El Presidente controla el centro del ring sin resignar la iniciativa, mientras a la oposición le cuesta seguir el ritmo. En las últimas horas, sacó un DNU estableciendo la progresión del aumento a los jubilados. Lo hizo en medio de negociaciones fallidas con los bloques y a pesar que, horas antes, había expresado que no lo haría por decreto. Invocó la urgencia de dar una solución, algo que no deja de ser cierto. Los tiempos de la política no son los de la gente. Las idas y vueltas sorprenden, desconciertan, pero marcan un estilo al que pareciera habrá que acostumbrarse, aunque la Vicepresidente volvió a marcarle la cancha a su coequiper que, rápido de reflejos, «arrolló el lazo». A esta altura, lo que menos quiere es que sus diferencias, claras y visibles con Villarruel, se potencien hacia afuera. En el medio, «la polvareda» por la propuesta de dos jueces para completar el más alto Tribunal del país. La misma deja afuera a las mujeres en un lugar en el que, hasta hace poco, tenían dos juezas. El tema es que la decisión queda en manos del Senado, donde la representación femenina es del 46%. La posibilidad de alcanzar los dos tercios parece distante y no sólo por el tema candente de la paridad de género. Priman las desconfianzas y se hacen más que difíciles los acuerdos políticos para llegar a la mayoría calificada que se necesita.
Por CONFUCIO
El Presidente sigue conservando la iniciativa en todos los frentes, mientras la oposición y los llamados aliados dialoguistas no logran seguirle el ritmo con la variedad de temas que introduce en la agenda política. Abre, permanentemente, nuevas polémicas con una velocidad que sorprende y desconcierta. Lo cierto es que con cada movida altera más el tablero de un escenario cambiante que muestra, como nunca antes, una fragmentación política que se manifiesta tanto en ambas cámaras del Congreso de la Nación, como en el seno de los partidos y de los frentes. Nada ha quedado, en realidad, de lo que fue el escenario de las Primarias y luego de la primera vuelta electoral. Cada espacio ha sufrido mutaciones inimaginables seis meses atrás. El libro de pases sigue abierto, con un oficialismo al que no le tiembla el pulso a la hora de sumar voluntades, particularmente en la Cámara baja, donde es cierto que atraviesa una interna, por momentos descarnada, pero que sigue sumando sobre la dotación inicial. Ya son 41 los diputados de La Libertad Avanza. De hecho, pasó a ser el segundo bloque, superando al PRO como a la UCR, mientras tiene avanzado el proceso de coaptación de legisladores de dos provincias de Unión por la Patria. Amén de ello, pudo lograr que tres diputados del PJ tucumano pasaran a ser enteramente funcionales al oficialismo nacional de la mano del gobernador Jaldo, una de las provincias más favorecidas por el poder central.
LA UCR SIGUE «EN TERAPIA»
La voltereta del senador Martín Lousteau ha causado «un cimbronazo» en el partido de Alem, que recién comienza a ver que una cosa es un dirigente para la marquesina y otro el que, con trayectoria, prestigio, organicidad y predicamento puede ordenar una tropa que venía ya conflictuada a partir de la presidencia de un Gerardo Morales históricamente operador de Massa, y luego del kirchnerismo. El voto de Lousteau, alineado a los K, terminó siendo su Waterloo. Una hipoteca difícil de levantar para quien venía «siendo cascoteado» y al que le costaba mucho sacudirse el estigma de su paso por el kirchnerismo con la autoría de la resolución 125, algo que recurrentemente le enrostran, ahora, con mayor razón, cuando votó en contra de su propio partido y de su bloque. El radicalismo tiene por delante superar «el efecto Lousteau», más allá de que tiene otro cabo suelto que se llama «los hermanos Manes». A uno de ellos se le dio, nada menos, que la Presidencia de la Convención Nacional, algo tan incompresible como lo fue investir en la jefatura del Comité Nacional a un recién llegado, con más rulos que pergaminos. Errores que no son políticos, que, por sí, prescriben, sino que son históricos y, como tales, se pagan. En este contexto, la coyuntura que enfrentan los cinco gobernadores del radicalismo que lidian con las realidades del día a día, que no terminan de entender a Milei y que luchan contra la incomprensión de sus propios legisladores y de un partido que no los contiene, con la preocupación que les genera el calendario electoral. Antes de 2027 está 2025, tan lejos y tan cerca a la vez, con una perspectiva preocupante como lo es la alianza que, se descarta, concretarán los libertarios con el macrismo. En la otra vereda, el justicialismo, como cabeza de un frente que volverá a cambiar de denominación. Y un tercer espacio que está en pañales, con figuras sueltas con mucha prensa, pocos votos y que, a la hora de la verdad, le quedan pocas opciones. ¿Qué harán en este marco los cordobeses, que tienen votos y no pocos? Hoy por hoy es un enigma, más allá de que para 2027, está claro que harán bailar su propio trompo con la mira puesta en la Presidencia de la Nación: Miguel Pichetto, «Lilita» Carrió, Margarita Stolbizer, Emilio Monzó, Nicolas Massot. Figuritas sueltas a las que, en términos electorales, les cuesta ubicarse en una oferta electoral potente. Como habitualmente se dice, muchos caciques, pocos indios.
