El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, delegación Chaco, advirtió que la falta de financiamiento privado, el freno de la obra pública y el deterioro acelerado de la infraestructura siguen frenando la recuperación del sector. Valoró la gestión ordenada en áreas provinciales, aunque señaló que muchas empresas trabajan con actividad mínima y sin crédito hipotecario real. También alertó sobre la parálisis de proyectos estratégicos, como el segundo puente Chaco–Corrientes, y pidió «ponerse la camiseta del país» para revertir la crisis estructural.
El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, delegación Chaco, Alejandro Salgado, realizó un balance del año para el sector, analizó la situación provincial y nacional, y advirtió sobre los desafíos estructurales que enfrenta la actividad. También destacó señales de recuperación parcial, aunque remarcó que la ausencia de financiamiento y la caída de la obra pública siguen condicionando seriamente a las empresas locales.
Consultado sobre el cierre del año para la construcción en la región, Salgado indicó en diálogo con La Voz del Chaco que en la provincia se observa «un aumento del 15 al 16% en la cantidad de operarios registrados», aunque advirtió que ese dato debe analizarse con cautela: «Todavía estamos lejos: casi en un 50% por debajo de la media histórica de empleo registrado en el sector. Puede ser una buena noticia o no, según cómo la miremos», explicó.
A nivel nacional, la actividad se mantuvo «casi constante» al comparar 2025 con 2024. Aun así, algunos indicadores muestran señales incipientes de repunte. «Parecería haber un aumento en el consumo de cemento a granel, lo que puede anticipar un mayor movimiento en infraestructura», señaló.
Sin embargo, según Salgado, la falta de inversión pública continúa generando un deterioro acelerado en la infraestructura existente: «El deterioro no es lineal, es geométrico. Cada vez cuesta más reparar lo que no se mantiene», remarcó.
Infraestructura vial y
limitaciones presupuestarias
Respecto del estado de las rutas nacionales, el dirigente dijo que no tiene un panorama completo, aunque sí reconoció que la falta de recursos es evidente. «Creo que la voluntad del gobierno está, se ve el esfuerzo, pero sigue faltando presupuesto», opinó.
Salgado recordó que el Ministerio de Infraestructura provincial continúa afectado por el crédito de USD 360 millones que debe afrontar: «El ministro nos dijo que todavía queda por pagar la mitad. Si se pudiera refinanciar, habría un mejor panorama para invertir en obras», sostuvo.
Asimismo, mencionó que se buscan fuentes de financiamiento para obras estratégicas, como una nueva entrada a Resistencia por el SARFIL. «Para 2026 podría haber buenas noticias si se logran esos acuerdos», anticipó.
Viviendas: gestión ordenada, pero recursos escasos
Al referirse al área habitacional, Salgado destacó la labor del Instituto de Vivienda: «Trabaja de forma muy ordenada. Tiene pocos recursos, pero los usa con criterio, priorizando obras inconclusas y soluciones para sectores de menores ingresos».
El dirigente insistió en un reclamo recurrente del sector: «No nos pidan arrancar obras que después no van a poder pagar. No tener trabajo es malo, pero tener trabajo y que no te paguen es mucho peor».
En cuanto a deudas pendientes con empresas constructoras, indicó que se trata de casos puntuales: «Son deudas viejas; algunas se pagaron, quedan otras. La situación es muy particular en cada empresa».
Empresas con
actividad mínima
Actualmente, la Cámara mantiene unas 20 empresas asociadas, aunque muchas están virtualmente paralizadas. Salgado mencionó un dato preocupante: «El 70% de las empresas constructoras activas tiene entre 0 y 9 empleados. Es imposible mantener una estructura así en un sector que requiere tanta mano de obra».
Para el dirigente, esta reducción drástica es una consecuencia directa del freno a la obra pública y de la búsqueda de equilibrio fiscal por parte del gobierno:
«La construcción fue el sector más afectado. Se decidió frenar la obra pública para ayudar al orden fiscal, pero el impacto en empleo productivo fue muy fuerte», subrayó.
Nuevos instrumentos
financieros
El dirigente mencionó que comenzaron a aparecer herramientas nuevas, como fondos comunes de inversión aplicados a la construcción.
«Para esto se necesitan sociedades gerentes; el Banco del Chaco ya tiene una y la Bolsa de Comercio evalúa crear otra. Se lanzó un fondo en Buenos Aires con estas características. Donde entra el mercado de capitales, aumenta la posibilidad de financiamiento», describió.
Fondo fiduciario
provincial
Sobre el fondo fiduciario anunciado por el Gobierno del Chaco, Salgado indicó que aún está en proceso. «Estamos trabajando junto a otras empresas con terrenos en la zona norte. El problema es que el único financiamiento es el que dan las propias empresas».
Explicó que el esquema permitiría extender los plazos de pago: «A los cuatro años que financiamos las constructoras, el gobierno sumaría dos más. Serían seis años, pero sigue siendo poco. Comprar una vivienda en seis años es solo para clase media alta, y muchas veces con ayuda familiar», advirtió.
