los cuales 11 eran motocicletas.
En tanto, durante el operativo anti-“wileros” realizado entre el 23 y el 25 de marzo, se registraron cifras aún más contundentes: 67 vehículos secuestrados (63 motos), 883 actas labradas y 3 casos de alcoholemia positiva.
A estos procedimientos se sumaron controles preventivos en accesos estratégicos del Gran Resistencia, en el marco del operativo “Muralla Sur”.
Desde el área de tránsito indicaron que estas acciones buscan “prevenir siniestros y garantizar la seguridad vial”, en un contexto donde las infracciones se repiten de manera sistemática.
Multas y costos acumulativos
Uno de los aspectos más importantes de este esquema de control es el costo económico de las infracciones. En Resistencia, las multas se calculan en Unidades Fijas (UF), cuyo valor equivale al precio del litro de nafta súper, actualmente en torno a los 1.924 pesos.
Esto implica que sanciones habituales alcanzan cifras elevadas:
Cruzar un semáforo en rojo: entre 384.800 y 1.924.000 pesos.( 200 a 1000 UF, Falta Grave)
Alcoholemia positiva: entre 962.000 y 3.848.000 pesos. (500 a 2000 UF Falta Muy Grave; Retención de licencia)
Circular en contramano: hasta 962.000 pesos (150 a 500 UF; Falta Grave)
Falta de casco (motos): desde 96.200 pesos hasta $288.600 pesos (50 a 150 UF; Retención preventiva del vehículo)
Falta de seguro o licencia: hasta 769.600 pesos (100 a 400 UF;Retención del vehículo)
Pero el costo no termina ahí. Cuando un vehículo es secuestrado, se suman gastos adicionales . El acarreo tiene un costo aproximado de 38.474 pesos para autos y 8.274 para motos, mientras que la estadía en el corralón implica un cargo diario de 4.550 pesos para automóviles y 1.654 pesos para motocicletas.
Un ejemplo concreto permite dimensionar el impacto: un conductor que cruza en rojo y retira su vehículo al tercer día puede terminar pagando más de 430.000 pesos, incluyendo multa, traslado y estadía. Incluso accediendo al pago voluntario con descuento, el monto ronda los 240.000 pesos.
recuperar
un vehículo
y pagar multas
El procedimiento para regularizar una infracción o recuperar un vehículo secuestrado es claro, aunque implica varios pasos administrativos.El conductor debe presentarse en el Juzgado de Faltas Municipal, ubicado en Saavedra 420, con el acta de infracción y la documentación correspondiente: DNI, licencia vigente, cédula del vehículo y seguro al día.“ Allí se liquida la multa, con posibilidad de acceder al pago voluntario que reduce el monto en un 50% siempre que no se trate de una falta grave o reincidente.
Una vez abonado, se emite la orden de liberación que permite retirar el vehículo del depósito municipal, generalmente ubicado en avenida San Martín 1040.
Para concretar el retiro, además del comprobante de pago, es obligatorio subsanar la falta que originó la infracción, como presentar casco en el caso de motociclistas.
«Formación y la concientización herramientas fundamentales»
En este contexto de mayor presión estatal sobre los conductores, desde la empresa MEU – Movilidad Ejecutiva Urbana reforzaron su postura: sin formación, el problema de fondo no se resuelve. La organización, que impulsa un esquema de trabajo vinculado al servicio de motomandados y mototaxi, viene desarrollando instancias de capacitación como eje central de su propuesta, como la que tuvo lugar días atrás dictada por el técnico en seguridad vial Claudio Miranda.
La iniciativa no es aislada. Según explicaron desde la entidad, responde a una lectura concreta de la realidad local: el crecimiento exponencial del parque de motocicletas, sumado a su uso intensivo como herramienta laboral, generó un escenario donde miles de conductores circulan a diario sin capacitación formal en seguridad vial. En ese sentido, remarcaron que la capacitación no solo apunta a reducir la siniestralidad, sino también a profesionalizar la actividad. “La motocicleta dejó de ser únicamente un medio de transporte para convertirse en una herramienta de trabajo. Eso exige otro nivel de responsabilidad”, sostuvieron desde la organización.
La jornada realizada días atrás incluyó contenidos sobre conducción preventiva, lectura del tránsito, anticipación de riesgos, normativa vigente y uso correcto de elementos de seguridad. También se abordaron situaciones habituales del trabajo en la vía pública, como la circulación en zonas de alta congestión, los tiempos de entrega y la presión laboral, factores que muchas veces inciden en conductas imprudentes.
Sin embargo, el principal obstáculo fue la baja convocatoria. Desde MEU admitieron que esperaban una mayor participación, especialmente teniendo en cuenta que la actividad era gratuita y abierta a todo público. “La respuesta fue menor a la esperada, y eso nos obliga a revisar cómo estamos comunicando y, sobre todo, el nivel de conciencia que hay sobre estos temas”, señalaron.
A pesar de ese escenario, la cooperativa avanzó con la conformación de un primer grupo de conductores capacitados que integrarán el servicio. Se trata de 20 trabajadores que completaron el proceso de formación y que, según indicaron, estarán habilitados para operar bajo criterios de seguridad, cumplimiento normativo y responsabilidad profesional.
Desde la organización destacaron que este modelo busca diferenciarse de la informalidad predominante en el sector. “Hoy hay muchos motociclistas trabajando sin ningún tipo de respaldo ni formación. Nuestra propuesta es ordenar esa realidad, brindar herramientas y generar condiciones de trabajo más seguras”, afirmaron.
Además, subrayaron que la capacitación también representa una puerta de acceso al empleo formal. En ese sentido, remarcaron que quienes completen los cursos y cumplan con los requisitos podrán incorporarse progresivamente al sistema de trabajo, lo que implica no solo una mejora en la seguridad vial, sino también en la calidad laboral.
No obstante, reconocieron que el desafío es mayor. La baja participación dejó en evidencia que existe una resistencia o desinterés que no se resuelve únicamente con la oferta de cursos. “Hay que trabajar mucho más en la concientización. No alcanza con que el Estado controle o que haya multas altas; si el conductor no entiende el riesgo, el problema persiste”, advirtieron.
Frente a este panorama, anticiparon que continuarán impulsando nuevas capacitaciones y estrategias de convocatoria, con la intención de ampliar el número de motociclistas formados y consolidar un cambio cultural en la movilidad urbana.

