A contramano de la tendencia nacional, que mostró una disminución de los femicidios durante 2025, el Chaco volvió a registrar la tasa más alta de víctimas de femicidio de la Argentina. Así surge del último informe del Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina (RNFJA), elaborado por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y difundido en el marco de un nuevo aniversario del movimiento Ni Una Menos.
El relevamiento contabilizó 11 víctimas directas de femicidio en territorio chaqueño durante el último año, distribuidas en diez causas judiciales. Aunque la cantidad de casos se mantuvo sin cambios respecto de 2024, la tasa provincial alcanzó las 1,80 víctimas cada 100 mil mujeres, la más elevada del país y más del doble de la media nacional, que se ubicó en 0,85.
Detrás del Chaco se ubicaron Misiones, con una tasa de 1,77, y Neuquén, con 1,69. En el extremo opuesto, Corrientes, La Pampa y San Juan no registraron víctimas de femicidio durante 2025.
La posición del Chaco no constituye un hecho aislado. Es el tercer año consecutivo que la provincia encabeza este indicador. En 2023 había alcanzado una tasa de 2,07 víctimas cada 100 mil mujeres y en 2024 registró 1,74, consolidando una tendencia que la mantiene entre las jurisdicciones más afectadas por la violencia extrema contra las mujeres.
A nivel nacional, el informe registró 200 víctimas directas de femicidio en 191 causas judiciales, lo que representa una reducción del 12,3% respecto de las 228 víctimas contabilizadas en 2024. Además, la tasa nacional descendió a su nivel más bajo desde el inicio de la serie estadística en 2017.
Sin embargo, esa mejora no tuvo correlato en el Chaco. La provincia mantuvo exactamente la misma cantidad de víctimas que el año anterior y volvió a liderar el ranking cuando se ponderan los casos según la población femenina de cada jurisdicción.
El dato adquiere mayor relevancia al compararlo con otras provincias de gran tamaño. La tasa chaqueña superó ampliamente a la de Buenos Aires (0,88), donde se registró la mayor cantidad absoluta de casos, y triplicó prácticamente la de Córdoba (0,50).
PATRÓN REPETIDO
El informe también vuelve a poner de manifiesto características estructurales de este tipo de violencia. En el país, el 83% de las víctimas tenía algún vínculo previo con el agresor y más de la mitad de los femicidios fueron cometidos por parejas, exparejas o personas con las que existía una relación sexoafectiva.
En al menos el 44% de los casos analizados se detectaron antecedentes de violencia de género previos al hecho. De ellos, 36 habían sido denunciados formalmente, mientras que otros 65 surgieron de pruebas incorporadas posteriormente a las investigaciones judiciales.
Otro dato alarmante es que 16 víctimas contaban con medidas judiciales de protección vigentes al momento de ser asesinadas. Entre ellas había restricciones de acercamiento, exclusiones del hogar, botones antipánico y otras herramientas preventivas que no lograron impedir el desenlace fatal.
PANORAMA PROVINCIAL
Las 11 víctimas registradas en la provincia durante 2025 eran mujeres cisgénero de nacionalidad argentina. Tenían entre 13 y 58 años, con una edad promedio de 30 años. Dos de las mujeres habían sido reportadas como desaparecidas antes de ser halladas.
En 11 de los 12 vínculos relevados existía una relación previa entre víctima y agresor. Cuatro casos involucraron a parejas actuales, dos a exparejas, uno a un familiar y otros cuatro a personas conocidas por la víctima, incluidos vecinos y conocidos cercanos. En al menos seis casos se detectaron antecedentes de violencia de género previos al crimen.
Un aspecto que sobresale es la escasa utilización de mecanismos de protección: en diez de los doce vínculos analizados no existían solicitudes de medidas judiciales previas por parte de las víctimas.
Los agresores fueron once varones cisgénero de entre 18 y 68 años, con una edad promedio de 38 años. Dos se suicidaron después del hecho, uno intentó hacerlo, dos se dieron a la fuga y tres intentaron ocultar el crimen deshaciéndose del cuerpo de la víctima.
EN CASAS
Siete de los diez expedientes fueron encuadrados en contextos de violencia doméstica y uno en un contexto de violencia sexual.
La fuerza física fue el método más frecuente utilizado para cometer los femicidios: estuvo presente en ocho de las once víctimas. En los tres casos restantes se emplearon armas de fuego.
Los hechos ocurrieron principalmente en espacios privados. Cuatro tuvieron lugar en la vivienda de la víctima, otros cuatro en domicilios compartidos con el agresor y dos en la vivienda del autor. Solo un caso se produjo en la vía pública.
Más allá de las víctimas directas, los femicidios dejaron consecuencias sobre niños, niñas y adolescentes. En el Chaco se identificó al menos a diez hijos e hijas potencialmente alcanzados por los beneficios de la Ley Brisa, nueve de ellos menores de 18 años.
A nivel nacional, la cifra asciende a 144 niños, niñas y adolescentes que podrían acceder a la asistencia económica prevista para hijos de víctimas de femicidio.
Aunque la Argentina registró durante 2025 la tasa de femicidios más baja de los últimos años, la realidad chaqueña sigue mostrando un escenario preocupante.
Con una tasa de 1,80 víctimas cada 100 mil mujeres y once casos registrados, la provincia volvió a ocupar el primer lugar del país en incidencia de femicidios, una posición que refleja la persistencia de la violencia extrema contra las mujeres y los desafíos pendientes en materia de prevención, protección y acceso efectivo a la justicia.