MACRI RECUPERA CENTRALIDAD
Con un pie en el avión, el ex Presidente logró, antes, enhebrar un acuerdo interno que lo reposiciona como la cabeza visible, en términos institucionales, del PRO. No fue fácil. Le costó la negociación con Patricia Bullrich quien, en realidad, ya está más con Milei que en el partido. También debió resignarse a que su delfín, Horacio Rodríguez Larreta, se mantenga al margen, sin sumarse ni tampoco irse. El ex Jefe de Gobierno porteño apuesta a su segundo tiempo. No tiene fe en el éxito de Milei y menos en la conveniencia de un acercamiento con La Libertad Avanza. Queda como la reserva del PRO. Macri, no es un secreto, apuesta a que los vientos cambien y a que las encuestas vuelvan a sonreírle. Para eso quiere tener poder de fuego desde un posicionamiento institucional, con la banca que le da el control del principal bastión del PRO, que es la Ciudad Autónoma en manos del primo Jorge. A su regreso, apuesta a ir avanzando en el siempre complicado diálogo con un Milei del cual lo separan las recurrentes operaciones en su contra, tanto de Nicolás Posse como de Santiago Caputo, dos de los integrantes de la mesa chica que no lo quieren demasiado cerca. Lo cierto es que ambos, Milei y Macri, se desconfían. En el caso del Presidente, no está dispuesto a darle «un tranco de pollo» ni a permitir que se crea que hay un doble comando, derecho a veto o derecho a ubicar nombres de manera directa. Milei, cuando incorpora macristas prefiere hacerlo «puenteándolo» al ex Presidente. Los libertarios presumen: «Los votos del macrismo ya los tenemos». Dirigentes del PRO hacen cola para sumarse. Patricia es más mileisista que el propio Milei, algo que pareciera nunca el Presidente va a lograr de Victoria Villarruel, cuya figura no para de crecer no sólo en imagen, sino en círculos del poder político, económico y mediático.
VICTORIA, CON JUEGO PROPIO
El Presidente intentó hacer, con su Vicepresidente, lo mismo que con otros. A esta altura, Milei ya tiene en claro que deberá «bajar un cambio» y, de hecho, así ha actuado -en los últimos días- luego de tomar prolija nota de las definiciones de muy alto voltaje de su número dos en las que le marcó la cancha de manera muy clara, más allá de que haya tenido la diplomacia de revalidar la lealtad y la defensa del proyecto. La Vicepresidente no está «a tiro de decreto». No es de callarse y mantiene sus posiciones «a pie juntillas». Está claro que es la única dirigente que ha sido capaz de poner en caja al primer mandatario, quien no ha dudado en dar señales muy fuertes para bajar la tensión e incluso indicar -de manera inequívoca- que nadie salga a cuestionar sus posiciones, muchas de ellas, en abierta contraposición a las líneas trazadas públicamente por el Presidente. Villarruel se ha mantenido en que no considera desacertado el haber llamado a sesión especial para analizar el DNU, aun sabiendo la posición en contrario de la Casa Rosada. La Vice ha sido inequívocamente clara al cuestionar la propuesta de Ariel Lijo. En primer término, remarcó que el lugar de Elena Highton correspondía fuera ocupado por una mujer y, en segundo término, puso en duda el acierto en el nombre, recordando que no le quedó un buen concepto sobre el Juez por la intervención que le cupo en la causa por la muerte de Ignacio Rucci. También, reivindicó a los senadores en orden a las dietas, considerando un error la posición de Milei de cuestionar los montos. Y tampoco se privó de considerar un error la convocatoria a las fuerzas armadas para la lucha contra el narcotráfico. Expresó su disgusto con el hecho de que no se cumplió el compromiso de darle la supervisión de las áreas de Defensa ni de Seguridad. Marcó sus reservas hacia Patricia Bullrich. Las diferencias son tan claras como públicas. Aun así, ambos, Villarruel y Milei, parecen contestes en la necesidad de seguir tirando juntos, sólo que cada uno lo hará a su modo, con esferas de acción y decisión muy marcadas.
¿Y EL PJ?
El peronismo asumió la decisión, por un lado, de correrlo a Alberto de la Presidencia del partido. Por otro, abrir el debate interno y la autocrítica, así como avanzar en un proceso de normalización para tener una conducción legitimada y representativa que actualmente no existe. El tiempo dirá si se logra avanzar para recomponer el principio de autoridad y el funcionamiento orgánico que hace tiempo el justicialismo no tiene. El Congreso de Ferro del último viernes pareció ser el principio de un nuevo tiempo. Hay que procesar el tenor de lo que se dijo. Las presencias y, sobre todo, las ausencias. Así como el hecho claro de que Sergio Massa seguirá haciendo la propia, más allá de que su poder de fuego, conforme a lo que se vio en Parque Norte, no le permite nuevas aventuras. Lo que está claro es que, en lo inmediato, en una elección de medio tiempo, el Frente Renovador deberá hacer bailar su propio trompo. En el peronismo, por lo que se vio, la alianza será hacia adentro, para contener a los distintos espacios.
