El cabo Gastón Ezequiel Villalba, uno de los dos policías que recuperaron la libertad este jueves en la causa conocida como «narcopolicías», fue condenado a tres años de prisión en suspenso por encubrimiento agravado por ser funcionario público. La pena surge del juicio abreviado que su defensa acordó con el Ministerio Público Fiscal, y el acuerdo se formalizó ante el Juzgado de Garantías.
Así lo explicó su abogado, Pablo Vianello, en diálogo con Radio Nordeste al término de la audiencia. El otro efectivo liberado es el cabo Francisco Lucas Leonel García, detenido junto con Villalba en abril. Los términos de su acuerdo no trascendieron.
«Hoy recuperaron la libertad dos personas, una de ellas es mi defendido, a quien se le endilgó el delito de encubrimiento agravado por ser funcionario público, con una condena de tres años en suspenso», detalló el letrado. Explicó que la condicionalidad le exige no cometer nuevos delitos. También aclaró que «van a quedar apartados de la fuerza policial».
«Lo más importante, que es lo que manifestaba la familia, es la libertad inmediata. Nosotros hoy podemos decir que estamos satisfechos con el acuerdo, y es un acuerdo que se hizo en conjunto con el Ministerio Público Fiscal», afirmó.
Qué reconoció Villalba
Según Vianello, el primer planteo fiscal ubicaba a Villalba en un rol de organización o de «logística externa». El abogado recordó que su defendido no estaba presente en el momento de la quema y que la acusación se apoyaba en extractos de conversaciones telefónicas. «Compulsadas las pruebas y demás cuestiones, esto evidentemente no pudo ser acreditado con un grado de probabilidad necesaria como para poder elevar a juicio la causa», sostuvo.
Para la defensa, la Fiscalía entendió que el cabo tenía conocimiento de la maniobra. Por eso ambas partes coincidieron en encuadrar el caso como encubrimiento. «Hasta inclusive se había nombrado que él tenía vínculos con bandas internacionales y que él era el que manejaba todo. Esto no ha podido ser probado», remarcó Vianello.
El abogado confirmó que, como exige el juicio abreviado, Villalba admitió su responsabilidad en el encubrimiento. En la audiencia se le recordó que el reconocimiento de la autoría es una condición fundamental de este mecanismo alternativo, que evita llegar al juicio oral.
El acuerdo contrasta con lo que la Fiscalía había planteado hace tres semanas. En la acusación formal, los fiscales federales Patricio Sabadini y Ruth Hilgenberg les atribuían a Villalba y a García la tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, agravada por la cantidad de intervinientes y por su condición de funcionarios públicos. Para ambos habían pedido 8 años de prisión. Según ese escrito, Villalba había participado en el armado de los panes de yeso que iban a reemplazar a la cocaína, y García se iba a encargar de colocar la droga en el mercado.
Seis policías siguen detenidos
Con la libertad de los dos cabos, seguirán detenidos los otros seis imputados. Entre ellos está el comisario Rubén Héctor César Alegre, a quien la Fiscalía señala como organizador de la maniobra y para quien pidió 15 años de prisión. Vianello no descartó que haya otras liberaciones: «Posteriormente quizás pueda haber más la semana que viene, pero eso ya depende de la defensa de los otros imputados».
El expediente de Villalba pasará ahora al Juzgado de Ejecución, que controlará el cumplimiento de la condena en suspenso.
La causa, también conocida como «Banda del Yeso», se originó el 18 de diciembre de 2025. Ese día, durante un operativo oficial de incineración de estupefacientes en el Polígono de Tiro de la Policía del Chaco, en Colonia Benítez, un grupo de efectivos sustrajo casi 9,5 kilos de cocaína que debían ser destruidos. En el lugar se encontraron panes de un material similar al yeso, que según la investigación iban a usarse para disimular el faltante.

