Por más que muchos pongan las mejores intenciones en creer en las leyes chaqueñas en materia penal, los últimos hechos ocurridos en la provincia abren un interrogante en la Justicia (y en el Código Penal), sobre si actúan de acuerdo a la legislación o al sentido común, o vaya a saber en qué se sostienen para decidir acciones que terminan beneficiando a los malos, en desmedro de las víctimas de los delitos.
En las últimas horas se produjeron tres episodios, protagonizados por marginales que deben sentirse impunes y razón tienen porque los castigos recibidos en algún momento fueron muy livianos, y en uno de ellos inclusive, el detenido fue la víctima. Así de increíble y que alguna vez los responsables de impartir justicia deberán explicar sus decisiones.
EL ROBO AL FISCAL
Ayer a la madrugada, dos hampones (29 y 39) fueron detenidos por la custodia del fiscal federal Patricio Sabadini. Intentaron robar una rueda de su camioneta, pero los descubrieron y redujeron.
Sin embargo, hubo algo que la Justicia deberá explicar: uno de los delincuentes estuvo involucrado en el millonario robo a otra fiscala ocurrido el año pasado.
Fuentes policiales informaron a LA VOZ DEL CHACO que el hecho se registró ayer, alrededor de las 0.23, cuando fueron demoradas estas dos personas que intentaban robar una rueda en la puerta de un edificio ubicado en pleno centro de Resistencia.
Efectivos de la comisaría Segunda y del Cuerpo de Operaciones Motorizadas (COM) arribaron al lugar donde los guardias de Sabadini, ambos policías federales, tenían reducido a los sujetos.
Fueron identificados como R.R.A. (39) y A.D.S. (29), quienes intentaron robaron la rueda de una camioneta Ford Ranger, perteneciente al fiscal. Secuestraron un Chevrolet Celta con cuatro hierros, una llave tipo T, un gato mecánico y un enganche de metal, ya que serían elementos de interés a la causa.
En la División Antecedentes saltó algo increíble: el sujeto (39) fue el mismo que protagonizó el sonado asalto al esposo de la fiscala Natalia Lovey Pessano, propietario de un local de venta de bebidas Delidrinks, el año pasado.
R.A. fue detenido durante 20 días y, al parecer, su coartada por entonces lo colocó en otro lugar, por lo que debió ser liberado. Lo extraño de ese caso anterior fue que a la víctima del asalto no le habrían llevado nunca a reconocer al demorado.