UNA TRANSICIÓN «SIN CABEZA»
Alberto Fernández fue corrido, pero no desplazado. Ello porque no hay, de momento, nadie con peso propio como para asumir la delicada tarea de conducir el proceso de renovación que necesita el peronismo luego de la peor derrota electoral de su historia. A la postre, son todos responsables, los que estaban en la cabecera, de haber encumbrado a Alberto en la Presidencia del partido. Algo tan absurdo como lo sucedido en el radicalismo, otra fuerza con historia en la que, de la noche a la mañana pusieron a un «out sider» sin pergaminos en la cabeza del Comité Nacional, donde brillaron, en otros tiempos, destacadas personalidades. Las afinidades son evidentes. Alberto era, hasta el momento de ser designado al frente del PJ nacional, el principal referente de otro espacio político llamado Parte y no había tenido, nunca, una participación mínimamente preponderante en el ámbito del justicialismo capitalino. Al momento de su mágico encumbramiento sólo hubo la voz disonante de un ex Diputado nacional por Corrientes que se opuso y anticipó el error que se cometería. Los propios peronistas correntinos lo comprobaron días después, cuando llegó a Yapeyú en el marco de una reunión institucional con los gobernadores del Norte Grande. Allí mostró que no era un hombre de partido, sin el respeto mínimo hacia una dirigencia y militancia del peronismo a la que dejó al sol, en el descampado, sin tener el gesto de dedicarle unos minutos. No fue sino la primera muestra hacia el PJ de la Provincia y hacia los correntinos en general, a los que discriminó durante los cuatro años de gestión. El peronismo vivió otro tiempo complicado sí. Fue el que sucedió a la derrota de la fórmula Luder-Bittel, en el 83, en manos de Raúl Alfonsín. La diferencia fue que, entonces, había dirigentes de talla formados en la lucha militante, con claros conceptos de lo que debe ser un partido nacional y un funcionamiento orgánico. Antonio Cafiero, José Manuel de la Sota, Carlos Grosso y hasta el propio Carlos Menem representaban lo que dio en llamarse «la renovación». Eran otros tiempos. El fin del proceso militar produjo un reverdecer de las sanas prácticas democráticas con un pueblo movilizado que buscaba su destino y con dirigentes a la altura de las circunstancias que abrían un Norte de esperanza. Hoy le toca al peronismo interpretar los nuevos tiempos, tanto en el discurso como en la acción, pero, antes que nada, entender que debe reconciliarse con un pueblo que le dio la espalda. Para ello se torna necesario volver a las fuentes y recrear las prácticas democráticas, abiertas y participativas, que posibilitaron, merced a una interna nacional, la única que tuvo el peronismo, elegir a sus candidatos. El 2 de julio de 1988, la fórmula Menem-Duhalde se impuso en todo el país a Cafiero-de la Sota, quienes eran claramente los favoritos, como que eran apoyados por todos los gobernadores, con excepción de La Rioja y Catamarca, y por casi todos los intendentes con honrosas excepciones. Una altísima participación popular, una movilización sorprendente y un resultado que lo decía todo: 52 a 48 por ciento, todo coronado por la actitud ejemplar de los derrotados que, rápidamente, reconocieron el triunfo del riojano y cerraron filas con quien -ni lerdo, ni perezoso- les abrió las puertas para integrar los cuadros de Gobierno con personas de talento como Carlos Corach, que cuidaba la firma de nuevo presidente. José Luis Manzano, promovido a la jefatura del bloque de Diputados nacionales; De la Sota, designado embajador en Brasil; con un Antonio Cafiero, que siguió por un tiempo al frente de un Consejo Nacional que funcionaba orgánicamente, con reuniones semanales, cada miércoles, en el primer piso de la avenida Callao, casi Santa Fe. Hoy le cabe al justicialismo la responsabilidad de asumir que es un partido nacional y no una confederación de cacicazgos provinciales, donde cada uno hace su juego, alambrando sus provincias y rascándose para adentro. Sí, sorprende que se haya catapultado a la presidencia del PJ nacional a un hombre sin antecedentes, militancia ni pergaminos que era parte de otro partido como Alberto Fernández. También debe llamar a la reflexión que para nada menos que la cabeza de la fórmula presidencial, se haya optado por un hombre también de otro partido, el Frente Renovador, como si el justicialismo no pudiera sostener un candidato propio. La opción es clara. El PJ es, y deberá ser siempre, la cabeza de cualquier frente electoral, acorde a su política frentista, pero nunca debiera siquiera analizarse la posibilidad de resignar la responsabilidad de ser la cabeza de una propuesta electoral en la que se juega su destino. La derrota de Sergio Massa, exponente de otro espacio, fue interpretada, no sin razón, como la derrota del peronismo, la peor en sus casi 80 años de existencia. Un punto de partida para el análisis del tiempo que se viene, que no exime de la autocrítica descarnada y necesaria para no cometer los mismos errores. Lo propio cabe para el peronismo del Chaco. Más para el de Corrientes que, el año venidero vota Gobernador, la única provincia junto a Santiago del Estero. El justicialismo de Corrientes camina hacia su normalización, a fines de año, como lo anticipó este medio hace tiempo. Algunas definiciones asoman y parecieran ser saludables. La normalización se hará, exclusivamente, con la participación de sus afiliados, diferenciando claramente los que han sido y podrían llegar a volver a ser sus aliados. Ellos deberán encarar sus propias internas. Y pareciera claro que hay consenso en que el justicialismo irá por el premio mayor, descartando ser «cola de ratón» y resguardando, como no ha ocurrido la última vez, las cabezas de lista, siendo exigente en la conformación del resto de la grilla.
