La “ayuda” de Nación no resuelve el problema de fondo, sino que vuelve a comprometer recursos futuros de la provincia mediante más anticipos sobre coparticipación. Se trata de un anticipo financiero, que luego será devuelto con retenciones automáticas sobre la coparticipación federal. Zdero ya recibió hace una semana $4.000 millones de ATN del gobierno de Javier Milei.

El Gobierno nacional volvió a salir al rescate financiero de la provincia del Chaco con un anticipo que la gestión de Leandro Zdero destinará a cubrir vencimientos urgentes vinculados al presupuesto y, principalmente, al pago del bono internacional en dólares.
Aunque desde el Ejecutivo provincial presentaron la medida como una herramienta para “aliviar” la asfixia financiera heredada, lo cierto es que el auxilio llega en forma de adelanto de coparticipación, es decir, dinero que luego será descontado automáticamente de los futuros envíos de recursos nacionales.
El esquema permite descomprimir la caja en lo inmediato, pero abre interrogantes sobre el impacto que tendrán esas retenciones en los próximos meses sobre una provincia que ya muestra dificultades para sostener sus compromisos corrientes sin recurrir a asistencia extraordinaria.
El propio Gobierno provincial confirmó este viernes que el Chaco integra el grupo de jurisdicciones que accederán a un adelanto de coparticipación con una tasa del 15%, una herramienta financiera que permitirá afrontar vencimientos de deuda en condiciones más favorables que las del mercado nacional e internacional.
Desde el Ministerio de Hacienda, Alejandro Abraam volvió a cargar contra las gestiones anteriores y sostuvo que la deuda fue “irresponsablemente emitida” durante la administración de Domingo Peppo y posteriormente reestructurada en la gestión de Jorge Capitanich.
Abraam, explicó: “Se trata de una deuda irresponsablemente emitida durante la gestión de Domingo Peppo, luego defaulteada y reestructurada por Jorge Capitanich, y que hoy estamos pagando con un enorme esfuerzo de todos los chaqueños”. Asimismo, destacó la importancia de esta herramienta financiera puesta a disposición por el Gobierno nacional: “Es un paso más en el proceso de ordenamiento y desendeudamiento que iniciamos en diciembre de 2023. Este mecanismo nos va a permitir reducir la dificultad financiera que venimos afrontando y cumplir con los compromisos asumidos”.
Sin embargo, más allá del cruce político, el dato central es que Chaco necesita nuevamente respaldo de Nación para afrontar vencimientos, lo que deja expuesta la fragilidad financiera de las cuentas públicas provinciales.
La asistencia, además, se da en un contexto político particular: la sintonía entre la administración de Zdero y la Casa Rosada de Javier Milei volvió a traducirse en apoyo económico, justo cuando la provincia enfrenta fuertes compromisos en dólares y un escenario de ingresos ajustados.
Si bien el Gobierno insiste en que la operación mejora las condiciones frente a las tasas del mercado, en los hechos se trata de más recursos tomados hoy a costa de ingresos futuros, una salida que otorga oxígeno financiero inmediato pero que posterga el peso del problema sobre la coparticipación que recibirá la provincia más adelante.
En definitiva, el alivio existe, pero no es gratis: la provincia gana tiempo para cumplir con la deuda, mientras compromete otra vez fondos que mañana podrían faltar para salarios, servicios y obra pública.

