El proyecto inmobiliario previsto en un terreno lindero a la laguna Francia en Resistencia, ingresó en una nueva etapa de definición luego de que la Justicia del Chaco ratificara en febrero la habilitación para que el municipio evalúe una propuesta reformulada.
En ese marco, el desarrollador urbanístico Rubén Sinat sostuvo que la iniciativa actual difiere sustancialmente de la original y afirmó que incorpora criterios ambientales, menor densidad constructiva y cesión de espacios para uso público.
El emprendimiento, que desde hace años genera debate entre vecinos, organizaciones ambientales y el sector privado, había sido inicialmente planteado como un edificio de departamentos con locales comerciales.
Sin embargo, tras un amparo judicial impulsado por residentes de la zona, el proyecto fue revisado y adaptado.
«El proyecto original era un edificio de planta baja y cuatro niveles, con viviendas y servicios. Luego se agregó un nivel más por exigencias municipales vinculadas al estacionamiento», explicó Sinat en contacto con Radio Natagalá, quien remarcó que aquella propuesta «tenía todas las autorizaciones correspondientes en su momento».
No obstante, el conflicto se centró en la ausencia de un estudio de impacto ambiental, un requisito que, según indicó, no era exigible cuando se diseñó el proyecto inicial.
«En ese momento no estaba en funcionamiento la Secretaría de Ambiente, por lo tanto no era una condición obligatoria. El amparo se sostuvo sobre esa cuestión», detalló. En ese contexto, ninguna de las partes involucradas había realizado el estudio durante el proceso judicial.
Frente a ese escenario, el desarrollador afirmó que se inició una instancia de diálogo con los vecinos que derivó en la reformulación integral de la propuesta. «Atendimos la preocupación de los vecinos y también la necesidad de dar uso a un terreno que hoy está baldío y genera inconvenientes en la zona», sostuvo. El predio, que cuenta con una superficie de poco más de 4 mil metros cuadrados, permanece cerrado desde 2019.
La nueva iniciativa plantea la construcción de tres edificios de oficinas de pequeña escala, con una ocupación del 18% del suelo total. «Estamos proponiendo intervenir solo una porción mínima del lote. Incluso la superficie total a construir ronda los 2 mil metros cuadrados, cuando el código urbano permitiría cerca de 20 mil. Es decir, estamos utilizando apenas un 10% del potencial constructivo», precisó Sinat.
Uno de los puntos centrales del rediseño fue la incorporación de un estudio de impacto ambiental, que ya cuenta con aprobación provincial. «Era un requerimiento de los vecinos y lo hicimos. A partir de ese estudio se sugirió que la construcción sea de tipo palafítica, y nosotros adoptamos esa recomendación», indicó.
Este tipo de edificación eleva las estructuras sobre pilotes, reduciendo la intervención directa sobre el terreno y permitiendo una mayor permeabilidad ambiental.
El proyecto también incluye la generación de espacios verdes y áreas de uso compartido. «Se amplían visualmente los espacios abiertos y se cede una parte para uso mixto con la ciudad. Creemos que es un esquema de ganar-ganar: nosotros podemos desarrollar nuestra propiedad y los vecinos acceden a mejoras en el entorno», argumentó.
En cuanto a la funcionalidad, Sinat aclaró que la propuesta actual descarta por completo el uso residencial. «No habrá departamentos. Son exclusivamente oficinas, con un estacionamiento lateral que busca evitar congestión en la zona», explicó.
Este cambio responde, según el desarrollador, a la intención de reducir el impacto urbano y atender las objeciones planteadas en el pasado.
Actualmente, el expediente se encuentra en la Cámara de Apelaciones, que solicitó al municipio de Resistencia un pronunciamiento sobre la viabilidad del nuevo proyecto. «La Justicia le pide al municipio que diga si esta segunda propuesta es viable. Estamos en esa instancia», señaló.
Seguir apostando
Más allá del caso puntual, Sinat aprovechó para describir el contexto general del sector de la construcción, al que definió como «complejo y desafiante». «No está fácil, pero seguimos apostando a la ciudad, al crecimiento y a la generación de empleo», afirmó.