Un sector que muestra señales
Consultado sobre el movimiento de construcción en altura, Salgado señaló que la actividad existe, aunque lejos del nivel que debería tener. «Algo se está haciendo, pero no lo que debería demandar el mercado», indicó.
Contó que recientemente visitó una obra de su empresa, un edificio de 27 departamentos sobre calle Catamarca. «Hay movimiento, pero muy por debajo de lo necesario. Y tampoco es que haya una gran demanda, porque no existe financiamiento. Entonces los que compran son inversores o gente con un poder adquisitivo muy alto, que quizás compra un departamento para un hijo», explicó.
El financiamiento hipotecario: «Está recontra verde»
Salgado insistió en que la falta de créditos hipotecarios limita cualquier posibilidad de expansión. «Hoy por hoy, todo el tema de hipotecas divisibles está recontra verde. Fiduciaria se reunió con los bancos, los bancos fueron, pero nadie pone los créditos», sostuvo.
Además, remarcó que las entidades financieras sólo otorgan préstamos contra escritura finalizada. «El departamento no solo tiene que estar terminado: debe tener PH, estar inscripto en el Registro de la Propiedad. Y eso desalienta la inversión, porque entre comprar un terreno, hacer el proyecto, construir y llegar a la escritura, pasan cinco años», afirmó.
En ese escenario, consideró que los desarrolladores no logran rentabilidad suficiente: «Los precios de venta apenas cubren los costos. Si hubiera crédito hipotecario, el valor de venta podría mejorar y habría más inversión. Si no hay montones de edificios en construcción, es porque no hay negocio».
El ladrillo sigue siendo
la mejor inversión
Sobre si el ladrillo continúa siendo la inversión más segura, Salgado respondió con prudencia, aunque reconoció un repunte.
«Parece que vuelve a ser negocio invertir para cobrar un alquiler. En países vecinos ya los números no están cerrando: las expensas las paga el propietario y hay demasiada oferta. Acá los valores en dólares se recuperaron un poco y hoy tienen cierta razonabilidad», analizó.
Sin embargo, aclaró que no existe una fórmula infalible: «No me animo a decir cuál es la mejor inversión: alguien te dice que duplicó con criptomonedas o que perdió la mitad. Lo que sí creo es que el ladrillo sigue siendo muy seguro, casi sin riesgo».
Burocracia municipal: «Sigue siendo engorroso, pero hay intención de mejorar»
Respecto a los trámites municipales para aprobar proyectos, Salgado sostuvo que el proceso «sigue siendo bastante burocrático», aunque percibe voluntad de agilizarlo.
«Encontramos receptividad en el municipio, pero también es cierto que a veces hay proyectos mal presentados y eso demora todo», admitió.
Para el dirigente, agilizar permisos es clave si se quiere atraer inversiones: «Hay que tener los proyectos aprobados. Si aparece una oportunidad y no tenés el proyecto listo, perdés un año. Hoy, entre realizar un proyecto —que requiere muchos especialistas— y obtener la aprobación, se va ese tiempo».
Materiales y costos:
tendencia a la baja
Salgado señaló que, según los índices sectoriales, los costos en dólares muestran una baja sostenida en los últimos dos años. «Hubo un pico loco a fines del primer cuatrimestre de 2024, pero si lo sacás, se ve una tendencia a la baja», explicó.
Sobre la mano de obra, indicó: «Recuperó algo su valor en dólares, pero no está en niveles máximos de los últimos diez años. No es ese el problema».
El principal obstáculo continúa siendo el precio de venta: «Hoy los valores no son buenos, ese es el mayor freno».
Transferencia de obras nacionales
El empresario también se refirió al traspaso de obras nacionales a las provincias, un tema que generó críticas del sector.
«La transferencia fue mala con financiamiento y sin financiamiento. Muchas provincias pedían hacerse cargo para terminar obras paralizadas, pero ni siquiera les entregaban la documentación», cuestionó.
Relató que en algunos casos el gobierno nacional exigía que la provincia asumiera deudas previas: «Hubo un sinfín de combinaciones que complicaron todo».
El segundo puente Chaco–
Corrientes: «No sé si se va a cumplir»
Consultado sobre las promesas nacionales de avanzar con el segundo puente Chaco–Corrientes, fue contundente:
«La verdad que no sé. Lo usan para hacer política. Y hay mucho egoísmo: algunos funcionarios dicen ‘yo no lo voy a terminar’, cuando lo importante es empezar».
Salgado consideró que la región necesita avanzar al menos con la circunvalación y la traza:
«Ni siquiera hablo de pavimentar: digo que empiece a verse algo, aunque sea el cartel de obra».
Recordó también la vulnerabilidad actual del puente General Belgrano: «Vivimos con la espada de Damocles. El puente debería servir para tránsito entre ciudades, y los camiones deberían ir por rutas de circunvalación, como pasa en Posadas. Es una locura que sigan atravesando la ciudad».
