A once años de la primera movilización que marcó un antes y un después en la lucha contra la violencia machista en la Argentina, organizaciones feministas, sociales, sindicales y de derechos humanos volverán a marchar este miércoles 3 de junio en las calles de Resistencia, y de todo el país, para reclamar políticas públicas, presupuesto y respuestas concretas frente a los femicidios y las múltiples formas de violencia de género.
La convocatoria fue impulsada por la Mesa Multisectorial Feminista del Chaco, y llamó a concentrarse desde las 17 en la intersección de avenida 9 de Julio y Vélez Sarsfield. La jornada se desarrollará bajo consignas vinculadas a la emergencia social, la defensa de los derechos conquistados y la exigencia de medidas efectivas para prevenir la violencia contra mujeres y diversidades.
El aniversario encuentra al Chaco y al país , y en un escenario especialmente sensible atravesado por dos casos recientes. Las organizaciones señalaron que la provincia mantiene una de las tasas más elevadas de femicidios del país y advirtieron sobre el impacto que tienen los recortes presupuestarios y el debilitamiento de los organismos de asistencia y prevención.
«Vivimos en la provincia con mayor tasa de femicidios. Existe hoy un abandono por parte del Estado y se ha vaciado de presupuesto a las instituciones que deberían garantizar acompañamiento a las víctimas», denunciaron desde la Mesa Multisectorial Feminista.
Asimismo, sostuvieron que «han desmantelado organismos que trabajaban en la prevención y se redujeron o eliminaron fondos de asistencia», situación que, según remarcaron, profundizó la vulnerabilidad de mujeres y diversidades en los territorios.
UN MOVIMIENTO espontáneo
El movimiento Ni Una Menos nació el 3 de junio de 2015 tras el femicidio de Chiara Páez, una adolescente de 14 años asesinada en la localidad santafesina de Rufino por su entonces novio. Aquella convocatoria multitudinaria logró instalar la problemática de los femicidios en el centro de la agenda política, judicial y mediática del país.
Lo que comenzó como una reacción colectiva frente a la violencia extrema contra las mujeres se transformó en uno de los movimientos sociales más importantes de América Latina, con repercusiones internacionales y una profunda influencia en los debates sobre igualdad, derechos y políticas públicas.
En estos once años, las marchas anuales mantuvieron vigencia debido a que los índices de violencia de género continúan mostrando cifras alarmantes. Los reclamos ya no sólo apuntan a los femicidios, sino también a las desigualdades estructurales que afectan a mujeres y diversidades.
CIFRAS QUE SIGUEN ALARMANDO
Según el informe elaborado por el Observatorio de las Violencias de Género «Ahora Que Sí Nos Ven» junto con la Universidad Nacional del Delta, entre el 3 de junio de 2015 y el 24 de mayo de 2026 se registraron al menos 3.205 víctimas letales de violencia de género en la Argentina.
De ese total, 3.144 correspondieron a femicidios directos y vinculados, 46 a travesticidios y transfemicidios y 15 a casos de instigación al suicidio.
Las estadísticas revelaron que durante estos once años se produjo una víctima letal de violencia de género cada 30 horas y un femicidio cada 31 horas.
Otro dato significativo mostró que el 85% de los agresores pertenecía al círculo íntimo o era conocido por la víctima, mientras que el 63% de los hechos ocurrió dentro de la vivienda de la mujer o en espacios compartidos con el agresor.
Además, el informe indicó que el 17% de las víctimas había realizado denuncias previas y que el 10% contaba con medidas judiciales de protección al momento del crimen.
La dimensión social del fenómeno también quedó reflejada en las consecuencias que dejan estos hechos. Al menos 2.714 niñas, niños y adolescentes quedaron huérfanos como consecuencia de los femicidios registrados desde 2015.
LOS DATOS DE 2026
Las estadísticas correspondientes al período comprendido entre el 1 de enero y el 24 de mayo de 2026 registraron 99 víctimas fatales de violencia de género en todo el país.
El relevamiento detalló 83 femicidios directos, ocho femicidios vinculados, cuatro travesticidios o transfemicidios y cuatro casos de instigación al suicidio.
Para las organizaciones, estos números evidenciaron que la problemática continúa siendo una emergencia social y que la reducción de políticas específicas genera mayores riesgos para las víctimas.
En ese sentido, desde el movimiento feminista cuestionaron el cierre de organismos nacionales dedicados a la temática y la reducción de programas de asistencia.
«La eliminación de áreas específicas y el recorte de programas afectan directamente a mujeres y personas LGBTIQ+, que encuentran cada vez menos herramientas de acompañamiento frente a situaciones de violencia», señalaron desde los espacios convocantes.
LOS RECLAMOS DE LA MOVILIZACIÓN
Durante la marcha de este miércoles, las organizaciones presentarán un documento conjunto en el que exigirán la declaración de la emergencia en violencia de género con recursos específicos y presupuesto suficiente para garantizar acciones de prevención y asistencia.
También reclamarán políticas públicas orientadas al acceso al trabajo, la salud y la educación, así como el fortalecimiento de la Educación Sexual Integral (ESI) y de la salud pública.
Entre las principales consignas figuran «Ni un femicidio más», «Presupuesto real para prevenir las violencias», «Protección para las infancias», «Derecho a la protesta» y «Justicia por las víctimas de femicidios y travesticidios».
«El reclamo estará centrado en las violencias de género, la situación social y el impacto del ajuste económico sobre mujeres y diversidades», expresaron desde la Mesa Multisectorial.
Asimismo, remarcaron que muchas familias atraviesan situaciones críticas vinculadas a la pobreza, la precarización laboral y la falta de acceso a servicios básicos, factores que incrementan la exposición a situaciones de violencia.
CHACO
La preocupación adquiere especial relevancia en el Chaco, una provincia que históricamente presentó elevados índices de violencia de género y donde numerosos casos resonantes impulsaron movilizaciones masivas en reclamo de justicia.
Las organizaciones feministas advirtieron que la problemática requiere respuestas integrales que incluyan prevención, educación, acompañamiento psicológico, asistencia económica y fortalecimiento de las redes comunitarias.
En ese contexto, sostuvieron que el desafío sigue siendo construir políticas sostenidas en el tiempo que permitan reducir la violencia y garantizar condiciones de vida seguras para mujeres y diversidades.
A once años de aquella primera movilización que reunió a cientos de miles de personas en todo el país, el grito colectivo volverá a escucharse este miércoles en las calles chaqueñas. Las consignas podrán haber incorporado nuevos reclamos, pero mantienen intacta la demanda que dio origen al movimiento: que ninguna mujer más sea víctima de la violencia machista.