En esa línea, sostuvo que la resolución de este tipo de conflictos resulta clave para el clima de inversiones. «Hoy necesitamos dar señales claras de seguridad jurídica. Hay inversores que se están yendo a otras ciudades, como Corrientes, donde perciben mayor previsibilidad», advirtió.
El desarrollador también se refirió a los costos que implicó la paralización del proyecto original y su reformulación. «Hay costos hundidos importantes: un terreno comprado para un fin que no se pudo concretar, tiempo perdido, inversores que se retiraron. Todo eso lo absorbió la empresa», expresó.
En ese sentido, consideró que el nuevo esquema, aunque diferente al inicial, permite recuperar parte de la inversión y avanzar en una solución consensuada.
Consultado sobre el impacto económico de adoptar un sistema constructivo palafítico, Sinat minimizó las diferencias. «No cambia sustancialmente los costos en términos generales. Lo importante es que permite que el proyecto sea viable desde el punto de vista ambiental y social», sostuvo.
En otro tramo de la entrevista, el desarrollador amplió su mirada sobre el crecimiento urbano de Resistencia y planteó la necesidad de una planificación a largo plazo. «Faltan políticas urbanísticas profundas y sostenidas en el tiempo. Esto no debería depender de los cambios políticos, sino ser una construcción colectiva», opinó.
En esa línea, propuso avanzar hacia una mayor densificación en áreas que ya cuentan con infraestructura. «Donde hay servicios como pavimento, cloacas, transporte, educación y salud, tenemos que densificar. No podemos seguir extendiendo la ciudad indefinidamente, porque eso encarece la prestación de servicios», explicó.
También abordó el potencial de los espacios naturales y ribereños de la ciudad, y consideró que existe una deuda histórica en su aprovechamiento. «Tenemos que perderle el miedo al río y a nuestras lagunas. Son un recurso enorme que no estamos utilizando plenamente. Lo que no se usa, se deteriora», afirmó.
En ese sentido, vinculó el proyecto en Laguna Francia con una lógica más amplia de intervención urbana que combine inversión privada y beneficio público. «No todo puede hacerlo el Estado. Hay que pensar en esquemas de articulación público-privada que permitan mejorar los espacios y ponerlos en valor», planteó.
Finalmente, insistió en que el nuevo proyecto busca equilibrar intereses y responder a las demandas surgidas durante el conflicto. «Nos adaptamos a lo que se nos pidió, incorporamos el estudio ambiental, reducimos la escala, generamos espacios verdes. Creemos que es una propuesta razonable y beneficiosa para todos», concluyó.
Mientras tanto, la definición queda en manos del municipio, que deberá evaluar la viabilidad de la iniciativa en función de criterios técnicos, urbanísticos y ambientales.
La resolución marcará no solo el futuro del terreno lindero a la laguna Francia, sino también un precedente para el desarrollo urbano en la ciudad.
Puntos claves
* Laguna Francia es uno de los humedales urbanos más importantes de Resistencia y actualmente se encuentra en el centro de un debate legal y ambiental.
* Ubicada en la zona de villa Altabe (cerca de la avenida Italia), es parte del sistema de lagunas que actúan como reguladores hídricos naturales de la ciudad.
* En noviembre 2024 la Justicia del Chaco, en un falló histórico, reconoció a la laguna Francia como «sujeto de derechos», una sentencia pionera que busca protegerla de la degradación ambiental y del avance de proyectos inmobiliarios que comprometan su capacidad de absorción de agua.
* A pesar del fallo, existe una tensión constante con desarrollos edilicios. Recientemente, en febrero de 2026, la Cámara de Apelaciones ratificó que la Municipalidad puede evaluar una nueva propuesta de construcción en terrenos linderos presentada por la empresa Patagonia SRL, lo que ha generado nuevas protestas de vecinos y colectivos ambientales.
* Grupos como Resistencia Ambiental continúan denunciando el avance de trámites que podrían afectar la integridad del humedal.