LA CORTE SUPREMA, UNA PELEA EN LA QUE MILEI LLEVA LAS DE PERDER
En el 94, los máximos líderes, Carlos Menem y Raúl Alfonsín, gestores de lo que dio en llamarse «el núcleo de coincidencias básicas», tras el cual estuvieron -por ambos lados- dos personajes centrales, como lo fueron Enrique «Coti» Nosiglia y Luis Barrionuevo, en una historia nunca contada, acordaron ubicar un ministro cada uno en la Corte Suprema de Justicia de la Nación, por entonces con nueve miembros. Dicho acuerdo debía plasmarse con la salida anticipada de los ministros Ricardo Levene, por entonces presidente de la Corte y Carlos Fayt. Para ello acordaron introducir una cláusula que establecía un tope de 75 años para ser ministro del alto Tribunal, esto implicaba la eyección automática de los dos ministros que, para entonces, superaban ese tope. El acuerdo, urdido en las sombras por Menem y Alfonsín, se cayó en pleno debate, cuando un convencional nacional por Corrientes anticipó su voto en contra, señalando que la Corte no podía «ser moneda de cambio de acuerdos políticos». Ello originó un acalorado debate en el cual quedó al desnudo la trama del recambio pactado. Luego de fuertes intervenciones de convencionales de distintas bancadas, Carlos Corach pidió un cuarto intermedio que, concedido por el pleno de la Convención, concluyó con una declaración conjunta de los presidentes de bloque de las bancadas mayoritarias, estos fueron el propio Corach y Raúl Alfonsín, que dejaron en claro que la reforma regiría para el futuro, por lo cual los jueces, por entonces en funciones, no quedaban alcanzados. Así fue que Levene y Fayt siguieron, como también Enrique Petracchi, cuando cumplió los 75. Ahora, una vez más, la integración de la Corte Suprema quedó en la vidriera. No es tarea de improvisados. Hoy, funciona con cuatro miembros. En realidad, desde 2021. Y, a partir de diciembre, quedará reducida a tres, con la renuncia de Juan Carlos Maqueda, que llega a los 75 años. Esta Corte tuvo, hasta no hace mucho, dos ministras, Carmen Argibay y Estela Highton. En este marco, pareciera lógico el reclamo que, en verdad, no debiera haber existido en cuanto a que es obvio que debe haber un equilibrio no sólo en lo que hace al género, sino a su composición por materias y por zonas geográficas del país. En la actualidad, hay cuatro varones. Si se diera lo anunciado, se pasaría a tener cinco hombres y ninguna representante femenina. Por el contrario, si los dos nuevos integrantes fueran mujeres se pasaría «a un tres a dos», dándose entonces que en los espacios de Argibay y Highton serían respetados la participación del género. La definición y la responsabilidad ya no pasa por Milei. Él se ha limitado a proponer. Lo hizo con parámetros que generan controversia. La «mbopa» ha quedado por las mujeres del Senado. Representan el 46 por ciento del total del cuerpo. Ellas, que llegaron por la vigencia de la ley de paridad, deberán mostrar hasta qué punto son consecuentes entre sí. Todo indica que, en esto, habrá una posición transversal que atravesará los distintos espacios políticos. No hay que olvidarse que, en sus respectivas provincias, el voto de la mujer es mayoritario. En este marco y más allá de otras desconfianzas propias de lo complejo, así como lo trascendente del tema, la posibilidad de alcanzar los dos tercios pareciera remota. La lógica indica que la Corte Suprema, tal como lo anticipó este medio en 2021, cuando salió por la puerta de atrás la ministra Highton, recién se completará con sus cinco miembros en el primer semestre de 2025, cuando se pongan sobre la mesa de negociación las dos vacantes en el alto Tribunal y el cargo de Procurador General de la Nación, tanto más importante que el de Ministro de la Corte. Sólo así se podrá llegar a anudar un acuerdo que garantice los dos tercios necesarios para convalidar la propuesta del Poder Ejecutivo. En el medio, la elección del nuevo Presidente. En septiembre o la primera semana de octubre. El actual titular será reelecto por otros tres años, por tres votos contra uno. El fin de su mandato coincidirá casi con el de Javier Milei. A la postre, la política es el arte de lo posible. Nadie descubre la pólvora.
STARLINK DE ELON MUSK EN ARGENTINA. La inminente instalación de Starlink tendrá un impacto revolucionario en el común de gente. Un antes y un después en materia de comunicaciones. Un servicio que, como pocos, es apreciado por el común de la población que valora la decisión presidencial de avanzar, incluso contra los intereses del grupo Clarín. La compañía de Internet satelital está a días de revolucionar la conectividad a escala nacional. Su servicio de alta velocidad estará disponible en todo el país. El desembarco de Elon Musk en el país se da en el marco del DNU presidencial 70/23, que aún sigue vigente, a pesar del rechazo del Senado y que, el día de mañana, si fuera invalidado por la Cámara de Diputados, ello no perjudicaría lo que ya es un hecho consumado y un derecho adquirido. El lanzamiento oficial estaría previsto para principios de abril. La empresa ultima los preparativos logísticos para brindar su servicio de conectividad de alta velocidad en todo el territorio nacional. Los argentinos podrán adquirir el kit de internet Starlink directamente desde el sitio web de la compañía o a través de Mercado Libre, Frávega o Cetrogar, que podrían ofrecer pagos en cuotas. Será el primer país donde se lanzaría simultáneamente la venta online y física. El proceso de compra y configuración estaría diseñado para ser lo más sencillo posible. Javier Milei y el magnate Musk estrechan su relación a través de interacciones en redes sociales y potenciales inversiones, con la posibilidad de un encuentro clave en Buenos Aires.EL PRINCIPAL TORNEO DEL CONTINENTE ENTREGARÁ UNA SUMA RÉCORD AL GANADOR. Será el partido mejor pagado en el mundo, debido al multimillonario premio económico que percibirá el campeón del principal torneo sudamericano. El monto que se llevará el vencedor del certamen superará al del año pasado. El equipo que se consagre campeón ganará 23 millones de dólares, cinco más que los 18 millones que obtuvo el Fluminense en 2023 por levantar