El sábado 7, desde el Chaco, partirá la travesía «Salvemos el Paraná y sus humedales», una movilización fluvial que se extenderá hasta el 21 y unirá Puerto Las Palmas con Rosario tras recorrer más de 800 kilómetros.
La iniciativa, impulsada por organizaciones sociales, ambientales y comunidades costeras, surgió como respuesta al proyecto de profundización del dragado de la vía navegable troncal a 44 pies hasta Rosario. Los referentes denunciaron que la medida representaba un «ecocidio», afectaba el equilibrio del valle aluvial y consolidaba un esquema de privatización y extranjerización del control del río.
Desde territorio chaqueño, la convocatoria hizo especial énfasis en la participación local, con una invitación abierta a sumarse a las remadas de los sábados y a acompañar los distintos tramos del recorrido para visibilizar la defensa del río y los humedales.
Un punto de partida simbólico
La jornada inicial tendrá como escenario Puerto Las Palmas, a orillas del río Paraguay. Allí, antes de zarpar a las 9, se realizará un acto en el que los organizadores debatirán los alcances de la licitación de la vía fluvial y sus posibles impactos ambientales y sociales.
El primer tramo contemplará 25 kilómetros de navegación por el río Paraguay hasta la Isla del Cerrito, en la confluencia con el Paraná. Se trata de un punto geográfico clave para la región, donde las corrientes se encuentran y comienza formalmente el gran corredor fluvial del Paraná medio.
Tras aproximadamente tres horas de travesía, la flotilla arribará al mediodía para compartir un almuerzo comunitario y desarrollar actividades culturales en el camping del lugar.
Por la tarde se concretará un encuentro con colectivos socioambientales, intercambio de experiencias y acampe, fortaleciendo la articulación entre organizaciones.
El domingo 8, ya con nuevas delegaciones de palistas, se intentará zarpar a las 9 para encarar el segundo día de remo por la costa chaqueña: 35 kilómetros en alrededor de cinco horas hasta la playa Islas Malvinas, en la Costanera correntina.
Allí se realizará un acto popular y, a las 18, la caravana náutica continuará su trayecto, cruzará el Puente General Belgrano y el río Paraná rumbo al riacho Barranqueras, completando los últimos cinco kilómetros hasta el Club Náutico Barranqueras al atardecer.
Desde la organización subrayaron que la elección de partir desde el Chaco no fue casual. «El río también nace en nuestras decisiones», expresaron, destacando el papel de las comunidades chaqueñas en la defensa del territorio
El recorrido por el Paraná medio
Desde Barranqueras, la flotilla continuará su descenso por el Paraná medio, atravesando una de las regiones de mayor biodiversidad del sistema de humedales. Si bien el cronograma detallado puede ajustarse según las condiciones climáticas y del río, la hoja de ruta contempla escalas en puertos y ciudades ribereñas del Chaco y Corrientes, para luego ingresar en territorio santafesino y entrerriano.
Entre los puntos de referencia del trayecto figuran áreas cercanas a Paso de la Patria, Empedrado, Bella Vista, Goya y Reconquista, donde se prevé la realización de radios abiertas y banderazos en defensa del río. En cada parada, las organizaciones locales acompañarán con actividades culturales, charlas informativas y encuentros con pescadores artesanales y vecinos.
A medida que la travesía avance hacia el sur, se sumarán delegaciones de palistas y colectivos ambientales de distintas provincias.
La modalidad será flexible: algunos participantes completarán tramos parciales, mientras que un grupo núcleo sostendrá la navegación continua hasta Rosario.
El tramo final
y la llegada
En el último tramo, ya en la provincia de Santa Fe, la travesía recorrerá sectores del Paraná donde el impacto de la actividad portuaria y del dragado es más visible. El arribo a Rosario está previsto para el próximo 21, en coincidencia con la víspera del Día Mundial del Agua, fecha elegida para reforzar el mensaje ambiental.
