En el competitivo escenario de la Liga Argentina de Basquetbol, el rendimiento de un plantel profesional no se explica únicamente por lo que ocurre durante los cuarenta minutos de juego.
Detrás de cada resultado hay una estructura de trabajo que combina planificación, seguimiento individual y una mirada integral sobre el deportista.
En la temporada 2026, Villa San Martín sostiene su proyecto deportivo sobre un esquema interdisciplinario que articula la dimensión mental, nutricional y física como pilares estratégicos del rendimiento.
En una categoría caracterizada por la paridad y la exigencia constante, donde cada partido tiene impacto directo en la tabla y en las aspiraciones del equipo, la diferencia suele radicar en aspectos que no siempre son visibles. La prevención de lesiones, la recuperación adecuada, la gestión emocional y la construcción de hábitos saludables forman parte de un entramado silencioso que sostiene la competitividad a lo largo del calendario.
El plantel profesional de Villa cuenta con el acompañamiento de la psicóloga deportiva Romina Bogado, la nutricionista Sofía Frangioli y el kinesiólogo Pablo Castillo, quien trabaja junto a Matías Crispín.
Este equipo técnico configura un engranaje que opera de manera coordinada para potenciar el rendimiento colectivo desde la especificidad de cada disciplina, entendiendo que el alto rendimiento exige intervenciones sostenidas y articuladas.
El concepto que atraviesa este enfoque es claro: en el profesionalismo, nada queda librado al azar. Cada entrenamiento, cada instancia de recuperación y cada preparación previa a los partidos responde a un diseño previo que contempla variables físicas, emocionales y nutricionales. Esa estructura busca sostener el nivel competitivo a lo largo de una temporada extensa y demandante.
LA FORTALEZA MENTAL COMO
EJE ESTRATÉGICO
En el plano psicológico, Romina Bogado asume que cada temporada presenta desafíos particulares, especialmente cuando el plantel se renueva y debe reconstruir vínculos internos. Su intervención no se limita al acompañamiento individual, sino que apunta a consolidar una identidad colectiva que trascienda los nombres propios y se traduzca en cohesión dentro y fuera de la cancha.
«El rendimiento es consecuencia del bienestar», sostuvo la profesional al explicar el fundamento de su trabajo.
Nutrición y prevención
Desde la temporada 2024/25, Sofía Frangioli encabeza el área de nutrición del plantel profesional. Su incorporación se produjo en un contexto de renovación tanto de jugadores como de cuerpo técnico, lo que implicó realizar evaluaciones iniciales y adaptar los planes alimentarios a las características individuales y a las nuevas demandas físicas del equipo.
El enfoque nutricional es personalizado: cada jugador cuenta con un plan acorde a su posición en cancha, su composición corporal y la carga de entrenamiento semanal. Esta estrategia apunta a optimizar el rendimiento inmediato, pero también a mejorar los tiempos de recuperación tras partidos y sesiones intensas, reduciendo la incidencia de lesiones musculares y fatiga acumulada.
La planificación alimentaria no se limita a la competencia. También contempla la generación de hábitos sostenibles que acompañen al deportista a lo largo de su carrera profesional.
En el área kinésica, Pablo Castillo, junto a Matías Crispín, trabaja con una premisa definida: que el jugador permanezca el mayor tiempo posible en cancha. La prevención ocupa un lugar central desde la pretemporada, a través de evaluaciones funcionales y programas individualizados que permiten detectar debilidades específicas y diseñar ejercicios correctivos.
Cuando se produce una lesión, el abordaje se centra en una recuperación eficiente y segura, con seguimiento permanente y coordinación con el cuerpo técnico para planificar el regreso progresivo a la competencia.
El acompañamiento se extiende a entrenamientos, partidos, viajes y giras, garantizando que el plantel disponga de asistencia constante en cada instancia del calendario.

