En una decisión que sienta un importante precedente en relación al respeto a la identidad de género de personas privadas de la libertad, el Superior Tribunal de Justicia (STJ) del Chaco ordenó al Servicio Penitenciario Provincial (SPP) el traslado inmediato de una mujer trans a un centro de detención para mujeres, en donde deberá acondicionar un sector adecuado para la interna.
La decisión, firmada el pasado 6, pone fin a una serie de rechazos judiciales previos y desarticula la resistencia del gobierno provincial y del Servicio Penitenciario a cumplir con la Ley Nacional de Identidad de Género 26.743.
La mujer trans, apodada La Barbi, cuya identidad de género femenina está legalmente reconocida en su documento nacional de identidad, se encuentra detenida en el Pabellón 19 del Complejo Penitenciario I de Resistencia, un espacio destinado exclusivamente a hombres, publicó el portal judicial Litigio.
Durante el proceso, según denunciaron cinco defensores oficiales -entre las que se cuenta a la Defensora General Adjunta, Gisela Gaúna Wirz-, esta situación no solo era incompatible con su identidad, sino que derivó en graves vulneraciones a su integridad.
La detenida denunció haber sido sometida a requisas invasivas y degradantes por parte de personal penitenciario masculino, quienes incluso la habrían humillado con términos discriminatorios dentro de su celda.
«Yo duermo con bombacha y sin corpiño. Un día tuve a tres masculinos metidos en mi celda, uno con una escopeta y dos más mirándome la cola. Ellos me decían: ‘Trolo, tapate’. Les pregunté qué hacían dentro de mi celda (…) Siempre se me metieron los hombres, siempre fui manejada por ellos», contó La Barbi, sobre un episodio que padeció el 20 de enero.
No es la primera vez que denunció tratos humillantes en el Complejo Penitenciario I. Según pudo saber Litigio, La Barbi relató al defensor oficial 6 que el pasado 25 de noviembre, durante la noche, uno de los celadores se le acercó a su celda y, con el arma reglamentaria, le pidió que le exhiba sus senos y partes íntimas.
A su vez, al no poder permanecer con la población general masculina por riesgo a su integridad, se encontraba bajo un régimen de aislamiento material que superaba las 22 horas diarias sin contacto humano significativo. También, y por el hecho de no estar en un lugar adecuado, no puede recibir la visita de su hija.
Se le suman los problemas de salud que atraviesa. Durante su encierro, se le diagnosticó una litiasis (cálculos en el esófago) de gran magnitud que requiere cirugía urgente, cuadro que se vio agravado por el malestar emocional de su situación de detención.
Uno de los puntos más críticos del hábeas corpus interpuesto por la Defensa Pública, es el rechazo a las declaraciones públicas realizadas por el ministro de Seguridad del Chaco, Hugo Matkovich, quien afirmó que la detenida «es un hombre y debe estar en una cárcel de hombres».
La Defensoría calificó este discurso como una práctica de violencia simbólica conocida como «misgendering» (negación deliberada de la identidad autopercibida) y advirtió que el Estado no puede excusarse en la falta de infraestructura para incumplir órdenes judiciales o tratados internacionales.
RESGUARDO
Con todo, la Sala Segunda en lo Criminal y Correccional del STJ, al analizar el recurso de casación interpuesto por la Defensa Pública, resolvió anular el rechazo al hábeas corpus dictado por la jueza Vanesa Fonteina, de la Cámara de Apelaciones Unipersonal en feria, por considerarlo carente de perspectiva de género y arbitrario.
Fonteina había fundamentado su decisión al asegurar que el traslado de Barbi a una cárcel de mujeres estaba «en trámite».
El STJ ordenó, de este modo, el traslado urgente de la mujer trans a una unidad carcelaria femenina, con la salvedad de que la Jefatura del Servicio Penitenciario disponga de un sector adecuado para ella, ya sea en la Unidad Penitenciaria 8 (de detenidas) o en la Unidad I (de condenadas) que permita garantizar sus derechos como también el de las restantes internas «resguardando la integridad psicofísica de todas las personas».
La sentencia, firmada por los jueces del STJ, Víctor Del Río e Isabel Grillo, deja en claro que la ejecución de la pena no puede quedar librada a una discrecionalidad administrativa incompatible con el Estado de Derecho, señalando que el SPP ignoró de forma deliberada dos órdenes previas de traslado emitidas por la jueza de la Cámara Segunda en lo Criminal, Dolly Fernández.
No todas fueron flores para Fernández: en la parte resolutiva, el STJ pidió expresamente que tome los recaudos para evitar demoras como las sufridas en este caso, donde tardó 34 días en hacer lugar al recurso de casación interpuesto por la Defensa Pública, en un caso que requería una respuesta judicial rápida.
También se hizo hincapié en la necesidad de investigar posibles delitos.
Del Río y Grillo solicitaron en este sentido que se dé intervención a la Procuración General para determinar la responsabilidad del personal penitenciario, teniendo en cuenta los testimonios incorporados en la causa en los cuales se repiten situaciones que podrían configurar delitos de vejaciones contra Barbi.
A su vez, ordenó a la Jefatura del Servicio Penitenciario que disponga de medidas administrativas positivas tendientes a respetar el «pudor y privacidad» de la detenida al momento de realizar las requisas, tanto sea en su cuerpo como el espacio físico donde está alojada.
Se dio intervención, además, a la Subsecretaría de Género del Chaco y al Comité para la Prevención de la Tortura a fin de que realicen un pormenorizado seguimiento del caso.
Con esta sentencia, el Máximo Tribunal del Chaco ratifica que la identidad de género es un derecho humano autónomo que el Estado está obligado a garantizar, incluso -y especialmente- en contextos de privación de la libertad.
Experta en fugas y por protagonizar sonados robos
En junio de 2025, La Barbi fue detenida mientras caminaba por la cerca del Puerto de Corrientes. Había perpetrado un cuantioso robo de joyas en Resistencia y quedó filmada, por lo que no dudaron en descubrir de quien se trataba. Fue trasladada y quedó alojada en la comisaría Primera de Resistencia.
A los pocos días ya fue noticia, por coserse la boca, reclamando ser trasladada a una cárcel para mujeres, exigencia que no fue desestimada.
El domingo 17 de noviembre, a las 21, logró escapar y cruzó desde Resistencia hacia Corrientes de madrugada y en un remís. Se bajó en la avenida 3 de Abril y caminó hacia la zona de la Rotonda de la Virgen.
No le llevó muchas horas conseguir una barreta y violentar un comercio dedicado a la venta de productos cárnicos. Vestida como un hombre ingresó a las oficinas y se llevó $900 mil en efectivo y un teléfono.
Las nítidas imágenes de la cámaras de vigilancia del local, captaron todos sus movimientos.
El 24 de diciembre de 2019, este trans, junto a dos cómplices disfrazados de Papá Noel, robaron cerca de $6 millones en productos de una joyería en Goya, hecho por el que fueron detenidos tres días después en Entre Ríos por la Policía de esa provincia.
Allí estaban vinculados a otro delito similar en un poblado cercano. Fue la primera mujer trans en ser recluida en una Unidad Penitenciaria en Corrientes.

