El intendente interino de Barranqueras, Roberto Benítez, entrevistado por Radio Libertad, precisó sobre los hechos ocurridos durante el último fin de semana en el edificio municipal que permanece clausurado por riesgo estructural, así como sobre el estado actual de la causa judicial vinculada a los incendios registrados en el lugar y la situación salarial del personal municipal.
Según relató, el primer episodio se produjo el sábado, cuando se detectó el ingreso indebido de cinco personas al edificio. Esta situación fue advertida a partir de una denuncia realizada por el sereno del lugar, lo que permitió la intervención inmediata de la Guardia Urbana y la posterior detención de los involucrados.
Benítez aclaró que se trató de personas ajenas a cualquier función municipal y remarcó que actualmente nadie tiene permitido ingresar al inmueble debido al peligro de derrumbe que presenta la estructura. En ese sentido, subrayó que se trata de «una situación bastante delicada», lo que motivó el vallado perimetral de todo el edificio.
No obstante, el intendente reconoció que, pese a las restricciones vigentes, algunas personas logran ingresar de manera irregular. Explicó que estas situaciones se producen porque quienes intentan acceder «se le escapan por ahí a los serenos», lo que obliga a reforzar las tareas de vigilancia y monitoreo permanente.
Por este motivo, indicó que el edificio se encuentra bajo observación constante y que la Guardia Urbana intervino activamente durante el fin de semana para garantizar la seguridad y evitar nuevos accesos indebidos, en un contexto marcado por el deterioro edilicio y el riesgo latente para quienes se aproximen al lugar.
INCENDIO DEL DOMINGO Y RESPUESTA DE EMERGENCIA
El segundo hecho relevante se produjo el domingo cerca del mediodía, cuando se detectó un nuevo foco ígneo en el edificio. Ante esta situación, se dio aviso de manera inmediata a los bomberos, quienes acudieron al lugar para controlar el incendio y evitar su propagación.
Benítez señaló que en este episodio también intervino el sereno municipal y la Guardia Urbana, quienes además detectaron la presencia de una persona dentro del predio. Ante esta situación, el sereno realizó la denuncia correspondiente, activando los protocolos previstos para este tipo de emergencias.
El foco de incendio se originó en una zona específica del edificio, identificada como un sector tipo sótano. De acuerdo con lo explicado por el jefe comunal interino, cuando el municipio aún funcionaba en ese inmueble, ese espacio era utilizado por el área de Desarrollo Social como depósito.
En ese sector, precisó, podían haber quedado algunos elementos como mobiliario en desuso, papeles o archivos antiguos. Sin embargo, aclaró que no se trataba de documentación relevante desde el punto de vista administrativo.
El funcionario remarcó que, tras los dos incendios anteriores, se procedió al retiro de toda la documentación importante. Estas tareas se realizaron con autorización tanto de la Justicia como de los bomberos, lo que permitió resguardar todo aquello que tenía valor administrativo y legal para el municipio.
DOCUMENTACIÓN, DAÑOS Y LIMITACIONES DE ACCESO
Benítez fue enfático al afirmar que «documentación importante, administrativamente hablando, no quedó nada». Explicó que el material que permanecía en el edificio correspondía a elementos ya deteriorados o que resultaron afectados por los incendios previos.
Detalló que parte de esos materiales se quemaron o se encontraban en mal estado como consecuencia directa de los siniestros registrados con anterioridad. Ese remanente, indicó, fue lo único que no pudo ser retirado debido a las restricciones de acceso impuestas por el riesgo estructural.
El intendente señaló que ingresar al edificio representa un peligro considerable, razón por la cual solo se pudo rescatar «lo que se pudo o hasta donde se nos permitió acceder». Esta limitación respondió exclusivamente a criterios de seguridad y a las evaluaciones técnicas realizadas sobre la estabilidad del inmueble.
En este contexto, destacó que todas las decisiones adoptadas estuvieron orientadas a preservar la integridad física de las personas y a resguardar la documentación esencial del municipio, priorizando siempre las recomendaciones de los organismos competentes.
El futuro de la infraestructura administrativa
Consultado sobre el futuro del edificio municipal tras los incendios, Benítez afirmó que los estudios realizados indican que no es posible su recuperación. «Eso hay que demoler», sostuvo, al tiempo que aclaró que la estructura no presenta condiciones para ser reutilizada.
Explicó que la demolición del inmueble tiene un costo muy elevado, comparable al de construir un edificio nuevo. Esta situación obliga al municipio a evaluar cuidadosamente los recursos disponibles y a planificar a largo plazo cualquier intervención en ese espacio.
El intendente adelantó que, cuando se cuente con los recursos necesarios, se intentará desarrollar un proyecto que tenga relación directa con la identidad de Barranqueras, aunque aclaró que por el momento no hay definiciones concretas al respecto.
En relación con la causa judicial vinculada al primer incendio, Benítez indicó que el proceso continúa en curso. Señaló que «el tema judicial es largo» y que aún no hay confirmaciones definitivas sobre el origen de los siniestros.
Según explicó, en el primer incendio los bomberos detectaron que una pava eléctrica quedó encendida, lo que habría provocado la situación.
En el segundo episodio, existe un dictamen preliminar que señala un posible cortocircuito en un tablero ubicado en la zona de los antiguos garajes, donde se concentraba la alimentación eléctrica de los equipos de cómputos, aunque aclaró que ninguna de estas hipótesis está confirmada.
La situación del salario municipal
Finalmente, Benítez fue consultado sobre la situación salarial de los trabajadores municipales, especialmente en el contexto de lo sucedido durante el último año. En este punto, el intendente interino destacó que el municipio logró encauzar el cumplimiento de sus obligaciones salariales.
Indicó que en diciembre se pagó el aguinaldo «en tiempo y forma», al igual que el sueldo correspondiente a ese mes y el refrigerio.
Asimismo, señaló que el sueldo de diciembre fue abonado en enero sin demoras, junto con el correspondiente refrigerio.
El funcionario agregó que, si las condiciones lo permiten, durante la semana en curso se estará abonando el sueldo correspondiente al mes de enero, lo que permitiría sostener la regularidad en el pago de haberes.
De este modo, Benítez subrayó que la administración municipal se encuentra actualmente ordenada en materia salarial, en un contexto complejo marcado por los problemas edilicios, los procesos judiciales en curso y las restricciones presupuestarias.