el trofeo en el Maracaná. El subcampeón ganará 7 millones de dólares. Estas cifras, sin contar lo que los equipos recolecten a lo largo del torneo. El incremento del reconocimiento económico al ganador demuestra el prestigio del evento continental que este año llevará a cabo su edición número 65. La gran final, la sexta a partido único, se realizará por primera vez en la Argentina. Buenos Aires fue la sede elegida. Esto ilusiona a los hinchas del elenco «Millonario», ante la chance de poder llegar a ese encuentro final y ser locales en esa instancia. Cabe recordar que los incentivos por ganar un partido en la Libertadores también se elevaron de 300.000 a 330.000 dólares. En los últimos años la Conmebol logró ampliar los premios. Por ejemplo, los reconocimientos se incrementarán a medida que un equipo avance: en los octavos de habrá 1.250.000 de dólares, en los cuartos de final 1.700.000 de dólares; en las semifinales, 9.200.000 millones.LA SENSACIÓN TÉRMICA LLEGÓ A 62,3 °C EN RÍO DE JANEIRO. El último fin de semana registraron temperaturas agobiantes en la ciudad carioca. La ola de calor que golpea Brasil dejó nuevos récords. El indicador superó los 55 ºC en varias zonas de la ciudad, como en Jardín Botánico, un arbolado barrio residencial del Sur, donde fue de 57,7 ºC. Fue el segundo día consecutivo de récords, después de que el sábado se alcanzaran los 60,1 ºC de sensación térmica también en el Oeste. La marca más alta previa había sido en noviembre pasado (59,7 ºC). Las temperaturas máximas reales de 42 ºC en la ciudad. Las emblemáticas playas de Ipanema y Copacabana lucían repletas. Otro lugar elegido para mitigar las altas temperaturas fue el parque de Tijuca, una importante reserva natural en plena ciudad.MIENTRAS LOS POLÍTICOS SE PELEAN Y LOS MAFIOSOS SE UNEN, LOS MERCADOS ACOMPAÑAN. En otras circunstancias, un clima de tensión política como se vive en las últimas semanas hubiera disparado una corrida al dólar y repercutido en los mercados con una suba del riesgo país. No es lo que está pasando, para sorpresa de muchos que no terminan de entender. Bajan las tasas de interés, pero no sube el dólar. El mercado sólo parece dispuesto a dar buenas noticias. Una circunstancia que contradice la inocultable crisis política que ha puesto al sistema patas para arriba con todos los espacios fragmentados, aun dentro de sus propias realidades internas. El radicalismo, el justicialismo y el PRO dan cuenta de lo que han significado alcanzar el equilibrio de las cuentas públicas. Los inversores resultan mucho más permeables a ese mensaje que a la realidad que depara, hasta el momento, cada instancia de negociación política en la que se traban medidas clave que, según la mirada oficial, la economía necesita de manera urgente. Por caso, la reforma laboral que ya es un hecho y que tendría un marcado impacto en las empresas, cuyas acciones tuvieron hoy una excelente performance, tanto a nivel local como en Wall Street, donde se registraron subas de hasta 12% en el día. Además de los resultados de las cuentas públicas, que volvieron a arrojar superávit financiero en febrero el mercado presta máxima atención a otro número vital: las compras de divisas del Banco Central y la recomposición de reservas. Se trata de la variable sine qua non que permitirá al Gobierno levantar el cepo, a la que Caputo le agregó en los últimos días un plus que contribuye al buen ánimo de los operadores financieros: la posibilidad de un desembolso de fondos frescos por parte del FMI. En rigor, el Ministro admitió las negociaciones por un nuevo programa que reemplace al vigente y en el marco del cual podría producirse un desembolso de US$15.000 millones. Incluso, Caputo admitió que esos fondos podrían no salir de las arcas del Fondo Monetario, sino de «otro lado». Pero, en cualquier caso, consolidó la expectativa de un aporte de dólares que contribuya a avanzar en el desarme del cepo. Esos estímulos a los que se suman la suba de los títulos y la baja del riesgo país por debajo de los 1.500 puntos se combinan con la calma cambiaria, signada por un precio del dólar financiero, parece consolidarse por debajo de los $1.100 gracias al importante flujo de divisas en la previa del ingreso de la cosecha gruesa. El Banco Central lleva comprados US$2.400 millones en el mes, lo que sube la cuenta total desde que asumió el Gobierno a unos 10.700 millones. Esa cifra, de la que la autoridad monetaria pudo retener para recomponer reservas algo más de la mitad, permitió cumplir la meta trimestral de acumulación de reservas prevista en el acuerdo que todavía está vigente con el Fondo Monetario y que tendría una nueva instancia en abril.DOS PRESENCIAS QUE DAN QUÉ HABLAR. La primera lectura que dejan es que, más allá del apoyo que brindó Javier Milei a Donald Trump para una elección presidencial de noviembre que aún tiene final abierto, la administración de Joe Biden no ha resentido el vínculo con el Presidente argentino. El director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, según sus siglas en inglés), William Burns llegó a la Argentina y se reunió en la Casa Rosada cara a cara, con el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, en una nueva señal del estrecho acercamiento en la relación bilateral con Estados Unidos desde la asunción de Javier Milei. A la visita de Burns se sumará, en las próximas semanas, un viaje al país de la jefa del Comando Sur, la generala Laura Richardson. Con ese telón de fondo, la relación ha comenzado a ampliarse y a profundizarse en varios carriles. Las visitas de Burns y Richardson refuerzan los hilos de cooperación en seguridad, la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, y también la colaboración militar. Además de esa agenda, otro tema siempre presente en las discusiones es el avance de China, principal rival geopolítico de Estados Unidos, en América Latina, al igual que el de Rusia.MODELO BUKELE. En Ecuador está dando resultados. Los asesinatos bajaron de 40 a 12 por día, en medio del estado de excepción, mientras la popularidad del mandatario se disparó a más del 80%. Esta fotografía publicada por las fuerzas armadas ecuatorianas