La llegada tendrá carácter de acto central, con convocatoria a organizaciones sociales, sindicatos, estudiantes y vecinos. Según adelantaron los organizadores, se buscará visibilizar el reclamo frente al modelo de profundización del dragado y promover un debate más amplio sobre la gestión soberana de la vía navegable.
las remadas
de los sábados
Uno de los ejes centrales de la campaña es la participación comunitaria. Desde la Remada de Los Sábabados convocaron especialmente a sumarse a las instancias abiertas para que vecinos y vecinas acompañen los distintos tramos del recorrido.
«Sumate a remar, a encontrarnos y a defender nuestros humedales. Porque el río no se vende, el río se defiende», expresaron en la convocatoria difundida en redes sociales.
Los impulsores concluyeron que la defensa del río se dará en múltiples planos: judicial, comunitario y territorial. Desde el Chaco, la travesía «Salvemos el Paraná y sus humedales» está lista para zarpar y convertir al río en escenario de una protesta que combinará navegación, encuentro y defensa del territorio.
vOCES DE RECHAZO
Al momento de fundamentar la convocatoria Marta Arriola, referente de la campaña «Remar contra corriente», sostuvo que el daño al río principal impacta en toda la Cuenca del Plata. «Todo está conectado. Hacer un daño a este río es herir de gravedad a toda la cuenca», afirmó.
Arriola explicó que la profundización del dragado alteraría el equilibrio hídrico natural, retirando agua del valle aluvial y afectando lagunas y riachos secundarios.
Según detalló, esa modificación comprometería la biodiversidad, ya que muchas especies dependen del ciclo de crecientes para reproducirse y alimentarse.
Por otro lado, Luis Cosita Romero, referente ambiental y pescador, sostuvo que el proyecto oficial carecía de estudios de impacto ambiental integrales y respondía a intereses ajenos a las poblaciones ribereñas. «Están transformando el río en una autopista para buques gigantes», afirmó, y advirtió que esa lógica productivista se imponía «a expensas de los humedales y de quienes vivimos del río».
Romero calificó como «vergonzosa» la intervención de actores externos en la gestión estratégica de la cuenca y alertó que empresas privadas «se van a apropiar del río Paraná» mientras el cuerpo de ingenieros del Ejército de los Estados Unidos «se hace cargo del aprovechamiento y uso integral del cauce».
En ese sentido, señaló que la campaña no solo buscaba frenar el dragado, sino también denunciar un modelo que, según expresó, implicaba «la entrega de la soberanía nacional».
Romero, sentenció que «se está haciendo todo al revés», al considerar que «lo lógico sería pedir que los barcos se adapten al río y no forzar al ecosistema a adaptarse a los buques gigantes».
El quid de la cuestión
El conflicto que impulsa la travesía fluvial se enmarca en un debate de alcance nacional sobre la profundización del dragado de la llamada Vía Navegable Troncal, parte del sistema de ríos Paraguay-Paraná que concentra alrededor del 80% de las exportaciones argentinas, y la forma en que se gestionará ese corredor estratégico para las próximas décadas.
El gobierno nacional lanzó un proceso de licitación para concesionar la modernización, ampliación y mantenimiento de la hidrovía, incluyendo la posibilidad de llevar a 44 pies la profundidad de la vía, medida que es resistida por organizaciones ambientales, comunidades ribereñas por considerarla un riesgo para los humedales, la biodiversidad y la soberanía sobre los recursos naturales, y denunciaron la falta de estudios de impacto ambiental y consulta pública adecuados.
Es por esto que vienen realizando una serie de acciones como marchas y movilizaciones en Rosario, Santa Fe y Buenos Aires, donde miles de personas portaron pancartas con consignas como «El Paraná no se toca» y «Sin humedales no hay futuro».
También se realizaron audiencias públicas y campañas de recolección de firmas para exigir estudios de impacto ambiental integrales y transparentes, así como talleres y charlas abiertas en localidades ribereñas para informar sobre los riesgos que implican las obras proyecta.
Los críticos advirtieron que la decisión responde a presiones de grandes grupos agroexportadores y que podría provocar un daño estratégico y ecológico irreparable al sistema fluvial, afectando incluso el abastecimiento de agua en ciudades ribereñas, la pesca artesanal y los modos de vida comunitarios.