Aseguró que el proyecto no figura en el presupuesto 2026.
Balance del año y relación
con el gobierno
Salgado confirmó que la entidad realizará un brindis de fin de año con autoridades provinciales, aunque en un clima moderado. «No hay mucho espíritu de fiesta, pero sí sirve para conversar», sostuvo.
Valoró algunas decisiones del gobierno nacional, pese a sus críticas previas:
«Hay temas que instaló el Gobierno y que están buenos: terminar con la inflación, evitar cortes de rutas, ordenar las cuentas. Todas las deudas se pagan; si uno deja de pagar, después nadie te da crédito, sea una persona, una provincia o un país».
«Hay que ponerse
la camiseta del país»
Como mensaje final, el titular de la Cámara llamó a recuperar la confianza en la Argentina:
«Hay que ponerse la camiseta de la ciudad, de la provincia, del país. Dejar de pensar que siempre lo de afuera es mejor. Este país nos dio muchas satisfacciones», expresó.
El costo de la
construcción en dólares
El costo de construir una casa en la Argentina atraviesa un momento de relativa estabilidad en términos de tipo de cambio, pero con señales de repunte en los insumos medidos en pesos. Según el último relevamiento de la Asociación Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires (Apymeco), el valor del metro cuadrado (m2) se ubicó en u$s1.358,46 por m2 en octubre de 2025.
Este valor refleja una variación interanual del índice general de 26% y marca un aumento en dólares de casi 3% respecto al mes anterior.
Para tener una referencia del ciclo reciente, en el pico de noviembre del 2023, antes de la devaluación inicial del Gobierno de Javier Milei, el costo de construcción en dólares se había disparado hasta cerca de u$s1.800.
Tras el ajuste cambiario de diciembre, el costo por m2 se había desplomado hasta los u$s1.050.
El valor actual se encuentra por debajo de ese pico histórico, pero muy por encima de los u$s850 que promedió durante el primer semestre del 2020.
Evolución del costo de construcción en Argentina
El informe de Apymeco -que contempla la construcción de un edificio de 9 pisos o una casa de 80 m2-, muestra que la evolución del costo se desacelera respecto del año anterior. La suba mensual del índice general en octubre de 2025 fue de 2,99%, lo que sugiere que el aumento de precios en la construcción se mantiene en una senda ligeramente por encima de la inflación general del período, aunque el rubro Materiales mostró una aceleración más fuerte. En el desglose por rubro, el componente Materiales mostró una variación mensual de 4,41%, mientras que la Mano de Obra subió 1,12% y el rubro Provisión de Terceros tuvo una suba de 2,49%.
A nivel de insumos específicos, se destacaron fuertes alzas en Cemento (14,90%), Hormigón (6,06%) y Artefactos Sanitarios (5,62%). En contraste, algunos rubros como rampa vehicular, mezcla adhesiva y materiales de instalación de agua registraron leves bajas. En los últimos 10 años, el costo de construcción medido en dólares tuvo un recorrido irregular. En 2015, edificar una vivienda media demandaba menos de u$s600 por m2. Desde el piso de 2020, la curva se mantuvo ascendente: en 2023 superó los u$s1.700 y hoy se ubica en un nivel estabilizado tras la corrección cambiaria.
Factores que condicionan el costo
Gustavo Serafín Marín, presidente de Apymeco, señaló que los valores actuales reflejan un cambio en la dinámica del sector. «El ritmo de aumento de los materiales en general se redujo respecto del año pasado, aunque vimos una aceleración en octubre impulsada por insumos clave como el cemento. La mano de obra se mantiene más estable, pero persisten diferencias importantes entre provincias», explicó. El empresario destacó que en jurisdicciones como La Plata el punto más crítico es la obtención de permisos de obra. «Los tiempos administrativos se transformaron en un factor de riesgo económico. Una demora en la aprobación puede modificar todo el esquema de costos previstos», indicó.
Para una vivienda tipo de 100 m2, el costo total estimado ronda los $186 millones (sin incluir terreno ni impuestos). Si se toma una construcción básica, el valor parte desde los u$s1.000 por m2, mientras que una obra con materiales de mayor calidad se aproxima a los u$s2.000. En el caso de viviendas de nivel premium, el metro cuadrado puede superar los u$s2.500, según las terminaciones y el equipamiento.
El crédito, la clave para
reactivar el sector privado
Salgado insistió una y otra vez en el mismo punto: la falta de crédito. «Si el ahorro de los argentinos fuera al crédito para el sector privado, y no al Estado, el país explota. La gente podría comprar una vivienda», afirmó.
Comparó precios locales con los de la región: «Los valores de la vivienda acá son menores que en Brasil o Uruguay. El problema es que no hay crédito a 30 años. Con crédito a largo plazo, la gente accedería perfectamente». Recordó que los históricos créditos hipotecarios nunca fueron masivos: «Había que tener suerte o contactos. Para que haya un cambio real, tiene que ser masivo, no a cuentagotas».