muestra a miembros del Ejército sometiendo a prisioneros del complejo penitenciario Regional 8, durante una operación en Guayaquil, el 18 de enero pasado. Daniel Noboa, un joven empresario heredero de un imperio del banano, llegó al gobierno sin que nadie lo esperase, venciendo al «correísmo». Pronto dijo que aplicaría las exitosas recetas de Nayib Bukele contra el crimen en El Salvador. Después de una arremetida del crimen organizado en enero, sacó al Ejército a la calle y, a la luz de los datos sobre homicidios, el shock provocado ha funcionado. En las calles de Guayaquil hay una relativa calma. «No escuchamos tantas balaceras ni muertos», dicen. La percepción es que no hay tantos muertos por la presencia de los militares. «El crimen organizado tiene tres décadas incrustado en el país y es difícil destruirlo solo con acciones militares».LA CGT AFLOJA LA TENSIÓN CON EL GOBIERNO. Descarta la posibilidad de un nuevo paro impulsado en soledad por Pablo Moyano y espera un llamado al diálogo. Mantuvo contactos informales con Julio Cordero en la Secretaría de Trabajo. Busca destrabar la homologación de las paritarias y discutir los ejes de la reforma laboral que impulsa el Gobierno. Algunas señales alimentan cierta expectativa de poder entablar «una sintonía diferente» en la relación con Nación. Cordero es un viejo conocido para los jefes cegetistas. «Hay una interacción y trabajo compartido por años», señalaron varios de los gremialistas. Interpretan que el nuevo funcionario tiene más juego propio y margen de maniobra que su antecesor, y en algunos casos lo emparentan con el espacio «más sensato» de la administración libertaria, que referencian en la figura del ministro del Interior, Guillermo Francos. Héctor Daer y Andrés Rodríguez, dos referentes de esos espacios, ofrecieron la semana pasada un gesto llamativo en favor del diálogo con el Gobierno, al plantear en una importante vidriera empresaria su disposición a conversar los ejes de una reforma laboral. No fue el único guiño de la CGT: pese a las insistentes amenazas de Pablo Moyano y la ebullición creciente entre los gremios del transporte, la central mantiene firme su decisión de no avanzar con la convocatoria a un nuevo paro general contra Milei después de haber concretado el 24 de enero la huelga más rápida declarada contra un gobierno desde el retorno de la democracia. LA AUTOCRÍTICA Y EL DEBATE EN EL PJ, COMO PUNTO DE PARTIDA DESPUÉS DE LA DERROTA. Hubo tensión en el encuentro peronista que se realizó en el estadio de Ferro. El peronismo comenzó a discutir sus necesidades y sus miserias, sus objetivos y sus incógnitas. En lo formal, el Consejo partidario convocará, más temprano que tarde, a una elección interna del PJ. Hay acuerdo para que así sea, pero hay que limar detalles. Hubo reproches, pases de facturas, frases rimbombantes y enojos. Se dijeron lo que hace mucho se querían decir. Fue sólo el comienzo. El punto de partida de una discusión que la propia dirigencia cree que será más profunda y más dura que otras veces. En esta elección que pasó, no perdió ni Perón, ni Eva, perdió una cúpula de dirigentes cerrada y mezquina que con lapicera y el dedo, y sin consultar a nadie, eligieron los candidatos y sin escuchar a nadie. Así nos va.»: «No podemos seguir con los mismos de siempre, con las mismas caras, diciendo y haciendo las mimas cosas, y pretender ganar las elecciones. Tenemos que hacer una profunda renovación. Si nos seguimos aplaudiendo entre nosotros, no tenemos futuro». Fueron definiciones críticas en el Congreso.LAS FUERZAS ARMADAS PUSIERON UN PIE EN ROSARIO. Aun con las limitaciones impuestas por las leyes vigentes y con la prevención que les genera la experiencia del 76-83, las fuerzas armadas accedieron a un apoyo limitado a lo logístico, al menos hasta tanto no haya normas que habiliten intervención más activa. A la vera del río Paraná y en un mediodía ardiente, 5 helicópteros y 2 navíos, decenas de camiones, micros y camionetas que pertenecen a las Fuerzas Armadas se sumaron al Operativo Rosario contra los clanes narcos que vienen aterrorizando con crímenes salvajes a los vecinos de la ciudad. Se trató de un despliegue militar que no reconoce antecedentes históricos y que puede ser una prueba piloto para un futuro próximo, donde las fronteras entre Defensa y Seguridad empiecen a modificarse. El ministro de Defensa, Luis Petri; el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y el intendente de Rosario, Pablo Javkin recibieron los recursos materiales -sobre todo de transporte- y humanos para poner en marcha de manera oficial la colaboración militar en el combate contra el narcotráfico, junto a los cuatro jefes militares principales del país: el brigadier general Xavier Isaac (Estado Mayor Conjunto); el general de brigada, Carlos Presti (Ejército); el contraalmirante, Carlos Allievi (Armada), y el brigadier mayor, Fernando Mengo (Fuerza Aérea). Es la primera vez en 40 años de democracia que los militares se trasladan a una ciudad para dar asistencia logística a fuerzas de seguridad federales y provinciales que están enfrentando una amenaza de seguridad grave. Además de los 120 uniformados, a la ciudad de Santa Fe llegaron múltiples recursos materiales que fueron puestos a disposición del Comité de Crisis. FANTINO «APUNTÓ A LA CABEZA A LOUSTEAU». Se autodestruyó con su voto, según el periodista. Luego de que Lousteau no acompañara que se postergue el tratamiento del DNU -decisión que lo acercó al kirchnerismo y lo alejó de su propio partido-, quedó como «perro malo». Alejandro Fantino se sumó a las críticas. Consideró que no se toma en cuenta «lo humano» a la hora de entender las decisiones políticas». «Parece que analizamos máquinas, que van y votan. Así se mueve parte de la política y de la vida. Todos los análisis son políticos», agregó, antes de apuntar directamente contra el economista: «Quizás haya sido movilizado por un alto componente de envidia. Tomando el concepto de Melanie Klein (psicoanalista austríaca del siglo XX), lo que vos sentís que no tenés, lo que te falta y envidias en tu falta no solamente lo querés, sino -como lo tiene el otro- intentás