Por Hemilce Isnardo
Intérprete: Vanesa De Pedro
Dirección y dramaturgia: Ricar Mosca
El cuerpo de la actriz habita toda la escena, transitando para nosotros desde la ansiedad hasta la angustia y el abandono propio y de su hijo, que cumple años y cuya celebración la madre festeja.
El «nene», en sus episodios, la golpea (vemos los golpes y el dolor físico y psíquico en ella).
Todas las traiciones de sus amigas y de su familia se desarrollan como el «tren de la desolación», que pasa y pasa frente a un espectador asombrado de que un solo ser pueda ser presa de tanta iniquidad.
Alicia sobrevive en la más absoluta miseria, soledad y cansancio, como si la deshumanidad se le pusiera sobre las espaldas.
Y nos lo traspasa sin culpar ni reclamar.
El director construyó una puesta de gran profundidad en su simpleza, despojada de artificios, pero no de belleza, en ese ámbito que señala solo con luces y un mobiliario escaso, resignificando así el discurso corporal y las palabras de la obra.
La escena del baño, con solo bombillas colgantes, escribe una poética de la desolación admirable.
Malicia Inocua es una pieza dramática, escrita y actuada desde la verdad y dirigida para calar en una sociedad desaprensiva y cruel que soslaya la problemática de la salud mental, la pobreza y la soledad.
Más, sin embargo, no acusa, expone…
Totalmente recomendada.
La próxima función se podrá ver el sábado 17 de octubre a las 21 h en Cecupo, ubicado en la calle Cervantes 750, de la Ciudad de Resistencia. Reservas al 362 4880998.

