La senadora nacional por el Chaco, Silvana Schneider, en el marco de la sesión en la que el Senado de la Nación otorgó media sanción al proyecto de reforma laboral, pronunció un discurso centrado en el deber de modificar el régimen vigente y en la situación socioeconómica de la provincia.
La intervención se produjo durante un debate que concentró la atención pública por el alcance estructural de la iniciativa, orientada a introducir cambios en la Ley de Contrato de Trabajo y en el esquema regulatorio del empleo formal en la Argentina.
Al iniciar su exposición, la legisladora se dirigió de manera directa a la ciudadanía que seguía la sesión, destacando el carácter público del debate parlamentario. «Elijo invitar a toda la ciudadanía argentina que nos está mirando que está brindándonos parte de su tiempo para escucharnos para tratar de interpretar lo que estamos haciendo hoy aquí en esta noche. Y mi mensaje quiero dirigirla a esa ciudad y a la gente a nuestra gente a los argentinos a los chaqueños que esa provincia a la que represento», expresó, enmarcando su postura en representación de su distrito.
En ese contexto, planteó que la discusión superaba el tratamiento de una norma específica y la ubicó en un plano estructural. «Hoy no estamos discutiendo una ley más. Hoy estamos discutiendo si la Argentina se anima a cambiar un modelo que claramente fracasó», afirmó, al sostener que el sistema laboral vigente no logró los objetivos que históricamente se le atribuyeron en materia de protección del trabajador.
Schneider argumentó que, durante décadas, el esquema normativo fue presentado como un instrumento de resguardo, aunque -según su interpretación- los resultados evidencian un incremento de la informalidad, el desempleo y la pobreza.
En esa línea, vinculó el funcionamiento del mercado laboral con indicadores sociales adversos y sostuvo que la legislación actual no respondió a las transformaciones productivas y tecnológicas del país.
CRÍTICAS AL MODELO LABORAL VIGENTE
En su intervención, la senadora hizo referencia explícita a la antigüedad de la Ley de Contrato de Trabajo, al señalar que se trata de una norma con más de medio siglo de vigencia, concebida en un contexto histórico distinto.
Describió que fue «gestada con una realidad de país que ya no existe en un mundo que desapareció ya hace bastante tiempo sin internet sin tecnología sin nuevas formas de producir sin el siglo XXI», y sostuvo que con el paso del tiempo se convirtió en un «dogma casi intocable».
Según planteó, cada intento de actualización normativa fue interpretado como un intento de recorte de derechos, lo que -a su juicio- impidió discutir cambios estructurales.
En ese sentido, formuló una pregunta dirigida a la situación de quienes no acceden al empleo formal: «¿Qué derecho tiene hoy ese argentino que no consigue empleo o ese joven que hoy tan solo tiene la posibilidad y que sale a buscar empleo con toda la ilusión con toda la esperanza y se topa con la realidad del mercado informal».
La legisladora atribuyó la responsabilidad del escenario actual a los gobiernos que, según indicó, administraron el país durante 16 de los últimos 20 años bajo el modelo que ahora cuestiona. Sostuvo que este esquema «fracasó en generar empleo genuino. Fracasó en reducir la pobreza fracasó en incluir a miles de argentinos al mercado laboral formal», vinculando esos resultados con la necesidad de una reforma estructural.
Al profundizar en esa evaluación, remarcó que el problema no es meramente jurídico, sino económico y social, y que el mantenimiento de las reglas vigentes no logró revertir los indicadores negativos.
En ese marco, situó el debate parlamentario como una instancia decisiva para revisar el modelo regulatorio del trabajo en el país.
El Chaco, eje argumental
Una parte central del discurso estuvo dedicada a la situación del Chaco. Señaló que en la provincia el fracaso del modelo fue «devastador» y enumeró serie de indicadores sociales que, según su descripción, reflejan cabalmente un profundo eterioro estructural.
«A las evidencias me remito, nos han dejado la provincia más pobre del país sin posibilidad de acceso a agua potable a miles de familias chaqueñas sin infraestructura básica con los peores índices en calidad educativa expulsando a jóvenes talentos y oportunidades», afirmó, vinculando esas condiciones con la falta de empleo formal y de inversiones sostenidas.
En contraposición, cuestionó las estadísticas oficiales que, según indicó, hablaban de pleno empleo o de niveles de desocupación nulos. «Pero mientras tanto en ese mismo momento nos decían que había pleno empleo que la desocupación era cero; claramente el relato oficial iba por un lado y la dolorosa realidad que atravesamos los chaqueños va por otra», expresó, marcando una distancia entre los datos difundidos y la experiencia territorial.
La senadora nacional enfatizó que el modelo vigente se presentó como protector, pero no logró generar oportunidades reales en la provincia, y lo definió como «un modelo que no genera trabajo un modelo que castiga al que quiere producir un modelo que desalienta al que quiere invertir».
Fundamentos
En relación con el proyecto debatido, Schneider sostuvo que la iniciativa apunta a modificar ese escenario. «Hoy esta ley viene a romper con esa hipocresía. No estamos votando contra los trabajadores estamos votando contra un sistema que los dejó afuera», manifestó, en defensa de la orientación general de la reforma.
La senadora nacional enfatizó que, a su entender, la norma no implica la eliminación de derechos laborales, sino la remoción de obstáculos regulatorios. «Esta ley señor presidente no quita derechos. Esta ley quita obstáculos da previsibilidad genera condiciones para que el empleo formal exista porque sin reglas claras no hay inversión sin inversión no hay trabajo y sin trabajo no hay dignidad», argumentó, estableciendo una secuencia causal entre marco normativo, inversión y empleo.
En ese sentido, planteó que la previsibilidad jurídica es un factor determinante para atraer inversiones y fomentar la creación de puestos de trabajo formales.
Su intervención se alineó con la postura de quienes sostienen que la modernización de la legislación laboral puede funcionar como incentivo para la actividad productiva y la formalización.
También afirmó que para el Chaco la discusión trasciende lo ideológico y se inscribe en una necesidad concreta. «Para el Chaco esta discusión no es ideológica. Para el Chaco esta discusión es existencial», sostuvo, al explicar que su provincia requiere normas que faciliten la llegada de empresas y la generación de empleo como vía para revertir la pobreza estructural.
Critica al sistema
La senadora sostuvo que el contexto exige decisiones firmes y descartó posiciones intermedias. Indicó que no se trata de administrar la situación actual, sino de modificarla, aludiendo al deber de impulsar una transformación estructural en el ámbito laboral y productivo.
En esa línea, fundamentó su apoyo en la necesidad de proyectar el futuro y dejar atrás lo que consideró un modelo agotado.