destruirlo». «Milei es de octubre de 1970, Lousteau de diciembre de 1970. Ambos son economistas; los dos vienen de la Academia; dieron clases, se dedicaron de alguna forma a la investigación; escribieron libros, ensayos y tratados. Uno en tres años es Presidente, el otro es Senador y no puede salir de ese lugar. Quiso ser Presidente y no pudo; quiso ser jefe de Gobierno y no pudo», dijo. «El envidioso, si no puede trabajar la envidia -que es traicionera-, lo enceguece. Votó autodestruyéndose porque quería destruir lo que tiene Milei y él no», subrayó. Finalmente, consideró que «el otro lado» no le perdona el voto a Lousteau y remarcó nuevamente las diferencias -y similitudes- entre el primer mandatario y el Presidente de la UCR: «Tiene 53 años, todo igual a él: el otro es Presidente y él está votando como un Senador más».ISABEL PERÓN RECIBIO UN PREMIO. La ex presidente argentina, María Estela Martínez de Perón reapareció en público a través de dos fotografías que publicó la española Asociación Preserva, que la distinguió con un premio relacionado con la defensa de los valores hispanos. «Porque su legado y su ejemplo no han pasado inadvertidos en muchos de nosotros, su sacrificada entrega, su ejemplaridad sin tacha, su férreo e inapelable sostén de la palabra y de los principios», detalla en el anuncio del reconocimiento otorgado, que se autodefine como una «asociación cultural para defender la Hispanidad y la Hispanósfera en Hoyo de Manzanares y en toda España». La asociación fundamenta además que por estar «siempre trabajando por el bien común no sólo de los argentinos, también de todos los hispanos», le otorga a la ex Jefa de Estado el premio. Popularmente conocida como Isabel, la viuda del fundador del peronismo ha vivido casi recluida en su domicilio en la capital española, donde se refugió en 1981 tras permanecer detenida por el Gobierno militar que la desalojó del poder en 1976. Regresó a Argentina en 1983, invitada por Raúl Alfonsín a su asunción presidencial en diciembre de ese año y poco después anunció que se retiraba de la vida política, de la que había terminado participando casi por azar al casarse con Perón. En 1994 volvió a la Argentina y participó de la jura de la Constitución en agosto de 1994, en el Palacio de San José de Flores, Entre Ríos. Desde entonces, sus apariciones públicas fueron esporádicas y con sus actuales 93 años ya casi no sale de su hogar.LEAL, PERO NO OBSECUENTE. La Vicepresidente volvió a mostrar que tiene perfil y personalidad propia como para fijar posiciones fuertes, muchas veces claramente diferenciadas del Presidente. Victoria Villarruel se fue ganando, con el correr de las semanas, el respeto de los senadores, a los que volvió a reivindicar destacando que es un error igualar para abajo, no sin antes señalar que, por la naturaleza de sus funciones, sus dietas deben ser acordes a sus responsabilidades. Dijo que la Argentina no es un reino y debe primar el respeto a las instituciones, remarcando el acierto de haber posibilitado que, en la Cámara alta, se debata y se vote el DNU presidencial, más allá del cálculo político de los resultados. Se pronunció en contra de la postulación a la Corte, señalando que había que respetar al género en la composición del alto Tribunal, en obvia referencia a que la salida de las ministras Carmen Argibay primero y Estela Highton, abría la posibilidad de una integración equilibrada. Fue más allá, al cuestionar al juez Ariel Lijo respecto al cual, recordó, su intervención en la causa por la muerte del sindicalista Ignacio Rucci que dejó un sabor amargo. La Vicepresidente dejó en claro que no comparte la impronta de los ministros de Seguridad y Defensa. Se pronunció abiertamente en contra de la participación de las fuerzas armadas en la lucha contra el narcotráfico, sin dejar de expresar que le molestó que ambas áreas no hayan quedado bajo su responsabilidad, como era uno de los compromisos. No dejó dudas de su alineamiento con Javier Milei, con quien coincidió en la necesidad de tener una mirada más amplia y objetiva respecto a lo que fue la década de los 70, indicando la necesidad de que los militares que continúan detenidos gocen del mismo beneficio que se le otorga al resto de los argentinos en un marco de igualdad. MAURICIO MACRI VOLVIÓ A LA PRESIDENCIA DEL PRO. Se oficializó como candidato único en una lista única que quedará consagrada como la nueva conducción del Pro que pasará a liderar Mauricio Macri y de la que forman parte representantes de Patricia Bullrich, que tensó la cuerda hasta el final, amenazando con ir con lista propia. El sector de Horacio Rodríguez Larreta, aunque quedó dentro del partido, prefirió no ser parte del armado denunciando que el PRO terminaría siendo absorbido por Javier Milei. La decisión de retomar la conducción del PRO obedece no sólo a un intento urgente por revitalizar un partido al que incluso -desde algunos sectores internos- empezaron a escribirle el certificado de defunción, si no en la necesidad de influir en la gestión libertaria y de posicionarse como el interlocutor principal de Javier Milei de cara a una inminente confluencia electoral para los comicios del próximo año. Ello, más allá de la actual alianza parlamentaria entre el PRO y La Libertad Avanza, cada vez más aceitada y de la marcada desconfianza que muestra la relación de Macri con Milei. «No podemos hacer otra cosa que acompañar», dice una y otra vez Mauricio. Está preocupado y no se ocupa en ocultarlo. Su definición sobre el funcionamiento del Gobierno intentó ser un elogio cuando se refirió a un Presidente «ajeno al sistema político», que merece -según pidió- un acompañamiento «a la altura de las circunstancias», aunque segundos antes había deslizado: «Un verdadero outsider, es él, su hermana y las redes sociales». Según Macri, por la concentración del sistema de toma de decisiones en ese tridente del poder -las «redes sociales» remiten inequívocamente, además del Presidente y su hermana Karina, al tercer integrante de la mesa chica del Gobierno, el consultor Santiago Caputo- se explica, en buena medida, la inacción -parálisis, en algunos casos- en muchísimas áreas de