La Fundación Ciudad Limpia (FCL) celebró en marzo su 22º aniversario con una agenda de actividades solidarias y un balance de gestión que incluye más de 10 mil metros cuadrados de obras comunitarias construidas en el Chaco.
La organización, impulsada por el arquitecto Carlos Alabe junto a un grupo de vecinos, destacó el crecimiento sostenido de una iniciativa que comenzó como una acción voluntaria y hoy tiene impacto concreto en salud, infraestructura y asistencia social.
Desde su creación, el espacio se consolidó como un actor clave en la promoción de la participación ciudadana, con intervenciones en espacios públicos, campañas solidarias y proyectos de gran escala como la Casa Garrahan Chaco y el Centro de Enfermedades Raras en Barranqueras.
En ese marco, sus referentes remarcaron que el aniversario no solo implica una celebración, sino también una reafirmación del compromiso con la comunidad.
Alabe recordó los orígenes del movimiento y sostuvo que la iniciativa surgió «como una travesura» frente a lo que definió como una cultura de apatía social. «Decidimos salir cada sábado a la mañana para limpiar, ordenar, pintar y arreglar espacios públicos de la ciudad», explicó, al tiempo que remarcó que en los comienzos participaron estudiantes, grupos scouts y vecinos.
«Con el paso del tiempo, el grupo inicial fue cambiando y sumó a niños y adolescentes en situación de calle, quienes encontraron en la organización un espacio de contención. «Pensamos que nos íbamos a quedar sin herramientas, pero ocurrió todo lo contrario. Nunca nos faltó nada», relató Alabe, quien valoró la evolución de esos jóvenes. «Hoy ya no son chicos ni de la calle, trabajan, estudiaron y cambiaron sus vidas», afirmó.
También destacó que muchos de aquellos jóvenes lograron reinsertarse socialmente y construir nuevos proyectos de vida. «Ya no se llaman por apodos, hoy son Horacio, Ángel, Pablo, Lucas o Antonio. Cada vez que los cruzo es una fiesta», expresó, al recordar el vínculo construido a lo largo de los años.
En ese recorrido, Ciudad Limpia logró concretar una serie de obras emblemáticas sin financiamiento estatal directo. Entre ellas, se destacan la Casa Garrahan Chaco, destinada a alojar a familias con niños en tratamiento médico, y el Centro de Enfermedades Raras en Barranqueras. A esto se suman intervenciones en escuelas, hospitales, plazas y espacios comunitarios.
Además, la organización impulsó iniciativas innovadoras como la reutilización de residuos para la fabricación de ladrillos, lo que permitió transformar toneladas de basura en materiales de construcción. Estas acciones se complementaron con campañas de forestación y recuperación de espacios verdes en distintos puntos de la ciudad.
En paralelo, Ciudad Limpia encabezó numerosas campañas solidarias orientadas a resolver necesidades específicas de la comunidad. Entre ellas, se destacó la obtención de una perra guía para Cintya Vega, la gestión de un viaje médico a China para una niña chaqueña, la provisión de leche para la Fundación Conin y la entrega de un mamógrafo para Alcec.
También se realizaron refacciones en instituciones como Achasodia y se distribuyeron alimentos, bebidas y otros insumos a merenderos y comedores comunitarios. Estas acciones, según señalaron desde la organización, fueron posibles gracias al aporte de vecinos, empresas y entidades que acompañaron cada iniciativa.
Uno de los hitos más relevantes se registró durante la pandemia de Covid-19, cuando Ciudad Limpia gestionó la llegada de insumos hospitalarios para 34 centros de salud de la provincia. «Fue una campaña trascendental que no tuvo el reconocimiento necesario», indicaron desde la entidad, al tiempo que señalaron que los recursos fueron obtenidos mediante gestiones con la Embajada de Bélgica.
Actualmente, la organización mantiene activa su agenda solidaria con campañas destinadas a asistir a comunidades afectadas por fenómenos climáticos extremos.
En ese sentido, se encuentra trabajando en ayuda para localidades como La Madrid, en Tucumán, así como para zonas impactadas por inundaciones en Bahía Blanca, Goya y La Plata.
En el marco del aniversario, también se destacó el funcionamiento permanente de la Casa Garrahan Chaco y el avance de nuevas obras, entre ellas la Casa de los Chaqueños en Buenos Aires. Este proyecto busca brindar contención a personas de la provincia que deban trasladarse a la capital del país por motivos de salud u otras necesidades.
Alabe subrayó que el crecimiento de Ciudad Limpia se sostuvo en valores como la constancia, la perseverancia y la solidaridad. «Estos chicos nos dieron los ingredientes más importantes para llevar adelante el proyecto», afirmó en referencia a los jóvenes que participaron en los primeros años.
Asimismo, el referente remarcó la importancia de la participación ciudadana como motor de transformación social. «Siempre trabajamos con la idea de que la solidaridad es una herramienta fundamental para resolver situaciones críticas», sostuvo.
En el repaso histórico, también hubo lugar para recordar a quienes formaron parte de los inicios del movimiento. Alabe mencionó a Andrea Korovaichuk como una figura clave en el acompañamiento humano del grupo, así como a Leo Bender, Paco Saforcada, Vero Mazzarolli, Fabriciano Gómez y periodistas que apoyaron la iniciativa desde sus comienzos. «Esta travesura ya cumplió su mayoría de edad», reflexionó el arquitecto, al tiempo que agradeció a todos los que contribuyeron al crecimiento del proyecto.
A 22 años de su creación, Ciudad Limpia se posiciona como una experiencia consolidada de organización comunitaria en el Chaco. Su recorrido evidencia el impacto que puede generar la acción colectiva sostenida en el tiempo, en un contexto donde la demanda social continúa en aumento.

