Dos delincuentes armados redujeron y golpearon al conserje de un motel ubicado sobre avenida Ayacucho al 4800, en Barranqueras, y escaparon en moto con la recaudación del mes y el sistema de cámaras. El robo, que habría superado los $4 millones, se suma a una seguidilla de asaltos millonarios registrados desde fines de diciembre en el Gran Resistencia.

Un violento asalto armado ocurrido en la madrugada de este martes en un hotel alojamiento de Barranqueras volvió a encender las alertas por la sucesión de robos millonarios que se vienen registrando en el área metropolitana desde fines de diciembre.
El hecho tuvo lugar minutos después de la medianoche en un motel ubicado sobre avenida Ayacucho al 4800, en la zona sur de la ciudad. Dos delincuentes que se movilizaban en motocicleta sorprendieron al conserje del establecimiento, un joven de 22 años, cuando salió a verificar la activación de una alarma de ingreso.
Según informaron fuentes policiales, los sujetos redujeron al trabajador a punta de pistola, lo obligaron a ingresar a la oficina administrativa y lo golpearon mientras forzaban la caja fuerte. Tras concretar el asalto, escaparon rápidamente del lugar con la recaudación acumulada del mes y el equipo DVR del sistema de cámaras de seguridad.
De acuerdo a información extraoficial a la que accedió este medio, el monto sustraído rondaría los 4 millones de pesos, lo que convierte al hecho en uno de los robos más significativos registrados en las últimas semanas.

En la escena trabajó personal del Gabinete Científico del Poder Judicial junto a la Sección Rastros del Departamento Antecedentes Personales, quienes realizaron pericias y levantamiento de huellas. La causa quedó en manos de la División Delitos Contra la Propiedad del Departamento Investigaciones Complejas, que desplegó un operativo para identificar y detener a los autores.
El asalto se suma a una serie de robos millonarios y de características llamativas que se vienen produciendo en el Gran Resistencia desde el 23 de diciembre pasado, varios de ellos cometidos con violencia, uso de armas de fuego y una logística que refuerza la hipótesis de bandas organizadas.
Mientras avanza la investigación, el episodio vuelve a poner en foco la creciente preocupación por la seguridad en Barranqueras y zonas aledañas, donde comerciantes y trabajadores nocturnos aparecen como blancos reiterados de hechos delictivos de alto impacto.
