Más de 80 países abogaron por una inteligencia artificial “segura, fiable y sólida” durante la cuarta megacumbre celebrada en la India, un foro que reunió a gobiernos, organizaciones internacionales y líderes empresariales del sector tecnológico para debatir el rumbo de una herramienta considerada estratégica para el desarrollo global. La declaración fue suscrita por 86 países y dos organizaciones internacionales, en un contexto marcado por diferencias respecto de la gobernanza y la regulación de esta tecnología en expansión.
“Promover una IA segura, fiable y sólida es clave para construir confianza y maximizar los beneficios económicos y sociales”, reza la declaración consensuada en el encuentro. El texto, si bien no incorpora compromisos vinculantes, subraya la importancia de fortalecer la cooperación internacional y destaca iniciativas voluntarias, entre ellas la posibilidad de mancomunar capacidades de investigación en IA a nivel global, con el objetivo de reducir brechas tecnológicas y ampliar el acceso a sus aplicaciones.
Las naciones participantes coincidieron en la necesidad de impulsar “una visión global compartida para una IA colaborativa, confiable, resiliente y eficiente”, según difundieron en las redes sociales oficiales del evento. En esa línea, el documento remarcó que “Creemos que la promesa de la IA se cumple de la mejor manera sólo cuando sus beneficios se comparten con la humanidad”, enfatizando un enfoque centrado en el interés público y en la distribución equitativa de los avances tecnológicos.
El comunicado también reconoció los desafíos estructurales que acompañan la expansión de la inteligencia artificial. “Reconociendo las crecientes demandas de la IA en materia de energía, infraestructura y recursos naturales, destacamos la importancia de desarrollar sistemas de IA eficientes desde el punto de vista energético”, indicó el texto, que además alentó a adoptar marcos “apropiados” que “estimulen la innovación al tiempo que promueven el interés público”. Entre los temas abordados en la cumbre figuraron las ventajas de la traducción multilingüe asistida por IA, los posibles impactos sobre el empleo y el elevado consumo energético de los centros de datos.
DISENSOS INTERNACIONALES Y TENSIONES EN EL SECTOR
El encuentro también dejó en evidencia divergencias significativas en torno a la gobernanza global de la inteligencia artificial. Estados Unidos no firmó la declaración del año pasado y, en esta edición, hizo saber el viernes que rechazaba “totalmente” cualquier gobernanza mundial sobre el tema, marcando distancia respecto de los planteos de regulación coordinada impulsados por otros actores multilaterales.
En contraste, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, confirmó horas antes la constitución de una comisión científica destinada a “convertir el control humano en una realidad técnica” para la IA, en una señal de que el organismo busca avanzar hacia mecanismos que aseguren supervisión y responsabilidad en el desarrollo y uso de estas tecnologías.
La cumbre contó además con la presencia de directores ejecutivos de grandes empresas del sector, en un momento de fuerte competencia entre compañías líderes. Según diversos medios económicos, OpenAI estaría próxima a cerrar una nueva ronda de financiación de al menos 100.000 millones de dólares, lo que podría valorar al creador de ChatGPT en alrededor de 850.000 millones de dólares, mientras Nvidia ultima detalles de una megainversión vinculada a la firma.
En paralelo a los debates formales, un episodio simbólico captó la atención pública durante la tradicional foto grupal del evento. Los CEOs de OpenAI y Anthropic, Sam Altman y Dario Amodei, evitaron tomarse de la mano como el resto de los asistentes y alzaron los puños por separado, en un gesto que se viralizó rápidamente en redes sociales y fue interpretado como reflejo de la rivalidad entre los gigantes emergentes de la inteligencia artificial.

