En el marco de la conmemoración del Día del Abogado y la Abogada, el presidente del Consejo Profesional de Abogados del Chaco, Ricardo Urturi, expresó una serie de reflexiones sobre la importancia de la profesión en la vida democrática, social e institucional de la Argentina.
En su intervención, remarcó que «los abogados y abogadas somos grandes pacificadores» y destacó el papel central que cumplen en los distintos ámbitos del Estado, la política y la sociedad civil.
Urturi planteó que la abogacía, más allá de su ejercicio en los tribunales, tiene un rol de mediación y búsqueda de soluciones en conflictos de todo tipo.
Señaló que el conocimiento adquirido en la Facultad de Derecho trasciende el mero litigio, proyectándose hacia múltiples espacios donde los profesionales cumplen funciones decisivas. «Siempre que haya dos personas va a haber un conflicto y si hay tres más, ¿no es cierto? Y ahí donde hay un conflicto van a haber muchos abogados y abogadas», sostuvo.
En ese sentido, resaltó que la relevancia de la profesión está dada por su inserción en los tres poderes del Estado.
«La República tiene tres poderes y uno de los poderes es el Poder Judicial que está integrado por abogadas y abogados exclusivamente en los cargos de magistrados y jueces», explicó, subrayando también la presencia de profesionales en el Poder Legislativo y en el Poder Ejecutivo.
ABOGADOS COMO PACIFICADORES SOCIALES
Urturi remarcó el carácter pacificador de la abogacía. «Es una profesión que tiende a buscar resoluciones a los conflictos, buscar mediar, buscar solucionar, buscar traer la paz a los ciudadanos y ciudadanas», expresó.
Esta función, según explicó, cobra particular relevancia en un contexto social y político donde los niveles de confrontación tienden a intensificarse.
El presidente del Consejo Profesional advirtió que «últimamente todo se enrarece» en la vida pública y que es en esas circunstancias cuando más se requiere la intervención de actores con formación republicana y democrática. Subrayó que los abogados y abogadas deben ser parte activa en la construcción de una convivencia más armónica.
Al respecto, apuntó que «nosotros nos merecemos como argentinas y argentinos una sociedad más tranquila, más en paz, donde verdaderamente se abonen las ideas con la verdad, especialmente con la verdad».
De esta manera, ligó el ejercicio profesional con la responsabilidad de garantizar un marco de respeto, tanto en los procesos judiciales como en el debate público.
RESPETO A LAS INSTITUCIONES Y A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN
En su intervención, Urturi también se refirió al rol de los medios de comunicación y a la necesidad de preservar el derecho a la información. Destacó que los periodistas cumplen una función esencial al dar a conocer los hechos de manera objetiva, y que esa tarea debe desarrollarse siempre dentro de un marco de respeto y responsabilidad.
Cuestionó las agresiones verbales hacia trabajadores de prensa y señaló que «eso flaco favor hace a la República».
En su análisis, la violencia discursiva, los insultos y las injurias no contribuyen a un clima de convivencia democrática, sino que erosionan la confianza en las instituciones.
En este punto, remarcó que incluso en los casos de delitos graves «aún el más perverso de los delincuentes tiene derecho a un juicio». Con esta afirmación, defendió la importancia de la defensa técnica y del debido proceso, principios que garantizan la vigencia del Estado de Derecho y la igualdad de todas las personas ante la ley.
El sentido democrático
de la abogacía
Urturi remarcó que la profesión jurídica se encuentra directamente vinculada con los valores democráticos y republicanos. Señaló que la tarea de quienes ejercen la abogacía no se limita a los tribunales, sino que también abarca la participación en la vida pública, en la política y en la administración.
«La profesión tiene mucho que ver con las incumbencias de nuestra carrera, una profesión que tiende a ser solidaria», afirmó.
Asimismo, destacó que este espíritu de servicio y compromiso ciudadano es lo que permite a los abogados y abogadas consolidar una práctica orientada a la defensa de derechos y a la resolución de disputas en ámbitos diversos.
En ese marco, reiteró que «abogados y abogadas debemos pacificar, pero todos debemos hacerlo y especialmente los políticos y quienes ejercen cargos de mayor responsabilidad».
Con esta declaración, llamó a un esfuerzo conjunto que supere la lógica del enfrentamiento permanente para fortalecer la institucionalidad democrática.
Homenajes
En relación con las actividades programadas, Urturi explicó que durante la jornada se desarrollaron distintos actos conmemorativos. A las 11.30, se realizó una ofrenda floral en la avenida Alberdi, en homenaje a Juan Bautista Alberdi, considerado inspirador de la fecha que recuerda a los profesionales del derecho en todo el país.
Posteriormente, se llevó adelante un encuentro en la sede del Consejo Profesional de Abogados, donde colegas compartieron un almuerzo distendido.
Por la tarde-noche, a las 19.30, tuvo lugar la entrega de medallas de oro y plata a los abogados y abogadas que cumplieron 50 y 25 años de trayectoria respectivamente.
El acto contó con la presencia del gobernador de la provincia, de ministros del Superior Tribunal de Justicia (STJ) y de autoridades políticas, así como de familiares de los homenajeados.
Finalmente, la conmemoración culminará con una cena de gala en la que participarán más de 400 colegas, en un espacio pensado para el encuentro y la celebración colectiva.
Una profesión en proyección permanente
Más allá de las celebraciones puntuales, Urturi enfatizó que el Día del Abogado y la Abogada debe servir para reflexionar sobre el sentido y los desafíos de la profesión.
Señaló que el compromiso con la paz social, la defensa de los derechos y el respeto a la verdad constituyen principios irrenunciables que deben guiar la práctica cotidiana de quienes ejercen el derecho.
Asimismo, resaltó la necesidad de que los profesionales se adapten a los cambios sociales, políticos y culturales sin perder de vista la esencia pacificadora de su labor.
Urturi concluyó subrayando que el día conmemorativo no pertenece únicamente a los litigantes, sino también a todos los abogados y abogadas que, desde distintos ámbitos, contribuyen a la construcción de una sociedad más justa y equilibrada.
«Es el día nuestro de abogadas y abogados que ejercemos, que litigamos o que trabajamos de cualquier manera en distintos lugares de la sociedad», expresó.