la administración central. No hay una iniciativa, por menor que sea, que no tenga que pasar por ese filtro. El ex presidente habla con Milei muchísimo más de lo que se publica. Es más: se encontraron más veces de las que trascendieron. El último encuentro fue hace algunas semanas. Las conversaciones giran, en general, en torno a la macroeconomía, lo único que ocupa al Presidente, obsesionado con el equilibrio fiscal, la acumulación de reservas y la desaceleración de la inflación, una variable que inquieta por el IPC de este mes.VA POR TRES AÑOS MÁS. Para disgusto del Gobierno y del universo K, el presidente de la Corte Suprema, Oscar Rosatti será elegido, por tres votos contra uno, para seguir al frente por un nuevo periodo. El fin de su nuevo mandato coincidirá con el del Jefe de Estado, aunque Milei preferiría que, en la poltrona mayor de la mesa decagonal del cuarto piso del Palacio de los Tribunales, vuelva a estar Ricardo Lorenzetti, quien, desde que fue eyectado del cargo (por un golpe palaciego de los que se acostumbran en la Corte) nunca dejó de operar para volver. Ya en tiempos del menemismo fue el dos veces Presidente de la Corte, Enrique Santiago Petracchi, quien cruzó a Carlos Menem, que había anunciado la incorporación del destacado constitucionalista Horacio Oyhanarte, a quien el ex Presidente quería asumiera la titularidad del alto Tribunal. A la postre, Oyhanarte, que ya había sido ministro durante el gobierno de Arturo Frondizi, integrando la Corte más prestigiosa que se conoció y que había asumido como el ministro más joven, con solo 37 años, terminó declinando el ofrecimiento presidencial.PAOLO ROCCA ASEGURÓ QUE TIENE «MUCHAS ESPERANZAS» EN JAVIER MILEI. El empresario, principal accionista de Techint, habló del potencial de Vaca Muerta y aseguró que «el problema está en la superficie, en el entorno regulatorio». Lo hizo en Houston, Estados Unidos, en el marco de la conferencia sobre energía CeraWeek by S&P Global.EL «PUERTISMO» VA POR LA GOBERNACIÓN EN MISIONES. En ese marco debe analizarse el pase de la diputada nacional, Florencia Klipauka, que responde a Pedro Puerta a las filas de Javier Milei. La nueva legisladora de LLA, fue elegida en las elecciones legislativas de 2021 por Juntos por el Cambio. Hace unos meses, dejo ese bloque y paso al que lidera Miguel Pichetto que ahora quedó con uno menos. Klipauka pertenece a la fuerza Activar, que es una expresión liderada por Pedro Puerta, electo primer diputado provincial en la última elección. Esta fuerza está apuntalada por Ramón Puerta, ex gobernador de Misiones, ex presidente provisional del Senado de la Nación y ex embajador en España, entre otros cargos. Pedro Puerta, quien desde que asumió el nuevo Gobierno de Milei apoya sus decisiones, también comunicó este miércoles el ingreso de su fuerza en su cuenta de X. El hijo de Ramón Puerta tiene ambiciones en territorio misionero. Tras desempeñarse en la empresa yerbatera, propiedad de su familia, y en el canal de televisión Misiones Cuatro, de la que su padre es dueño, ingresó a la política institucional. Y ahora apuesta con el apoyo del oficialismo nacional a dar pelea en 2027 al candidato que imponga Carlos Rovira.UNA MUJER QUE PRESTIGIÓ LA CORTE SUPREMA. En estos tiempos, deberán reponerse las dos vacantes que dejaron las juezas Carmen Argibay y Estela Highton de Nolasco. La primera fue una jurista de renombre internacional que honró con su presencia y sus fallos al más alto Tribunal de la Nación. Por estos días se cuestiona al Presidente de la Nación por haber elevado el nombre de dos candidatos varones para completar la Corte. Más allá de la crítica, válida, por cierto, como le cabe por el hecho de no haber incluido ninguna mujer en el Salón de los Próceres, las miradas deberían volcarse hacia las mujeres que están en el Senado de la Nación y que, a mérito de la ley de paridad de género, representan el 46% de su composición. Son ellas quienes tienen la posibilidad, con su voto, de hacer que la ley sea una realidad. Muchas veces son las que no son consecuentes ni con su género, ni con hacer cumplir las normas que, paradójicamente, posibilitaron su incorporación a las cámaras legislativas. Por estas horas, un silencio que aturde de la mayoría de ellas, pertenecientes a distintos espacios políticos. En el caso de Corrientes, se espera que la senadora Valenzuela fije posición; en el del Chaco, que lo haga Pilatti de Vergara.UN BAÑO DE REALIDAD. La Apicc solicitó suspender el aumento salarial por 120 días. Se trata de un acuerdo en las últimas paritarias. Desde el sector indican una caída del 30% en las ventas y el aumento en los servicios. La Asociación de la Producción, Industria y Comercio de Corrientes (Apicc) solicitó posponer la aplicación de cualquier incremento salarial por un período de 120 días. «Hasta que las Pymes locales acomoden sus finanzas, teniendo en cuenta el contexto de baja de ventas, el incremento de los servicios y las inclemencias climáticas que han afrontado recientemente», señalaron. «Respetamos la necesidad de no dejar atrasar el salario de nuestros colaboradores, pero en estas circunstancias nuevos incrementos hacen inviable la actividad», agregaron. Augusto Massochi, presidente de la Apicc, habló de la situación económica de los comercios en Corrientes. Aseguró que lo que piden a la Cámara Nacional es un diferimiento, ya que no manejan los mismos valores que se manejan en otros lugares del país. Expresó la preocupación del sector comercial ante esta situación, destacando una caída del 30% en las ventas y un aumento considerable en los servicios, gastos y alquileres. Afirmó que, aunque los comerciantes desean pagar más a sus empleados, llega un momento en el que se vuelve insostenible. Se están buscando soluciones, como diferimientos y promociones en efectivo, para intentar mantenerse a flote en medio de esta difícil situación. El presidente de Apicc hizo hincapié en el valor del personal para los comerciantes, reconociendo su importancia y el esfuerzo que implica formarlos y prepararlos. Sin embargo, señaló que cuando las ventas no acompañan, se vuelve imposible seguir aumentando los sueldos.